- La plataforma Viajando y las agencias de reserva física dejarán de funcionar a partir del 17 de junio.
- Las frecuencias de trenes nacionales se reducirán a un viaje cada 16 días debido a la falta de suministro.
- El gobierno priorizará el uso del combustible para el transporte de alimentos y carga crítica en los puertos.
- Se potenciará el uso de vehículos eléctricos y triciclos para intentar paliar el déficit en el transporte local.

El panorama para quienes necesitan desplazarse por la isla se ha complicado de manera drástica en los últimos días. Lo que hasta hace poco era una herramienta fundamental para gestionar los traslados nacionales, la conocida aplicación móvil Viajando, tiene ya fecha de caducidad. Esta decisión, que ha pillado a muchos por sorpresa, responde a una reestructuración profunda del sector transporte motivada por la falta de recursos energéticos que asfixia el funcionamiento habitual de los servicios públicos.
Hasta el próximo 17 de junio, todavía existe una pequeña ventana de oportunidad para aquellos que tengan planeado un viaje. La empresa Viajero ha mantenido activo el calendario de ventas para la primera quincena del mes, permitiendo que los usuarios adquieran sus billetes de tren y autobús a través de los canales habituales. Sin embargo, a partir de esa fecha, el sistema entrará en un parón indefinido, dejando en el aire la forma en la que se gestionarán los escasos asientos que queden disponibles para el público.
Un cierre anunciado para la plataforma digital

La medida no solo afecta a la comodidad de comprar desde el teléfono móvil, sino que también implica el cierre de las agencias de reserva físicas. El argumento oficial es bastante directo: la oferta de plazas va a ser tan limitada que no tiene sentido mantener una infraestructura de venta abierta. Según han explicado los responsables del sector, se busca evitar que la gente haga colas o intente reservar viajes que simplemente no van a existir. Es una situación complicada que obliga a priorizar únicamente los traslados que se consideren de extrema necesidad o urgencia.
Esta suspensión de la tecnología en la venta de pasajes abre, además, un debate sobre el control de los pocos boletos que se emitan. Las propias autoridades han admitido que eliminar estos canales transparentes podría aumentar el riesgo de discrecionalidad o comportamientos poco éticos en la asignación de plazas. Para intentar controlar este posible caos, se está trabajando con las administraciones provinciales para establecer un método manual que, aunque menos eficiente, permita gestionar la demanda mínima sin colapsar el sistema por completo.
Reducción drástica en las frecuencias de trenes y autobuses

Si el cierre de la app ya es un golpe duro, los nuevos horarios de salida son todavía más desalentadores. Los trenes nacionales, que en tiempos mejores salían cada pocos días, pasarán a tener una única frecuencia cada 16 jornadas. Por su parte, los autobuses de larga distancia tampoco se libran del tijeretazo, quedando reducidos a solo tres salidas semanales desde cada cabecera de provincia. Es, sin duda, un retroceso que afectará la movilidad de miles de personas que necesitan cruzar el país por motivos laborales o familiares.
El motivo de este recorte tan agresivo no es otro que la gestión del combustible disponible. En un ejercicio de equilibrio difícil, se ha decidido que el gasoil y la gasolina deben destinarse prioritariamente al traslado de mercancías. Actualmente, hay cientos de contenedores con alimentos y productos básicos acumulados en los puertos de Mariel, Santiago de Cuba y Nuevitas que corren el riesgo de echarse a perder si no se distribuyen pronto. Ante este escenario, mover comida se ha vuelto más importante que mover personas.
Alternativas eléctricas para el día a día
En medio de esta tormenta, se están buscando soluciones desesperadas para que el transporte local no se detenga del todo. La apuesta ahora parece centrarse en la movilidad eléctrica, con la incorporación de nuevos triciclos y ecomóviles fabricados en provincias como Sancti Spíritus y Holguín. Aunque estos vehículos ayudan en las distancias cortas y en zonas rurales, resultan claramente insuficientes para cubrir el vacío que dejan los grandes medios de transporte tradicionales.
Incluso el transporte aéreo ha sufrido las consecuencias, con la cancelación de vuelos nacionales clave debido a problemas con operadores internacionales. Todo esto configura un escenario donde la movilidad se convierte en un lujo o en una gestión burocrática compleja. A pesar de los esfuerzos por repartir vehículos eléctricos para servicios sensibles, como el traslado de pacientes, la realidad es que el día a día del ciudadano de a pie se ha vuelto una carrera de obstáculos donde llegar al destino es toda una aventura.
La situación actual marca un antes y un después en la forma en que se entiende el viaje nacional, pasando de un sistema digitalizado a uno de contingencia extrema. Con la suspensión de la app Viajando y los nuevos cronogramas de transporte, el país se prepara para un periodo de movilidad reducida al mínimo, donde la prioridad absoluta será garantizar que los productos básicos lleguen a su destino mientras los pasajeros esperan tiempos mejores para retomar sus rutas habituales.