- Google expande Quick Share para que móviles Android puedan enviar y recibir archivos con iPhone mediante AirDrop.
- La compatibilidad llega a marcas como Samsung, Xiaomi, OPPO, OnePlus, Vivo y Honor con Android 17.
- Se incorpora un sistema de códigos QR y nube temporal para compartir archivos incluso en móviles no compatibles.
- La presión regulatoria europea con la Digital Markets Act ha acelerado esta apertura entre ecosistemas.

Durante años, compartir archivos de Android a iPhone ha sido un pequeño suplicio del día a día digital. Mientras en el ecosistema de Apple bastaba con activar AirDrop y enviar, en cuanto entraba en juego un móvil Android había que tirar de soluciones poco elegantes: mensajes por WhatsApp, canales de Telegram, enlaces de Google Drive, correos electrónicos o nubes varias.
Esa dinámica está a punto de cambiar de forma notable. Google ha puesto toda la carne en el asador con Quick Share, su sistema de envío inalámbrico, y lo ha rediseñado para que funcione con dispositivos Apple de forma casi tan cómoda como AirDrop, sumando además un modo de intercambio mediante códigos QR que promete funcionar en prácticamente cualquier iPhone reciente.
Quick Share: el «AirDrop» de Android da el salto definitivo
Hasta ahora, Quick Share era básicamente una herramienta para compartir archivos entre móviles Android. Funcionaba bien, pero estaba limitada: las opciones más avanzadas se reservaban sobre todo a los Google Pixel y a unos pocos modelos de gama alta de Samsung, y la comunicación directa con AirDrop era casi testimonial.
Con la presentación de Android 17, Google ha confirmado que esa limitación se acaba. La compañía ampliará durante 2026 la compatibilidad de Quick Share con AirDrop a un abanico mucho mayor de fabricantes con Android, lo que en la práctica abre la puerta a millones de usuarios que conviven con móviles de ambos ecosistemas.
Lo que empezó como una prueba en los Google Pixel 10 terminó llegando a los Samsung Galaxy S26 y a algunos modelos de OPPO y Vivo. Ahora el objetivo declarado es que el soporte para AirDrop sea casi universal dentro del mundo Android, siempre que los dispositivos cumplan con los requisitos de hardware y se actualicen a Android 17.
Esta expansión no solo mejora la experiencia de quienes ya tenían un móvil puntero, sino que acerca el intercambio inalámbrico avanzado a un público mucho más amplio. La idea es que compartir un vídeo entre un iPhone y un Android sea tan sencillo como seleccionar el contacto, aceptar la transferencia y esperar unos segundos, sin tener que instalar nada extra.
Móviles Android compatibles con AirDrop: marcas y modelos implicados
Google ha detallado que, además de sus propios Pixel, varias marcas clave del mercado Android se suman a la compatibilidad con AirDrop. Entre ellas se encuentran fabricantes muy populares en España y el resto de Europa, lo que hace que la novedad tenga un impacto directo en el usuario medio.
En el nuevo escenario, la lista de compañías que incorporan esta integración con el protocolo de Apple queda, de momento, así:
- Google (familia Pixel).
- Samsung (incluida la gama Galaxy S26 y otros modelos recientes).
- Xiaomi.
- OPPO.
- OnePlus.
- Vivo.
- Honor.
No hay demasiada letra pequeña en el anuncio, pero se puede intuir un punto importante: la llegada de esta función será, al menos al principio, más rápida en los modelos de gama alta y en los terminales que suelan recibir antes las nuevas versiones de Android. Es lo que ha ocurrido ya con Pixel y Samsung, y es probable que el patrón se repita en las marcas chinas.
En cualquier caso, la intención de Google es que la mayoría de móviles recientes de estas firmas terminen recibiendo la opción de hablar con AirDrop, siempre y cuando los fabricantes actualicen sus capas a Android 17 y activen la función en sus sistemas.
Cómo funciona el envío de archivos entre Android y iPhone
En lo práctico, el proceso está pensado para que sea tan directo como el AirDrop entre dispositivos Apple. Desde el lado Android, el usuario solo tiene que seleccionar el archivo que desea compartir (foto, vídeo, documento, etc.) y escoger Quick Share como método de envío.
Si hay un iPhone, iPad o Mac compatible y con AirDrop activado cerca, el dispositivo de Apple aparecerá en la lista de destinatarios disponibles. El usuario de iOS solo tendrá que aceptar la transferencia y el archivo comenzará a enviarse por una conexión directa basada en WiFi y Bluetooth, sin necesidad de cables ni aplicaciones de terceros.
La comunicación funciona en ambos sentidos: desde un iPhone también se puede iniciar el envío mediante AirDrop y seleccionar como destino un móvil Android que tenga Quick Share activado y compatibilidad con el protocolo. Desde el punto de vista del usuario, el comportamiento es muy similar a lo que ya se ve al compartir entre dos iPhone.
El sistema permite transferir fotografías, vídeos, documentos y archivos de gran tamaño, manteniendo su calidad original porque no hay compresión como en muchas apps de mensajería. Para quienes trabajan con vídeo 4K, colecciones grandes de imágenes o archivos pesados, esta diferencia se nota.
Códigos QR y nube temporal para los móviles sin compatibilidad directa
La integración nativa con AirDrop no llegará a todos los Android del mercado, y Google es consciente de ello. Por eso ha desarrollado un segundo método de intercambio basado en códigos QR y una nube temporal, pensado para que cualquier iPhone pueda recibir archivos desde un Android aunque no exista compatibilidad completa.
El planteamiento es sencillo. Desde el móvil Android se elige el contenido que se quiere enviar y, en lugar de seleccionar un dispositivo cercano, Quick Share genera automáticamente un código QR en la pantalla. Ese código está asociado a una carga temporal en la nube de Google.
El usuario del iPhone solo tiene que abrir la cámara y escanear el código. En ese momento, el sistema redirige al archivo almacenado de forma provisional y se inicia la descarga en el dispositivo de Apple, sin que ambas partes tengan que instalar apps adicionales o crear cuentas específicas.
Este mismo mecanismo sirve también para enviar archivos entre dos Android o incluso a ordenadores, siempre que el dispositivo receptor pueda escanear códigos QR y acceder a la web donde se aloja temporalmente el contenido. Google actúa como intermediario, pero los enlaces y archivos tienen una vida limitada para evitar que se queden accesibles de forma indefinida.
Con este doble sistema (compatibilidad directa cuando es posible y QR con nube cuando no lo es), la compañía intenta que nadie se quede fuera de la nueva forma de compartir archivos, aunque tenga un móvil de gama media o un modelo algo más antiguo.
Ventajas frente a WhatsApp, correo y otras soluciones improvisadas
En el día a día, muchas personas acaban enviándose fotos y documentos por WhatsApp, Telegram o correo porque es lo más a mano. Sin embargo, Quick Share y AirDrop aportan varias ventajas claras frente a estas soluciones improvisadas que se han convertido en costumbre.
La primera es la calidad. Cuando enviamos imágenes y vídeos por la mayoría de apps de mensajería, los archivos se comprimen para ahorrar datos y espacio. Eso significa que las fotos pierden nitidez y los vídeos bajan de resolución, algo que se nota especialmente en capturas en 4K o en fotos que luego queremos editar o imprimir.
Con Quick Share y AirDrop, los archivos se transfieren en su tamaño original y sin recortes. Para quienes acostumbran a hacer fotos con el móvil en viajes, eventos familiares o trabajo, esto marca la diferencia entre tener un simple recuerdo y disponer de un archivo de calidad que se puede aprovechar más adelante.
La segunda ventaja es la velocidad. Estos sistemas utilizan conexiones directas entre dispositivos basadas en WiFi y Bluetooth, por lo que la transferencia de archivos pesados suele ser más rápida que subirlos a la nube y descargar después el enlace en el otro dispositivo, especialmente si se tiene una conexión móvil limitada.
Además, no hace falta que ambos teléfonos estén conectados a la misma red WiFi ni disponer de datos móviles para que funcione el envío local. Basta con que Bluetooth y WiFi estén activados y que los dos dispositivos se encuentren físicamente cerca, lo que facilita mucho las cosas en reuniones, clases, oficinas o encuentros familiares.
Más allá de los archivos: migración de datos entre iPhone y Android
Google también ha aprovechado este movimiento para mejorar las herramientas de cambio de móvil, en especial para quienes pasan de un iPhone a un Android. La idea es que el salto de un ecosistema a otro sea menos traumático y no obligue a empezar de cero.
La compañía ha confirmado que se amplían las opciones de migración inalámbrica, permitiendo transferir todos tus archivos y apps desde un iPhone hacia un teléfono Android sin necesidad de cables. Para el usuario, esto se traduce en un proceso de cambio más fluido y menos dependiente de copias de seguridad manuales.
Parte de estas mejoras se han desarrollado, según reconoce la propia Google, en colaboración con Apple. Algo que hace pocos años habría sonado casi imposible y que hoy se explica mejor si se mira el contexto regulatorio y las exigencias de interoperabilidad que llegan desde Europa.
El objetivo final es que Android no se perciba solo como un sistema operativo suelto, sino como una plataforma más integrada, en la que móviles, tablets, ordenadores y servicios en la nube trabajen de forma coordinada. En este esquema, compartir archivos de manera sencilla entre sistemas operativos rivales es una pieza clave.
Europa, la DMA y la presión para abrir AirDrop
Detrás de esta nueva etapa en el intercambio de archivos hay un actor que no se ve en la pantalla, pero que ha tenido un papel fundamental: la Unión Europea, a través de la Digital Markets Act (DMA). Esta normativa exige a las grandes plataformas tecnológicas que mejoren la interoperabilidad entre sus servicios y no cierren funciones clave a la competencia.
En el caso concreto de AirDrop, Bruselas presionó para que Apple abriese su protocolo de transferencia inalámbrica a terceros. El objetivo es evitar que una función tan útil quede reservada de forma artificial a un único ecosistema, reforzando su posición de dominio y dificultando la competencia.
Apple no ha sido especialmente comunicativa al respecto, pero no bloqueó la compatibilidad anunciada por Google cuando llegaron las primeras pruebas en los Pixel 10. Tampoco ha cerrado la puerta con una actualización de iOS, como sí había ocurrido en el pasado con otras funciones que intentaban acercarse a características exclusivas del iPhone.
En Europa se da por hecho que el silencio de Apple forma parte de una estrategia para evitar problemas con la regulación y con los reguladores comunitarios, que han endurecido su postura con las grandes tecnológicas. En la práctica, esa actitud más prudente ha permitido que Quick Share aproveche la apertura del protocolo y que el usuario de a pie sea el principal beneficiado.
Aunque la normativa europea tenga su ámbito natural en el viejo continente, estas funciones se despliegan a escala global. Es complicado, y poco práctico, que una compañía mantenga dos comportamientos distintos para una misma función según el territorio, así que las mejoras que se empujan desde Bruselas terminan muchas veces extendiéndose al resto del mundo.
Limitaciones, dudas y lo que queda por delante
No todo son ventajas inmediatas. Una de las principales incógnitas es hasta qué punto llegarán estas funciones a móviles de gama media y de generaciones anteriores. La experiencia reciente con los Pixel y con los Galaxy S26 apunta a que los primeros en recibir las novedades son siempre los modelos más caros y recientes.
También queda por ver cómo gestionarán las distintas marcas de Android la integración en sus propias capas de personalización. Algunos fabricantes suelen tardar más en actualizar, otros añaden capas extra sobre las funciones de Google, y todo esto puede influir en la rapidez y en la experiencia final que tenga el usuario.
En el plano técnico, Quick Share depende de que Bluetooth y WiFi estén activos y de que los dispositivos estén cerca, por lo que no sustituye a la nube en todos los casos. Para envíos a larga distancia seguirá siendo necesario recurrir a servicios online, aunque el modo QR con subida temporal puede cubrir parte de esas necesidades.
Con todo, el cambio de escenario es claro: compartir archivos entre Android y iPhone deja de ser un quebradero de cabeza y pasa a ser una función integrada en el propio sistema. Para quienes viven con un pie en cada ecosistema, o tienen familia y amigos usando móviles distintos, esta mejora puede acabar siendo una de las novedades más prácticas de los próximos años.
Después de años de apaños con chats, correos y cables, que un Android y un iPhone puedan enviarse archivos casi tan fácil como dos iPhone con AirDrop marca un antes y un después en la relación entre ambos mundos. El empujón regulatorio europeo, la apertura del protocolo de Apple y el esfuerzo de Google con Quick Share confluyen en una misma dirección: que mover una foto o un vídeo entre móviles deje de ser un problema y se convierta, por fin, en algo tan simple como darle a compartir y poco más.