- California aprueba una ley que obliga a las redes sociales a ofrecer a los menores una versión sin funciones adictivas como el scroll infinito.
- Meta alcanza un acuerdo millonario con 29 estados que incluye límites de uso y bloqueos nocturnos para adolescentes.
- Las plataformas deberán identificar a los usuarios menores de 16 años y eliminar las recomendaciones personalizadas y la reproducción automática.
- En Europa, la Ley de Servicios Digitales ya obliga a evaluar los riesgos para los menores, y esta experiencia podría marcar el camino.
Las redes sociales como TikTok, Instagram o YouTube llevan años siendo criticadas por diseñar sus plataformas para enganchar a los más jóvenes. El scroll infinito, la reproducción automática o las recomendaciones basadas en el comportamiento del usuario son solo algunas de las estrategias que buscan mantenernos conectados el mayor tiempo posible. Ahora, tanto en Estados Unidos como en Europa, empiezan a tomarse medidas para frenar estas prácticas cuando los usuarios son menores de edad. La preocupación por la salud mental de los adolescentes ha llevado a reguladores y tribunales a actuar con contundencia.
Dos frentes han captado la atención en las últimas semanas. Por un lado, California ha firmado una ley pionera que obligará a las plataformas a ofrecer una experiencia sin estas funciones a los menores de 16 años. Por otro, Meta ha llegado a un acuerdo histórico con 29 estados de Estados Unidos, que incluye multas millonarias y cambios concretos en el diseño de sus aplicaciones. Ambas iniciativas apuntan a un mismo objetivo: limitar el tiempo de pantalla y reducir la adicción digital.
Una ley californiana contra los engranajes de la adicción
La norma AB 1709, firmada por el gobernador Gavin Newsom, entrará en vigor en 2027 y no prohíbe el uso de las redes sociales a los menores, pero sí exige que las compañías ofrezcan una versión sin las características consideradas adictivas. El desplazamiento interminable por la pantalla, el autocontrol de vídeos y los feeds personalizados son algunos de los elementos señalados. En la práctica, un adolescente podría seguir a sus amigos y buscar contenido, pero la plataforma no podrá encadenar recomendaciones infinitas que le impidan dejar de mirar.
Las empresas deberán implementar medidas razonables para identificar a los usuarios menores de 16 años. Si no pueden ofrecerles esta versión, tendrán que impedirles crear una cuenta o eliminar la existente. Las sanciones por incumplimiento pueden alcanzar los 50.000 dólares por menor afectado en caso de negligencia deliberada. Esta ley se aplica únicamente a los residentes en California, pero dada la sede de las grandes tecnológicas, podría tener un efecto dominó similar a cómo el Reino Unido prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años.
El acuerdo de Meta: un precedente sin precedentes
El otro gran hito viene de los tribunales. Meta, la empresa matriz de Instagram y Facebook, ha aceptado pagar cerca de 18.000 millones de dólares para resolver demandas presentadas por 29 estados que la acusaban de diseñar deliberadamente sus plataformas para enganchar a niños y adolescentes. El acuerdo, aprobado por una jueza federal, incluye límites de uso diario combinado de dos horas para los menores. Además, se introducirán pausas obligatorias después de 15, 60 y 90 minutos de uso continuo, así como un bloqueo nocturno entre las 00:00 y las 6:00 que solo podrá levantarse con autorización parental.
También se restringirán las notificaciones durante el horario escolar y se reducirán los filtros de belleza, los contadores de “me gusta” y los sistemas de recomendación. Todo ello estará sujeto a auditorías independientes para verificar su cumplimiento. Meta, sin embargo, ha negado cualquier conducta ilegal y el acuerdo no constituye una admisión de responsabilidad. La compañía podrá mantener su modelo de negocio basado en la publicidad personalizada, pero tendrá que cambiar la forma en que interactúa con los más jóvenes, evitando que Meta y Google sean condenadas a pagar millones por la adicción a redes sociales.
¿Qué puede pasar en España y Europa?
La ley californiana no afecta directamente a los usuarios españoles, pero su influencia podría ser mayor de lo que parece. Meta, TikTok y Google podrían verse obligadas a desarrollar versiones específicas para California, algo complejo de mantener a nivel técnico. Por eso, no sería raro que estas medidas se extendieran a otros países, especialmente a los de la Unión Europea.
En Europa ya existe la Ley de Servicios Digitales, que obliga a las grandes plataformas a evaluar y reducir los riesgos para los menores. La experiencia californiana permitirá comprobar si modificar el diseño de las aplicaciones es más eficaz que imponer límites horarios o prohibiciones. De hecho, el acuerdo con Meta incluye una cláusula por la cual, si TikTok, YouTube y Snapchat adoptan protecciones similares, el límite de uso podría reducirse a una hora diaria y extenderse durante diez años. Esto demuestra que la presión regulatoria busca establecer un estándar para toda la industria y que la presión de Meta impulsa un cambio global en la seguridad infantil.
Las organizaciones de protección a la infancia en España ya han mostrado su apoyo a este tipo de iniciativas, aunque señalan que hacen falta más recursos para la educación digital. La clave está en que los menores no sean tratados como simples consumidores de contenido, sino como personas vulnerables que necesitan entornos seguros. Por ahora, ninguna plataforma ha confirmado que vaya a trasladar estas medidas a Europa, pero el precedente está sentado.
El debate sobre el scroll infinito y otras funciones adictivas ha llegado para quedarse. Tanto California como el acuerdo judicial con Meta marcan un punto de inflexión en la forma en que las redes sociales tratan a los menores. Los cambios no van a eliminar por completo el uso de estas aplicaciones, pero sí obligan a repensar su diseño. Aún queda mucho por hacer, especialmente en la aplicación efectiva de estas normas y en la concienciación de las familias, pero el primer paso ya se ha dado.


