- La desactivación progresiva de las redes 2G y 3G en España y Europa pone en riesgo los sistemas de comunicación de emergencia eCall en vehículos y botones SOS en ascensores.
- La normativa española y europea exige conectividad bidireccional para emergencias, pero muchos dispositivos antiguos dependen de tecnologías que desaparecerán totalmente hacia 2030.
- Existen soluciones como la migración a redes 4G y VoLTE, aunque el coste de actualización del hardware supone un reto económico para propietarios y fabricantes.
A veces damos por hecho que la tecnología que nos rodea seguirá funcionando siempre, pero la realidad es que el mundo digital evoluciona a un ritmo vertiginoso. Ahora mismo, España y el resto de Europa están viviendo un proceso de desactivación de las redes móviles 2G y 3G, algo que para la mayoría parece irrelevante porque ya usamos móviles Android y sus características modernas, pero que es un auténtico quebradero de cabeza para miles de dispositivos que no son teléfonos.
El problema real no está en el móvil que llevas en el bolsillo, sino en esos sistemas invisibles de seguridad que salvan vidas en situaciones críticas. Estamos hablando de módulos de comunicación integrados en vehículos y ascensores que, al depender de frecuencias antiguas, podrían quedarse totally mudos en el momento en que más necesitemos pedir auxilio, convirtiendo una herramienta de seguridad en un simple adorno de plástico.
El peligro oculto en la cabina del ascensor

Mucha gente piensa que si el 3G desaparece, el ascensor dejará de subir o bajar, pero nada más lejos de la realidad. El problema reside en que el botón SOS de emergencia, ese que usamos cuando nos quedamos atrapados, suele estar conectado a una central a través de módulos GSM antiguos. Si el dispositivo utiliza redes 2G o 3G, la comunicación bidireccional podría cortarse, dejando al usuario incomunicado.
En España, esto es un tema serio ya que existen unos 1,2 millones de ascensores bajo mantenimiento, según datos de la FEEDA. La ley es muy clara al respecto: el Real Decreto 203/2016 obliga a que todas las cabinas tengan un sistema que permita contactar con servicios de intervención rápida, incluso si hay un corte eléctrico. Además, la nueva norma ITC AEM 1 (Real Decreto 355/2024) presiona para que aquellos ascensores que aún no tengan este sistema lo instalen tras pasar la inspección técnica.
Lo complicado es que la ley pide que haya conexión, pero no especifica qué tecnología usar. Durante años se han instalado pasarelas móviles 2G, y ahora que los operadores están apagando estas antenas, las comunidades de vecinos deben preguntar a sus administradores o empresas de mantenimiento si su sistema es vulnerable. La solución pasa por migrar hacia tecnologías más actuales, como el 4G o el sistema VoLTE, para evitar que el botón de emergencia se convierta en un elemento inútil.
Coches en riesgo: El sistema eCall y el botón SOS

En el sector automovilístico ocurre algo muy parecido con el sistema eCall. Este dispositivo, obligatorio en turismos nuevos desde 2018, es el que avisa automáticamente al 112 tras un accidente grave, enviando datos vitales como la ubicación exacta y el sentido de la marcha. Sin embargo, una cantidad ingente de vehículos, se estima que unos 64 millones en toda Europa, podrían perder esta función debido a la obsolescencia de las redes 2G y 3G.
Aquí hay un matiz importante: no es que el coche deje de circular o que no puedas llamar con tu propio teléfono, sino que el módulo integrado en el chasis deja de funcionar. Esto es especialmente crítico en coches fabricados entre 2018 y 2023, ya que muchos llevan hardware diseñado para el «idioma» de las redes antiguas. Para estos vehículos, no basta con una actualización de software; el problema es físico, ya que el hardware no es capaz de procesar las frecuencias del 4G o 5G.
- Vehículos previos a 2018: Riesgo muy elevado, ya que la mayoría dependen estrictamente de 2G/3G.
- Modelos entre 2018 y 2020: Riesgo medio-alto, dependiendo de si el módulo es híbrido o antiguo.
- Coches desde 2021: Riesgo bajo, ya que suelen integrar estándares 4G y 5G.
La Comisión Europea está intentando evitar un desastre logístico. Actualizar cada módulo eCall podría costar unos 360 euros por coche, una cifra que muchos propietarios no estarían dispuestos a pagar por un sistema que ya venía homologado. Por ello, se plantea la posibilidad de que los Estados miembros mantengan al menos una red 2G activa hasta 2030, permitiendo que estos sistemas de seguridad sigan operativos mientras el parque móvil se renueva naturalmente.
Calendario de apagado en España: ¿Cuándo ocurrirá?
El cierre de estas redes no es un evento único, sino un proceso gradual que varía según el operador y la zona geográfica. Vodafone, por ejemplo, ya ha eliminado casi todo su despliegue de 3G. Por su parte, Movistar está acelerando la retirada de estas tecnologías para liberar espectro y mejorar la eficiencia del 4G y 5G. En el caso de MasOrange, el apagado del 3G está previsto para finales de 2027, aunque planean mantener el 2G hasta el año 2030.
Esta diferencia de tiempos crea una situación confusa, donde un botón SOS puede funcionar en un pueblo pero dejar de hacerlo a pocos kilómetros si el operador de esa zona ha avanzado más en el apagado. Es un recordatorio de que los objetos conectados (IoT) tienen un ciclo de vida mucho más largo que un teléfono móvil, pero dependen de una infraestructura que cambia mucho más rápido. Alarmas, TPVs y contadores inteligentes también están en la misma cuerda floja.
Para evitar sorpresas desagradables, lo más sensato es consultar el manual del vehículo o acudir al concesionario oficial para saber si existe alguna campaña de retrofit o actualización del módulo telemático. En el caso de los ascensores, la presión debe recaer sobre la empresa de mantenimiento para que presenten un plan de migración claro. Al final, se trata de entender que la conectividad hoy en día es una pieza fundamental de la seguridad vial y habitacional, y no podemos permitir que un cambio de antena nos deje desprotegidos.
La transición hacia redes más rápidas es inevitable para mejorar la capacidad de internet, pero ha dejado al descubierto la fragilidad de sistemas de emergencia basados en tecnologías antiguas. Tanto en los vehículos como en los ascensores, la clave reside en identificar si el hardware instalado es compatible con el 4G o 5G para evitar que el botón SOS deje de emitir señal. Mientras los gobiernos y operadores coordinan el cierre definitivo de las redes 2G y 3G para el año 2030, la responsabilidad de verificar la operatividad de estos sistemas recae ahora en los propietarios y administradores, asegurando que la tecnología diseñada para salvar vidas no quede obsoleta prematuramente.