La idea de la “super app” donde se puede hacer casi de todo sin salir de la misma pantalla ya no es exclusiva de plataformas como WeChat o los planes de Elon Musk para X. OpenAI ha dado un paso importante en esa dirección y ha comenzado a desplegar, también en España y el resto de Europa, una tienda de aplicaciones integrada directamente en la aplicación oficial de ChatGPT, accesible desde la barra lateral del propio chatbot.
Con este movimiento, ChatGPT deja de ser solo un asistente conversacional para convertirse en una plataforma central desde la que gestionar servicios, contenidos y tareas de terceros. Desde apps de productividad como Gmail, Google Drive o Slack hasta servicios de ocio y viajes como Spotify, Apple Music, Booking.com, Uber o TheFork, todo se orquesta desde la misma interfaz de chat.
De conectores a apps: cómo es ahora la ‘tienda’ de ChatGPT

Hasta hace nada, lo que hoy OpenAI llama aplicaciones eran simples conectores que permitían a ChatGPT tirar de datos externos alojados en servicios como Google Drive, Dropbox o SharePoint. Con el lanzamiento del nuevo App Directory, la compañía ha decidido renombrar y reorganizar todo este ecosistema bajo un concepto más claro: “apps” dentro de ChatGPT.
En la documentación de soporte se detalla que los antiguos conectores se dividen ahora en varias categorías: “apps con búsqueda de archivos” (para acceder a documentos en la nube), “apps con investigación en profundidad” o “apps con sincronización”, en función del tipo de integración que ofrecen. En la práctica, para el usuario se traduce en que todas estas funciones aparecen unificadas en una nueva sección llamada “Aplicaciones” dentro del menú lateral.
Esta sección ya está activa en España tanto en la versión web como en las apps móviles. Al abrir ChatGPT, en la columna izquierda aparece la entrada “Apps” justo debajo del apartado de imágenes. Desde ahí se accede a un directorio donde se muestran las herramientas disponibles, sus categorías y un buscador propio para localizar servicios concretos.
La tienda se estructura en tres grandes bloques visibles para el usuario: Destacado, Estilo de vida y Productividad. En “Destacado” se agrupan las integraciones que OpenAI quiere poner en primer plano, mientras que las otras dos secciones organizan el catálogo por tipo de uso, desde herramientas de trabajo hasta servicios de ocio y consumo diario.
Un catálogo inicial de 51 apps en España

La compañía asegura que la nueva sección de aplicaciones es mucho más amplia que el puñado de conectores que existían hasta ahora. En el caso de España, el catálogo arranca con 51 apps disponibles, algunas estrenadas recientemente y otras que ya se venían probando desde octubre con un número más reducido de usuarios.
OpenAI organiza este listado en dos grandes familias: Productividad y Estilo de vida. La primera es, de momento, la más nutrida, con nombres muy conocidos para el entorno de trabajo digital. En Productividad aparecen, entre otros, Gmail, Google Calendar, Google Drive, Notion, Slack, Teams, Zoom, SharePoint, Figma, GitHub, GitLab Issues, Monday.com, Teamwork.com, Stripe, Replit, Vercel o Zoho en distintas variantes.
En muchos de estos casos la app permite consultar contenido o realizar acciones sin salir del propio chat: buscar correos en Gmail, revisar archivos de Google Drive, ver tareas en Monday.com, localizar incidencias en GitHub o leer mensajes de Slack y Teams. La idea es que ChatGPT pueda interpretar lenguaje natural para gestionar estos servicios y, cuando corresponde, ejecutar acciones con contexto, como generar un documento o preparar un análisis de datos.
Dentro del apartado Estilo de vida, el abanico se desplaza hacia ocio, viajes, deporte y compras. Aquí figuran apps como Apple Music, Spotify, AllTrails, Booking.com, Expedia, Instacart, OpenTable, TheFork, Tripadvisor, Uber, Uber Eats, DoorDash, Peloton o Zillow. En Europa algunas de estas integraciones pueden llegar de forma escalonada, pero ya hay suficientes opciones activas para comprobar cómo cambia la experiencia de uso de ChatGPT.
Un ejemplo claro es Apple Music, que ya tiene su propia app dentro de ChatGPT. Desde el chat se pueden buscar canciones, generar listas de reproducción o gestionar parte de la biblioteca sin necesidad de abrir la app nativa. Algo similar ocurre con Spotify: si se dispone de cuenta premium, se puede pedir a ChatGPT listas adaptadas al estado de ánimo o al contexto, aprovechando los datos del servicio de streaming.
Cómo funciona la integración de las aplicaciones en el día a día
Más allá del listado, el cambio relevante es que la interacción con estas apps ocurre dentro del propio flujo de conversación. Cuando se conecta un servicio a ChatGPT, el usuario autoriza a la IA a operar sobre determinados datos (correos, documentos, reservas, listas de reproducción, etc.) respetando las condiciones del proveedor externo.
Para usar una app tras haberla conectado, hay dos caminos principales. Por un lado, se puede mencionar la aplicación usando el símbolo @ en el prompt, del mismo modo que se etiqueta a alguien en una red social. Por otro, es posible pulsar el botón de “+” y luego elegir la opción “Más” para seleccionar la app que se quiere incorporar a la conversación. A partir de ese momento, ChatGPT interpreta la petición sabiendo qué herramienta tiene que activar.
La experiencia de instalación también recuerda a las tiendas de móviles. Cada app tiene su página de perfil con una descripción, imágenes y un botón de conexión. Tras pulsar en “Conectar”, ChatGPT muestra una ventana en la que avisa de que va a enlazar la cuenta con el servicio de terceros y, en algunos casos, ofrece la opción de permitir el acceso a memorias y chats anteriores para enriquecer las respuestas.
OpenAI subraya que estas integraciones no eliminan funciones previas ni recortan lo que ya existía. Sencillamente se han reorganizado los conectores bajo el paraguas de “aplicaciones” y se ha ampliado el catálogo. Los enlaces a términos y condiciones de cada servicio siguen estando presentes para que el usuario pueda revisar cómo se tratarán sus datos.
El uso básico de la tienda y de las apps está incluido para todas las cuentas de ChatGPT (Free, Plus, Go y Pro). No obstante, el nivel de funcionalidad de algunas integraciones varía según si el usuario es cliente de pago de la propia app externa; por ejemplo, determinadas opciones avanzadas de Spotify o Zoom solo tienen sentido si se dispone de una suscripción premium.
Memoria, datos y privacidad: qué hace OpenAI con la información
Otro aspecto clave del lanzamiento tiene que ver con cómo se utilizan los datos. OpenAI indica que las aplicaciones pueden hacer uso de la función de Memoria de ChatGPT si el usuario la tiene activada, lo que permite mantener contexto entre conversaciones y personalizar respuestas o recomendaciones.
Al mismo tiempo, la compañía aclara que, en los planes Free, Plus, Go y Pro, parte de la información generada en estas interacciones podría emplearse para entrenar sus modelos de IA, siempre y cuando el usuario mantenga marcada la opción “mejorar el modelo para todos” en la configuración de su cuenta. Es decir, existe un control explícito para decidir si se colabora o no en la mejora global del sistema.
Este punto es especialmente sensible en Europa, donde las autoridades y los propios usuarios vigilan de cerca el cumplimiento de la normativa de protección de datos y cómo afecta a tu privacidad. Aunque OpenAI no ha entrado al detalle de cómo audita cada integración, sí insiste en que la tienda dispone de mecanismos de moderación y revisión de las apps para priorizar seguridad y utilidad.
Desde la empresa recuerdan que todas las conexiones con servicios externos se hacen respetando los términos de esas plataformas. Cuando un usuario vincula ChatGPT con, por ejemplo, su cuenta de reserva de hoteles, se le redirige a la página oficial del servicio para iniciar sesión y autorizar la integración, un proceso similar al conocido inicio de sesión con Google o Microsoft.
En un momento en el que la IA se integra en cada vez más ámbitos, estas condiciones de uso y la transparencia sobre el tratamiento de datos se han convertido en un factor determinante para que usuarios y empresas europeas adopten o no estas nuevas herramientas en su día a día.
SDK abierto y nuevas oportunidades para desarrolladores europeos
El lanzamiento de la tienda llega acompañado de otro movimiento importante: OpenAI ha abierto su SDK para que terceros puedan crear experiencias interactivas que se ejecuten dentro de la interfaz de ChatGPT. Esto permite que empresas, startups y desarrolladores independientes diseñen aplicaciones específicas que aprovechen el contexto, la memoria y, cuando el usuario lo consienta, ciertos datos personales.
Con este enfoque, ChatGPT aspira a convertirse en una plataforma sobre la que otros construyen productos y servicios, del mismo modo que en su día lo hicieron las tiendas de apps de iOS y Android. Los creadores pueden plantear soluciones de nicho, automatizar flujos de trabajo, añadir capas de IA a servicios ya existentes o incluso lanzar nuevos productos enteramente basados en la interacción conversacional.
Para el ecosistema europeo, esto supone rebajar la barrera de entrada a la IA aplicada. En lugar de desarrollar modelos desde cero, las empresas pueden apoyarse en la infraestructura de OpenAI y concentrarse en el diseño de casos de uso, la experiencia de usuario y el cumplimiento regulatorio local. La propia tienda actúa como escaparate global donde cualquier usuario de ChatGPT puede descubrir estas soluciones.
OpenAI ha señalado que el marketplace pondrá el foco en la utilidad y la seguridad de las apps que se publiquen. Está previsto que existan mecanismos para destacar las herramientas más populares o mejor valoradas y que, con el tiempo, se habiliten opciones de monetización directa para los creadores, aunque de momento no se han concretado los detalles.
Este escenario abre la puerta a que empresas y equipos técnicos españoles y europeos desarrollen productos pensados desde el principio para operar dentro de ChatGPT: desde sistemas de atención al cliente enriquecidos con IA hasta asistentes corporativos que consulten documentación interna, pasando por soluciones verticales para finanzas, salud, educación o turismo.
Monetización, modelos de pago y papel de la publicidad
Una de las grandes incógnitas en torno a esta nueva tienda de apps es cómo va a contribuir a que el negocio de OpenAI sea sostenible a largo plazo. Por ahora, el acceso a las aplicaciones está incluido con todas las cuentas de ChatGPT y el uso se percibe como “todo gratis”, más allá de las suscripciones que el usuario ya tenga con algunos servicios externos.
Desde la compañía reconocen que están explorando opciones adicionales de monetización, entre las que se encuentran posibles bienes digitales y fórmulas para que los desarrolladores puedan obtener ingresos a través de la plataforma. El detalle de estos planes se irá conociendo a medida que se observe cómo interactúan usuarios y creadores con el nuevo entorno de apps.
También queda en el aire el papel de la publicidad. OpenAI ha ido retrasando la introducción de anuncios en ChatGPT, entre otras cosas para no ceder terreno frente a Google en términos de percepción pública y evitar un rechazo frontal de los usuarios en los primeros compases de adopción. El despliegue de la tienda de aplicaciones abre otra vía de negocio que podría, en parte, compensar esa ausencia inicial de formatos publicitarios clásicos.
En cualquier caso, no se descarta que el acceso a ciertas apps o funcionalidades avanzadas quede restringido en el futuro a usuarios de pago, en función del coste de operación y de la demanda real. Por ahora, la estrategia parece centrarse en mostrar el potencial del ecosistema y fomentar su adopción masiva antes de tomar decisiones más restrictivas.
Algunos analistas ven en este movimiento un paso más hacia la visión de Sam Altman de convertir a ChatGPT en algo muy parecido a un sistema operativo, un entorno sobre el que corren múltiples servicios, gestionados a través de lenguaje natural en vez de iconos y ventanas tradicionales.
Una experiencia de uso más cercana a la “app para todo”
Si se mira el conjunto, el nuevo directorio de aplicaciones acerca a ChatGPT al concepto de “everything app” o app para todo, ese modelo en el que una sola plataforma permite chatear, comprar, reservar, trabajar y consumir contenidos sin saltar de un sitio a otro. Ya se había visto a WhatsApp experimentar con pagos y servicios añadidos, y X (antes Twitter) también aspira a algo similar; ahora OpenAI se suma a esa carrera desde el terreno de la inteligencia artificial.
Para el usuario medio, el cambio se traduce en que cada vez resulta menos necesario abandonar la ventana de ChatGPT para completar tareas cotidianas. Es posible organizar un viaje combinando Booking.com y Tripadvisor, reservar mesa con TheFork u OpenTable, pedir comida mediante Uber Eats o DoorDash, preparar una presentación con Figma y coordinar un proyecto con Monday.com, todo ello guiado por el mismo asistente conversacional.
Al mismo tiempo, la tienda cuenta con un buscador integrado que permite localizar aplicaciones concretas sin tener que navegar por todas las categorías. Si una herramienta está disponible en la región del usuario, aparecerá en los resultados y se podrá conectar desde su ficha, igual que en una app store tradicional.
En Europa, no todas las apps se han activado a la vez ni ofrecen siempre las mismas funciones que en Estados Unidos, pero la lista ya es lo bastante extensa como para cubrir los usos más comunes de productividad y ocio. Además, OpenAI ha dejado claro que el catálogo seguirá creciendo de forma progresiva.
Para muchos usuarios de móviles y ordenadores, que ya veían a ChatGPT como una de las aplicaciones imprescindibles del día a día, la aparición de esta tienda integrada supone un nuevo salto. La IA deja de ser un simple añadido a otras plataformas para ocupar el centro de la experiencia, con el resto de servicios orbitando a su alrededor.
Todo apunta a que este App Directory es solo el primer paso de una estrategia más amplia: ChatGPT se posiciona como un hub desde el que trabajar, consumir contenidos, viajar, comprar sin salir del chat y organizar la vida digital, apoyándose en un ecosistema de apps que seguirá ampliándose y en un SDK abierto que invita a desarrolladores españoles y europeos a sumarse. Queda por ver cómo se articularán los modelos de pago y la monetización, pero la dirección está clara: la conversación se convierte en la nueva pantalla principal sobre la que se construye buena parte del consumo de servicios online.