Cómo desactivar el envío de datos de diagnóstico en tus dispositivos

  • Los datos de uso y diagnóstico recopilan información técnica sobre el funcionamiento de tus dispositivos para mejorar sistemas y servicios.
  • Android, Samsung y Windows permiten limitar o desactivar parte de esta telemetría desde sus ajustes de privacidad.
  • En Windows es posible reducir al mínimo la recogida de datos combinando cambios en Configuración, servicios, registro y archivo hosts.
  • Herramientas de terceros ayudan a gestionar de forma centralizada múltiples opciones de privacidad y telemetría.

Desactivar el envío de datos de diagnóstico

En casi todos los dispositivos modernos hay una opción discreta que decide si el sistema manda datos de uso y diagnóstico a la empresa que lo fabrica. Puede parecer un simple detalle técnico, pero en realidad determina cuánta información sobre tu forma de usar el móvil u ordenador acaba en los servidores de Google, Microsoft o Samsung.

Si te preocupa la privacidad o simplemente no quieres que tu equipo comparta más información de la necesaria, merece la pena conocer bien qué son estos datos, cómo se envían, qué gana cada compañía con ellos y, sobre todo, cómo desactivar su envío tanto en tu teléfono Android (incluidos Samsung) como en Windows 10 y Windows 11.

Qué son los datos de uso y diagnóstico y para qué sirven

Cuando aceptas las opciones de “uso y diagnóstico” o “datos de diagnóstico”, tu dispositivo empieza a enviar información técnica anónima sobre cómo funciona el sistema y las aplicaciones. No se trata, en principio, de tus fotos o documentos, sino de métricas como errores, consumo de batería o fallos de apps.

En móviles Android y en Windows, estos datos incluyen cosas como el nivel de batería, la frecuencia con la que abres ciertas apps o la calidad de la conexión WiFi, móvil o Bluetooth. También se registran cuelgues de aplicaciones, bloqueos del sistema, tiempos de respuesta y, en algunos casos, detalles de la configuración de tu hardware.

Las empresas justifican esta recogida de información diciendo que les sirve para mejorar la estabilidad, reducir errores, optimizar la duración de la batería y planificar futuras actualizaciones. Parte de los datos se agrupa de forma estadística y se comparte incluso con desarrolladores de aplicaciones para que afinen sus productos.

Aunque no se supone que se envíen contenidos personales como el texto de tus documentos, en ciertas situaciones se pueden mandar fragmentos de memoria en informes de error (por ejemplo, en Windows) que, de forma accidental, incluyan parte de un archivo que estuvieras usando cuando se produjo el fallo.

Desactivar envío de diagnósticos

Uso y diagnóstico en Android y móviles Samsung

En Android, Google ofrece una opción llamada “Uso y diagnóstico” que, si está activada, permite que el móvil envíe datos a Google sobre lo que va bien y lo que falla en el sistema. Aunque la compañía insiste en que la información se trata de forma anónima, tú decides si quieres participar o no.

Si activas esta opción, el dispositivo puede remitir datos como el porcentaje de batería en determinados momentos, la actividad y estabilidad de las aplicaciones, así como la calidad de tus conexiones de red móviles y WiFi. También se reportan errores de apps o pequeños fallos del sistema que quizá ni notes.

Google asegura que estos datos se utilizan para mejorar Android, sus apps oficiales y los propios dispositivos, siempre siguiendo su Política de Privacidad. Por ejemplo, pueden detectar qué funciones consumen más batería para optimizarlas o localizar patrones de bloqueo de una aplicación para corregirlos en futuras versiones.

Conviene tener en cuenta que, aunque la mayoría de estos datos se analizan de forma agregada y anónima, tienes todo el derecho a no enviarlos si no te interesa participar en este tipo de “beta permanente” del sistema operativo.

Cómo activar o desactivar Uso y diagnóstico en Android

Para ajustar la opción de Uso y diagnóstico en un móvil Android con servicios de Google, el camino habitual pasa por la configuración de la cuenta de Google en el dispositivo. Siguiendo la ruta que muestran las guías oficiales, el proceso sería algo así:

Primero abres la aplicación de Ajustes del dispositivo y entras en el apartado Google. Dentro, buscas la opción relacionada con el uso de datos, normalmente accesible a través de un submenú donde aparece “Uso y diagnóstico” o un nombre muy similar.

Una vez allí verás un interruptor que puedes cambiar fácilmente. Si lo dejas activado, seguirás enviando a Google información técnica sobre uso y diagnóstico. Si lo desactivas, el móvil dejará de remitir esos datos. Este cambio no afecta a la información que puedan recoger otras aplicaciones por su cuenta.

En dispositivos con varios perfiles de usuario, cualquier usuario con acceso a la configuración puede modificar este ajuste. Es decir, aunque tú desactives el envío, otra persona que use el mismo móvil con su perfil podría activarlo más tarde.

La particularidad de los móviles Samsung

En los teléfonos Samsung hay, además, una configuración propia que suele pasar desapercibida: la opción de “enviar datos de diagnóstico” que viene activada de fábrica. No siempre está claramente explicada y se esconde en los menús de privacidad.

Para localizarla, lo normal es entrar en Ajustes, acceder a la sección de Privacidad o Datos de diagnóstico y revisar las opciones de envío de estadísticas a Samsung. Lo más habitual es que haya un interruptor general que puedes apagar para evitar que el dispositivo comparta esa información con la marca.

En muchos modelos encontrarás también el llamado “Servicio de personalización de Android” o una función muy similar, pensado para adaptar sugerencias y contenido a tu uso del teléfono. Si quieres minimizar aún más la recolección de datos, lo recomendable es desactivarlo también.

Ten en cuenta que al hacer estos cambios seguirás recibiendo actualizaciones de seguridad y del sistema, pero Samsung tendrá menos información sobre cómo utilizas el dispositivo y no podrá afinar tanto ciertas funciones “inteligentes” basadas en tu comportamiento.

Datos de diagnóstico en Windows: niveles, tipos y usos

En Windows 10 y Windows 11, Microsoft distingue claramente entre “datos de diagnóstico Requeridos” y “datos de diagnóstico Opcionales”. Ambos se usan para mantener el sistema actualizado y seguro, pero el alcance es muy distinto.

Los datos de diagnóstico Requeridos incluyen información sobre el dispositivo, su configuración, los componentes instalados y si todo funciona correctamente. Es el mínimo que Microsoft afirma necesitar para detectar problemas generales, distribuir actualizaciones y garantizar cierto nivel de compatibilidad.

Si activas también los datos de diagnóstico Opcionales, el sistema envía mucha más información: detalles adicionales del hardware, uso de aplicaciones y funciones, páginas web que visitas con ciertos navegadores de Microsoft y estados de memoria cuando se produce un bloqueo, entre otros elementos.

Esos informes ampliados pueden incluir la situación de la memoria del equipo en el momento de un cuelgue, lo que a veces arrastra fragmentos del archivo que tenías abierto. Microsoft indica que este tipo de informes sirve para localizar errores difíciles de reproducir, pero desde el punto de vista de privacidad es bastante más invasivo.

Qué recopila Microsoft y cómo lo usa

Con los datos Requeridos, Windows recoge información básica como los errores que experimenta el dispositivo, el tipo de hardware, drivers y apps instaladas y el resultado de los procesos de actualización. Esto sirve para decidir si tu equipo está listo para una nueva versión importante o si una actualización da problemas en determinadas configuraciones.

También se registran estadísticas agregadas sobre cuántos equipos han tenido errores durante una actualización, en qué fase se producen y cómo se comporta el sistema tras reiniciar. Todo ello permite que Microsoft pause o ajuste el despliegue de una actualización concreta si detecta demasiados fallos.

A nivel de estabilidad general, la compañía usa estos datos para detectar combinaciones conflictivas de hardware y software, analizar cuelgues de procesos y estudiar el rendimiento del propio sistema de transmisión de diagnósticos, con el fin de corregir sus propios problemas internos.

Cuando habilitas los datos Opcionales, la cosa se amplía bastante: se añade información sobre actividad de aplicaciones, tiempos de respuesta, estado de la batería, informes de error detallados y volcados de memoria. También se incluyen métricas sobre el impacto de determinadas funciones en la autonomía del equipo.

Además, Microsoft indica que puede combinar la telemetría de Windows con datos de otros productos de la compañía si has activado esas opciones, con la idea de mejorar de forma global la fiabilidad y el rendimiento de todo el ecosistema.

Muestreo, cambios y listado de eventos

No todos los dispositivos envían el mismo volumen de datos opcionales. Microsoft aplica un sistema de “muestras” para minimizar la cantidad total de información, de modo que solo un porcentaje de equipos transmite determinados eventos avanzados.

Si usas la herramienta oficial Visor de datos de diagnóstico, puedes ver si tu equipo forma parte de esa muestra y consultar exactamente qué datos se están enviando en ese momento. Eso sí, el visor muestra los datos en tiempo real y no almacena un historial completo para atrás.

La lista concreta de eventos y campos que se recogen puede cambiar con el tiempo, ya que Microsoft quiere mantener la flexibilidad para añadir nuevos tipos de datos cuando aparecen problemas de rendimiento o dispositivos nuevos en el mercado. Por eso mantiene documentación viva donde detalla, a grandes rasgos, qué se recoge en cada nivel.

Cambiar la configuración de diagnósticos y comentarios en Windows

Al instalar Windows 10 o Windows 11 por primera vez, el asistente te pregunta si quieres enviar datos de diagnóstico opcionales y activar experiencias personalizadas. Si aceptaste alegremente todas las opciones rápidas, probablemente estés compartiendo más de lo que te gustaría.

Por suerte, puedes modificar estos ajustes más tarde desde la aplicación de Configuración. En ambos sistemas, la ruta pasa por Inicio > Configuración > Privacidad o Privacidad y seguridad y, dentro de ahí, la sección de “Diagnósticos y comentarios” o un nombre muy similar.

En el apartado de datos de diagnóstico verás la opción para elegir el nivel de información que se envía. En algunos equipos se puede reducir a la mínima expresión; en otros, especialmente si el ordenador está gestionado por una empresa u organización, ciertas casillas aparecerán bloqueadas y no podrás desactivar todo lo que te gustaría.

La propia pantalla te avisará si “La organización oculta o administra algunas opciones de configuración”. En este caso, es que tu departamento de TI ha impuesto políticas que forzan un nivel concreto de telemetría.

Experiencias personalizadas y otros ajustes relacionados

En el mismo menú de diagnósticos y comentarios hay una sección específica para las llamadas “Experiencias personalizadas”. Si la activas, Microsoft utiliza los datos de diagnóstico para mostrarte sugerencias, recomendaciones, anuncios e indicaciones sobre cómo sacar más partido a Windows.

Con el nivel Requerido, la personalización se basa en información sobre tu dispositivo, su configuración y si todo funciona bien. Si además envías datos Opcionales, se suma el uso que haces de apps y funciones y más información de estado del equipo.

Es importante saber que Microsoft afirma no usar para esta personalización el contenido de volcados de memoria, historial web, voz o escritura manuscrita, incluso aunque tengas activados los datos Opcionales. Aun así, si prefieres no ver recomendaciones basadas en tu uso, puedes desactivar esta opción sin problema.

Desde esta misma pantalla también puedes ajustar la frecuencia con la que Windows te pide comentarios: siempre, de vez en cuando, automáticamente o nunca. Si estás cansado de las ventanitas del Centro de opiniones, ponlo en “Nunca” y se acabó la historia.

Por último, hay varias opciones para ver y eliminar datos de diagnóstico. Puedes activar el Visor de datos de diagnóstico, acceder al “Panel de privacidad” de tu cuenta Microsoft en la web y, desde la propia configuración, borrar la información enviada desde ese dispositivo. Otra cosa es que, si tu empresa usa servicios que dependen de esos datos, el departamento de TI pueda conservar copias propias.

Privacidad general en Windows 10 y Windows 11

Desactivar el envío de datos de diagnóstico

Más allá de la telemetría de diagnóstico, Windows trae un buen puñado de ajustes que afectan a tu privacidad desde el primer arranque. Si elegiste la configuración rápida durante la instalación, probablemente diste permiso para bastantes cosas sin revisar el detalle.

Entre otras, aceptaste que Windows enviara datos de voz para personalizar el reconocimiento, compartiera tu ubicación y su historial, utilizara un identificador de publicidad para mostrar anuncios personalizados y recogiera telemetría amplia para protegerte frente a contenido malicioso en la web.

En la práctica, esto significa que Microsoft puede aprender bastante sobre cómo escribes, qué dices a Cortana u otros asistentes, dónde te has movido, qué webs visitas y cómo usas el sistema. Y, por si fuera poco, Windows puede usar tu equipo como nodo para distribuir actualizaciones a otros ordenadores, consumiendo parte de tu conexión de subida.

La buena noticia es que casi todo esto se puede ajustar o desactivar desde la sección de Privacidad de la Configuración. Requiere un rato de revisión, pero merece la pena si quieres dejar el sistema algo menos “hablador”.

Ajustes de privacidad genéricos

Para empezar, puedes ir a Inicio > Configuración > Privacidad y revisar el apartado General. Ahí se concentran varias opciones clave, como permitir que las apps usen tu identificador de publicidad, enviar información sobre cómo escribes para mejorar el teclado o dejar que los sitios web ajusten contenido según tu lista de idiomas.

Muchos usuarios deciden desactivar casi todo lo que haya en esa pestaña, salvo quizá el filtro SmartScreen si usan las aplicaciones de la Tienda, ya que este filtro ayuda a detectar contenido potencialmente peligroso enviando datos sobre las URLs visitadas.

En las secciones de Ubicación, Cámara y Micrófono, puedes determinar qué apps tienen permiso para saber dónde estás o acceder al vídeo y al audio. En un sobremesa fijo muchas personas los apagan por completo, mientras que en un portátil puede ser más útil dejar algunas apps concretas autorizadas.

Otros apartados como Notificaciones, Información de cuenta, Contactos, Calendario, Historial de llamadas, Correo electrónico, Mensajes, Otros dispositivos o Diagnósticos de la aplicación también merecen una vuelta. Cada uno controla si las apps pueden acceder a datos personales adicionales o interactuar con otros equipos a través de Bluetooth y funciones similares.

Voz, escritura manuscrita y teclado

Windows ofrece funciones avanzadas de voz y escritura que, a cambio, analizan cómo hablas y cómo escribes para mejorar el reconocimiento y las sugerencias. Si te incomoda esta idea, puedes afinar qué se envía y qué no.

En la sección Voz de la configuración de privacidad puedes desactivar el reconocimiento de voz en línea integrado en el sistema, lo que evita que el equipo esté pendiente de tus órdenes de voz de forma continua y que se envíen datos de audio a la nube.

En el área de Personalización de entrada manuscrita y escritura, Windows construye un diccionario personal con tus palabras más usadas, búsquedas y expresiones. Eso le permite sugerir términos que encajan con tu forma de hablar, pero también supone guardar un rastro bastante detallado de lo que tecleas.

Si no te convence, puedes desactivar esta personalización y, si lo deseas, borrar el historial que ya haya recopilado. Seguirás teniendo el diccionario estándar de Windows para correcciones básicas, pero dejará de aprender de tus hábitos concretos.

Historial de actividad y cámara

Dentro de Privacidad, el apartado de Historial de actividad controla si Windows guarda un registro de lo que haces en el equipo (aplicaciones usadas, documentos abiertos, etc.) y si lo sincroniza con tu cuenta Microsoft.

Si no quieres ese tipo de rastro, puedes desactivar la opción de almacenar el historial en el dispositivo y usar las herramientas de administración de actividad de la cuenta en la web de Microsoft para eliminar los datos que ya estén guardados en la nube.

En la sección de Cámara, lo primero es decidir si el propio sistema puede acceder a ella. Con un simple botón puedes bloquear el uso de la cámara para todas las aplicaciones del dispositivo, sin efecto sobre mecanismos como Windows Hello, que tienen su propia gestión de acceso.

Más abajo verás una lista de apps que tienen permiso para usar la cámara. Desde ahí puedes activar o desactivar el acceso de cada una de forma individual, algo muy útil para asegurarte de que solo programas de confianza puedan encenderla.

Reducir al mínimo el envío de datos de diagnóstico en Windows

Si quieres ir un poco más allá con la privacidad, además de ajustar los niveles de diagnóstico en Configuración puedes tocar servicios internos del sistema, el registro de Windows e incluso el archivo hosts para bloquear conexiones a determinados servidores de Microsoft.

Hay que tener claro que algunos cambios son avanzados y conviene hacerlos con cuidado, especialmente si el ordenador es crítico para tu trabajo o forma parte de una red gestionada. Aun así, muchas personas prefieren este enfoque para reducir al máximo cualquier comunicación automática innecesaria.

Ajustar el nivel de datos de diagnóstico

Desde Configuración, en Privacidad o Privacidad y seguridad, la sección de Diagnósticos y comentarios permite elegir entre distintos niveles de datos. Cuando se ofrece la opción, lo razonable si te preocupa la privacidad es dejarlo en el nivel más bajo disponible (el equivalente a “Básico”).

La descripción oficial deja claro que el equipo seguirá siendo igual de seguro independientemente del nivel. Lo que cambia es cuánta información adicional se envía: en modo completo se suman datos sobre los sitios web que visitas con navegadores de Microsoft, cómo utilizas apps y funciones y más detalles del estado del equipo.

En este mismo menú puedes decidir si quieres usar los datos de diagnóstico para Experiencias personalizadas o no, borrar la telemetría asociada al dispositivo y configurar la frecuencia con la que el sistema te pide valoraciones y comentarios.

Desactivar servicios de diagnóstico

Si quieres cortar aún más el grifo, puedes entrar en la consola de servicios del sistema y deshabilitar los servicios de diagnóstico que se encargan de recopilar y enviar telemetría.

Desde una ventana Ejecutar (teclas Win+R), puedes lanzar services.msc para abrir la lista de servicios de Windows. Allí es cuestión de localizar los relacionados con diagnóstico, abrir sus propiedades, cambiar el tipo de inicio a “Deshabilitado” y aplicar los cambios.

Esto bloquea su arranque automático, aunque conviene saber que algunas actualizaciones del sistema pueden restablecer la configuración, por lo que no está de más revisar de vez en cuando si ha vuelto a su estado original.

Control desde el registro de Windows

Hay usuarios que prefieren actuar directamente sobre el registro para forzar que la telemetría quede al mínimo. Antes de nada es imprescindible hacer una copia de seguridad del registro o crear un punto de restauración, por si algo saliera mal.

La idea suele ser ir a la clave de directivas de datos de recopilación, crear un valor DWORD de 32 bits llamado AllowTelemetry y ponerlo a 0. Con eso indicamos al sistema que limite al máximo la telemetría según lo que soporten la edición de Windows y las políticas aplicadas.

Es un ajuste más bien para usuarios avanzados y en algunos entornos empresariales puede entrar en conflicto con la configuración impuesta por el departamento de TI, así que conviene usarlo solo si sabes lo que estás tocando.

Windows Defender y envío de muestras

Si utilizas el antivirus integrado de Microsoft, merece la pena echar un vistazo a sus propios ajustes de privacidad. Desde el centro de seguridad de Windows, en Protección antivirus y contra amenazas, tienes la opción de gestionar la configuración avanzada.

Ahí encontrarás la protección basada en la nube y el envío automático de muestras a Microsoft. Aunque se presentan como mecanismos para mejorar la detección, implican que se pueden mandar archivos de tu equipo a los servidores de la compañía.

Si te interesa reducir ese flujo de datos, puedes desactivar ambas opciones. El sistema avisa de que, si un archivo pudiera contener información personal, te pedirá permiso antes de enviarlo, pero muchos prefieren no dejar esa decisión a criterio automático del antivirus.

Bloquear servidores de telemetría mediante el archivo hosts

Un enfoque todavía más agresivo para reducir el envío de datos consiste en editar el archivo hosts de Windows y redirigir a 127.0.0.1 una larga lista de dominios usados por Microsoft para telemetría, diagnósticos y publicidad.

El archivo hosts actúa como una pequeña tabla de resolución de nombres local. Si añades una línea que diga que “tal dominio apunta a 127.0.0.1”, tu equipo intentará comunicarse consigo mismo cuando quiera contactar con ese servidor, con lo que la conexión real nunca sale a Internet.

Para hacerlo, hay que abrir el Bloc de notas con permisos de administrador, ir a la ruta de C:\Windows\System32\drivers\etc, seleccionar “Todos los archivos” en el cuadro de diálogo y abrir el archivo hosts. Luego basta con pegar al final el listado de dominios que quieras bloquear (telemetry.microsoft.com, diversos subdominios de vortex, Watson, servicios de anuncios, etc.) y guardar.

Este método puede ser eficaz, pero no es infalible: una actualización puede cambiar los dominios que usa Microsoft o incluso sobrescribir parte del archivo. Además, bloquear ciertos hostnames podría afectar a algunas funcionalidades, especialmente si cortas a lo bruto servicios relacionados con actualizaciones o soporte.

Windows Recall y nuevos frentes de privacidad

En los equipos certificados como PC Copilot+ Microsoft ha introducido una función muy comentada llamada Windows Recall, diseñada para registrar prácticamente toda tu actividad en el ordenador.

Recall captura de forma periódica pantallazos de lo que estás haciendo, los procesa y los almacena localmente, para luego permitirte buscar “cosas que hiciste o viste” como si fuera una memoria ampliada del sistema. La idea es potente, pero obviamente plantea enormes dudas de privacidad y seguridad.

Al estrenar un equipo Copilot+ se te pregunta si quieres activar Recall. Si lo rechazas, no se guardarán esas capturas y no se activará la característica. Si aceptaste al principio y ahora te arrepientes, puedes entrar en Ajustes, ir a Privacidad y seguridad y buscar la sección de Recall y capturas de pantalla para apagarla.

Quien no quiera desactivarlo del todo puede ajustar filtros para que Recall ignore determinadas aplicaciones, páginas o tipos de contenido privado. Es mejor que nada, pero si tu prioridad es la privacidad estricta, la opción más sensata es tener la función desactivada.

Herramientas de terceros para limitar el “espionaje” de Windows

Si no te apetece bucear por docenas de menús y editar el registro a mano, existen numerosas aplicaciones especializadas en recortar la telemetría y desactivar funciones espía de Windows. Algunas son programas clásicos y otras funcionan como scripts avanzados.

Aunque no son oficiales, muchas de ellas se han popularizado porque agrupan en una sola interfaz decenas de ajustes que de otro modo tendrías que tocar uno a uno. Eso sí, conviene usarlas con cabeza y, a ser posible, crear un punto de restauración antes de ponerte manos a la obra.

Programas de escritorio más conocidos

Una de las herramientas más veteranas es DoNotSpy 10, que ofrece una lista única con decenas de casillas para activar o desactivar funciones relacionadas con publicidad, apps del sistema, Edge, Defender, telemetría o actualizaciones.

W10Privacy sigue una filosofía parecida, pero organiza las opciones en pestañas temáticas y permite seleccionar fácilmente los ajustes de privacidad que quieres endurecer. Muchas de sus funciones están pensadas específicamente para ventanas como Windows 10, aunque también soporta versiones anteriores.

Windows Privacy Tweaker agrupa sus controles en tres apartados principales: Servicios, Programador de tareas y Registro. Marca en rojo todo lo que considere potencialmente peligroso para tu privacidad, desde autologgers hasta tareas programadas que envían datos en segundo plano.

Otras utilidades como Win10 Spy Disabler, Disable WinTracking o Win10 SpyStop se centran en desactivar telemetría, bloquear dominios de seguimiento, eliminar apps preinstaladas y ajustar servicios de diagnóstico. Suelen tener una curva de aprendizaje corta y en unos minutos puedes dejar la configuración bastante más restrictiva.

Scripts y herramientas portables

En el terreno de los scripts destaca Debloat, un conjunto de instrucciones para PowerShell que automatiza la desactivación de servicios de seguimiento, limpieza de bloatware y afinado de parámetros de privacidad. Es muy potente, pero exige saber lo que se está ejecutando.

Entre las herramientas portables, WPD es una pequeña joya: sin instalación, te permite tocar privacidad, firewall, apps y ajustes con interruptores sencillos e indicaciones claras. Todo ello sin publicidad y con compatibilidad desde versiones anteriores de Windows.

O&O ShutUp10 también es portable y muy popular. Presenta un listado de opciones dividido por categorías y permite aplicar perfiles de seguridad recomendados para desactivar telemetría de Windows y Office, servicios de ubicación, sincronización de datos y más, tanto en Windows 10 como en Windows 11.

Por último, Blackbird adopta un enfoque de script que aplica de golpe cambios sobre autologgers, tareas programadas, servicios, telemetría y características como OneDrive. Es muy radical, ideal si quieres dejar el sistema lo más silencioso posible en cuestión de minutos.

Con todo este panorama, queda claro que tanto en móviles Android (incluidos los Samsung) como en Windows 10 y 11 dispones de muchas palancas para decidir cuánto quieres compartir: desde limitar el Uso y diagnóstico y ajustar niveles de datos de diagnóstico, hasta desactivar servicios, bloquear dominios y apoyarte en herramientas especializadas. El equilibrio entre comodidad, funciones inteligentes y privacidad absoluta depende de cada persona, pero al menos ahora sabes dónde tocar para que tu dispositivo hable menos de ti hacia fuera.

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