- Amazon cortará el acceso a la tienda Kindle en modelos lanzados en 2012 o antes a partir del 20 de mayo de 2026
- Los libros ya descargados seguirán disponibles, pero no se podrán comprar ni bajar títulos nuevos ni volver a registrar el dispositivo
- Los usuarios afectados recibirán descuentos y crédito promocional para renovar su Kindle por uno más moderno
- Se abre el debate sobre la duración real de los dispositivos, el control de las compras digitales y alternativas como el jailbreak

Amazon ha movido ficha y ha confirmado que dejará de dar soporte a sus lectores Kindle más veteranos, una decisión que afectará a millones de dispositivos lanzados hace más de una década. A partir del 20 de mayo de 2026, una larga lista de modelos antiguos perderá el acceso directo a la tienda Kindle, lo que supone un cambio importante en cómo se podrán seguir utilizando.
En la práctica, esto significa que los Kindle fabricados en 2012 o antes dejarán de poder comprar, descargar o tomar prestados libros nuevos desde la propia tienda del dispositivo. Los títulos que ya estén guardados seguirán ahí, pero cualquier problema que obligue a restaurar o desregistrar el lector puede convertirlo en poco más que un pisapapeles.
Qué cambia exactamente en los Kindle antiguos
A partir del 20 de mayo de 2026, los Kindles que entren en la categoría de “dispositivos antiguos” quedarán fuera de buena parte de las funciones conectadas del ecosistema de Amazon. El cambio se centra sobre todo en la tienda Kindle y los servicios asociados a la descarga de contenido.
En estos modelos dejará de ser posible comprar nuevos ebooks, descargarlos o pedirlos prestados directamente desde el lector. Tampoco se podrán bajar de nuevo libros ya adquiridos desde la nube al dispositivo afectado, algo que hasta ahora era tan sencillo como conectarse por WiFi y sincronizar la biblioteca.
Otro punto delicado es el registro del dispositivo. Si tras esa fecha se hace un restablecimiento de fábrica o se desregistra el Kindle de la cuenta de Amazon, ya no será posible volver a vincularlo. El lector quedará desconectado del ecosistema oficial y no habrá forma de validarlo con la tienda ni con los servicios en la nube de la compañía.
La medida llega además después de otros ajustes que ya habían complicado la vida a los usuarios más avanzados. A principios de 2025, Amazon retiró la opción de “Descargar y transferir por USB” los libros comprados, obligando a usar casi siempre la sincronización por WiFi. Con el fin de soporte a los modelos antiguos, la compañía da otro paso más en la misma dirección.
Lista de modelos de Kindle y Kindle Fire que se quedan sin soporte
El recorte de soporte afectará sobre todo a la primera gran generación de hardware Kindle, lanzada entre 2007 y 2012. Según ha confirmado la propia Amazon en comunicados y correos a los usuarios, estos son los e-readers que perderán acceso directo a la tienda:
- Kindle (1.ª generación, 2007), el modelo original con teclado físico y rueda lateral.
- Kindle 2 (2009).
- Kindle DX (2009) y Kindle DX Graphite (2010), los modelos de gran pantalla.
- Kindle Keyboard (2010), conocido también como Kindle 3.
- Kindle 4 (2011), uno de los más populares por su tamaño y ligereza.
- Kindle Touch (2011), el primer intento táctil de la gama.
- Kindle 5 (2012).
- Kindle Paperwhite de primera generación (2012), el que popularizó la iluminación integrada.
La decisión también alcanza a varias tablets de la familia Fire que convivieron con estos modelos. Entre ellas se incluyen las primeras Kindle Fire de 2011 y 2012, así como las Fire HD 7 y Fire HD 8,9 lanzadas en 2012. En estos casos, el bloqueo se centrará en la sección de libros de la tienda, mientras que el resto de aplicaciones y servicios seguirán funcionando con normalidad.
En términos de cifras, Amazon calcula que alrededor del 3 % de sus usuarios activos siguen utilizando uno de estos dispositivos antiguos. El porcentaje puede parecer pequeño, pero hablamos de modelos que en su día se vendieron por millones y que todavía hoy funcionan de forma más que aceptable para leer.
Qué podrás seguir haciendo con tu Kindle antiguo
Pese a lo drástico del anuncio, conviene matizar que los lectores no se van a apagar ni van a dejar de funcionar de la noche a la mañana. La pantalla de tinta electrónica seguirá mostrando los libros que ya tengas descargados y el lector seguirá siendo útil como dispositivo de lectura offline mientras no lo toques demasiado.
Amazon ha confirmado que todo el contenido ya almacenado en la memoria seguirá accesible después del 20 de mayo de 2026. Es decir, si tu dispositivo mantiene el registro activo y no lo reinicias, podrás seguir leyendo sin problema los títulos que tenías guardados antes del fin de soporte.
La clave está en que no podrás ampliar esa biblioteca directamente desde la tienda Kindle. Tampoco podrás descargar de nuevo libros que compraste en su día pero que no están ya almacenados en el dispositivo. A efectos prácticos, tu viejo Kindle quedará congelado con lo que tenga dentro ese día.
La biblioteca vinculada a tu cuenta de Amazon no se pierde. Todos los ebooks que hayas comprado seguirán disponibles en Kindles más modernos, en la app de móvil, en tablet u ordenador o incluso a través de Kindle para la web. Lo que desaparece es la posibilidad de seguir usando esos dispositivos antiguos como puerta principal al ecosistema Kindle.
En las tablets Fire afectadas, el impacto es algo menor: se pierde el acceso a la sección de libros, pero las demás aplicaciones (vídeo, juegos, apps de terceros) podrían seguir operativas, de modo que el dispositivo no queda totalmente inutilizado.
Alternativas si no quieres jubilar tu viejo Kindle
Para quienes tienen uno de estos modelos y no les apetece pasar por caja para comprar un lector nuevo, existen algunas opciones más o menos técnicas que permiten exprimirlos un poco más. La más radical pasa por hacer jailbreak al dispositivo e instalar software de terceros.
Uno de los nombres que más suena entre los usuarios avanzados es KOReader, un lector alternativo de código abierto que se puede instalar tras desbloquear el Kindle. Entre sus ventajas está la compatibilidad nativa con archivos EPUB y PDF, el soporte para servicios en la nube como Google Drive o Dropbox y un abanico de ajustes mucho más amplio que el lector oficial de Amazon.
El jailbreak también abre la puerta a cambiar salvapantallas, usar nuevas fuentes, gestionar el envío de libros vía SSH o servidores FTP locales y, en general, montar un ecosistema de lectura completamente independiente. Herramientas como MRPI o KUAL permiten instalar aplicaciones de terceros con relativa facilidad una vez que el dispositivo está desbloqueado.
Eso sí, este proceso no está exento de riesgos. Modificar el firmware puede anular garantías y, si algo sale mal, dejar el lector inservible. En el caso de estos modelos antiguos, muchos usuarios ven menos problema, porque Amazon ya ha dejado claro que no van a recibir nuevas actualizaciones de software a partir de mayo de 2026 y, por tanto, el riesgo de que un parche futuro bloquee el jailbreak es casi inexistente.
Otra vía menos agresiva es seguir cargando libros manualmente desde un ordenador, utilizando programas como Calibre o la transferencia por cable. Aunque Amazon está cerrando varios caminos, muchos usuarios siguen enviando archivos compatibles o colecciones propias a sus Kindles sin pasar por la tienda, y de momento estas soluciones alternativas continúan funcionando en buena parte de los dispositivos.
Reacciones de los usuarios y debate sobre la obsolescencia
El anuncio no ha pasado desapercibido. Desde que se empezaron a compartir los correos de aviso en foros y redes sociales, han surgido todo tipo de comentarios, con una mayoría bastante crítica con el movimiento de Amazon. Muchos propietarios insisten en que sus lectores, pese a tener más de diez años, siguen funcionando como el primer día y no ven motivo para dejarlos atrás.
En comunidades como Reddit abundan mensajes del tipo “si no está roto, no lo toques”. Muchos usuarios valoran precisamente la simplicidad de los modelos antiguos, sin extras ni florituras, que cumplen únicamente con lo que se les pide: mostrar texto en una pantalla de tinta electrónica con batería para semanas.
La polémica ha reavivado el debate sobre quién controla realmente las compras digitales. Un Kindle de 2011 sigue siendo perfectamente capaz de mostrar libros, pero sin acceso a la tienda y sin posibilidad de registrarse de nuevo, su utilidad se reduce al mínimo. Para algunos, esta decisión es un ejemplo más de cómo ciertos fabricantes empujan a renovar dispositivos que siguen funcionando, alimentando el problema de los desechos electrónicos.
También se han escuchado voces que señalan otras alternativas en el mercado, como lectores de marcas rivales, a los que algunos plantean dar una oportunidad tras el movimiento de Amazon. La sensación de que el soporte tiene fecha de caducidad, incluso en dispositivos tan especializados como los e-readers, pesa cada vez más a la hora de elegir ecosistema.
Por qué Amazon toma esta decisión y qué ofrece a cambio
Desde la compañía se defiende que estos lectores han tenido una vida útil fuera de lo habitual. Amazon recuerda que muchos de los modelos afectados han recibido soporte durante entre 14 y 18 años, algo poco frecuente en el mundo de la tecnología de consumo, donde los ciclos de renovación suelen ser mucho más cortos.
Según los portavoces de la empresa, el avance del hardware, del software y, sobre todo, de las exigencias de seguridad hace cada vez más difícil mantener compatibilidad con dispositivos tan antiguos sin lastrar el desarrollo general de la plataforma. Aseguran además que el impacto en el conjunto de usuarios es limitado y que la gran mayoría ya utiliza modelos más modernos.
Para suavizar el golpe, Amazon está ofreciendo a los clientes afectados un código del 20 % de descuento para comprar un nuevo Kindle, aplicable a varios modelos actuales de la gama. En algunos casos, el correo incluye también créditos promocionales para la compra de ebooks, canjeables si la renovación se realiza antes del 20 de junio de 2026.
Otra de las ideas que repite la compañía es que los Kindle recientes cuentan con pantallas de más calidad, mejor iluminación, mayor rendimiento y funciones de accesibilidad mejoradas, además de acceso completo a la tienda y a la biblioteca en la nube. El mensaje, en el fondo, es claro: quienes han estirado su lector durante más de una década tienen ahora la excusa perfecta para saltar a una nueva generación.
Todo este movimiento supone, en la práctica, un cierre de etapa para los Kindle que hicieron popular la lectura digital. Aquellos modelos que cambiaron la forma de leer para mucha gente seguirán encendiendo y mostrando libros, pero poco a poco irán quedando arrinconados frente a dispositivos más actuales, mejor integrados en el ecosistema que marca hoy el ritmo del libro electrónico.

