- Implementación de niveles de seguridad según el modelo del vehículo y herramientas específicas para cada uno.
- Uso de la aplicación móvil WAINK para analizar el valor y los sistemas de rastreo de los coches.
- Riesgos añadidos como localizadores GPS que alertan a la policía si se conduce a baja velocidad.
- Posibilidad de vender los vehículos robados a peristas, afectando el precio según el estado del coche.
Desde que la saga arrancó allá por los noventa, quitarle el coche a alguien en el universo de Grand Theft Auto era pan comido: apretabas un botón y ya estabas al volante. Sin embargo, Rockstar ha decidido que ya era hora de darle una vuelta de tuerca a esto, y en la nueva entrega en Leónida, el robo de vehículos se convierte en una mecánica compleja que requiere planificación y, sobre todo, las herramientas adecuadas.
La idea principal es alejarse de las acciones binarias y aburridas para introducir un sistema de progresión. Ahora no basta con tener ganas de conducir un deportivo; habrá que gestionar la seguridad por niveles, lo que significa que algunos coches serán mucho más puñeteros de abrir que otros, obligándonos a pensar antes de actuar y a no lanzarnos a lo loco en medio de la calle.
Herramientas y métodos para forzar vehículos

Para empezar, hay que diferenciar entre los coches que están aparcados y los que tienen dueño al volante. Si el vehículo está ocupado, seguimos teniendo la opción clásica de sacar al conductor a punta de pistola y salir pitando, pero si el coche está solo, la cosa se complica. Dependiendo de la antigüedad y el lujo del modelo, necesitaremos diferentes artilugios.
- Ganzúas y Slim Jims: Ideales para los trastos más viejos o furgonetas oxidadas. Para usarlos, tendremos que superar un minijuego de precisión pulsando el botón en el momento justo.
- Clonadores de llaves digitales: Imprescindibles para los deportivos de alta gama que usan cerraduras electrónicas. Este equipo es caro y no estará disponible desde el minuto uno, sino que se desbloquea avanzando en la historia principal.
- Romper la ventanilla: El método bruto. Es rápido y efectivo, pero mucho menos elegante y probablemente atraiga más la atención.
Esta progresión hace que el juego sea más orgánico. Al principio, Jason y Lucía estarán limitados a robar coches básicos, pero a medida que consigan dispositivos de bypass de inmovilizadores, podrán echarle el ojo a los modelos más exclusivos de la ciudad.
El escáner WAINK: Tu mejor aliado

Para no jugar a la lotería con cada coche que veamos, Rockstar ha incluido una aplicación en el móvil llamada WAINK. Esta herramienta es fundamental porque nos permite escanear cualquier vehículo para conocer sus datos técnicos y de seguridad antes de intentar cualquier cosa.
Con WAINK podemos saber el valor exacto del coche, si tiene alarma instalada y, lo más importante, si cuenta con un localizador GPS. Además, si tenemos la intención de hacernos con el vehículo de forma permanente, la app nos dirá cuánto dinero necesitamos para matricularlo a nuestro nombre y si tenemos espacio suficiente en el garaje.
El peligro de los rastreadores y la huida

Robar el coche es solo la mitad del trabajo; lo difícil es escaparse. Algunos vehículos modernos vienen equipados con sistemas de rastreo avanzados que avisan a las fuerzas del orden si el coche robado circula por debajo de cierta velocidad. Esto nos obliga a pisar a fondo el acelerador para intentar despistar a la policía o cambiar de transporte rápidamente.
A esto se suma que las calles de Leónida son más estrechas y el tráfico es mucho más denso que en entregas anteriores. Conducir requiere más habilidad y la huida se vuelve frenética, ya que no siempre tendremos tiempo de buscar el coche perfecto para escapar mientras nos pisan los talones.
Ganando dinero con el mercado negro

Una vez que tenemos el botín, podemos optar por venderlo. Inspirándose en mecánicas de Red Dead Redemption, ahora podemos acudir a peristas para sacar provecho económico de nuestros robos. Eso sí, el precio final dependerá totalmente del estado del vehículo; si entregamos un coche destrozado tras una persecución salvaje, el comprador nos pagará una miseria.
Todo este entramado de seguridad, herramientas y rastreo no solo afecta al mundo abierto, sino que redefine las misiones. Ya no se tratará de seguir una línea en el mapa, sino de realizar búsquedas del tesoro buscando marcas específicas de coches con el escáner WAINK, haciendo que la experiencia sea mucho más inmersiva y menos repetitiva.
La evolución de estas mecánicas transforma un acto simple en un sistema de riesgo y recompensa donde la tecnología, la habilidad al volante y la planificación son claves para dominar las calles de Leónida sin acabar en la comisaría o con el garaje vacío.

