El CEO de YouTube revela los planes de la plataforma para el futuro

Última actualización: 22 enero, 2026
  • YouTube acelera su apuesta por convertirse en la nueva televisión con más peso en la pantalla del salón y un Multiview personalizable.
  • La plataforma refuerza los controles parentales y las experiencias supervisadas para menores con temporizador específico para Shorts.
  • La inteligencia artificial se consolida como pilar creativo: avatares para Shorts, juegos generados por texto, música y doblaje automático.
  • YouTube combina nuevas vías de monetización y compras integradas con medidas contra deepfakes, contenido de baja calidad y abuso de IA.

Planes de YouTube para el futuro

YouTube ha pasado de ser una web de vídeos más a convertirse en el gran escaparate de la cultura y el entretenimiento digital. El máximo responsable de la plataforma, Neal Mohan, ha detallado en su carta anual cómo quieren reforzar ese papel en los próximos años, apoyándose en cuatro grandes ejes: la experiencia en la tele del salón, la protección de los menores, la economía de los creadores y un uso responsable de la inteligencia artificial.

La compañía presume de haber abonado más de 100.000 millones de dólares a creadores, artistas y medios en solo cuatro años, una cifra que ilustra hasta qué punto su negocio gira ya en torno a los youtubers y productoras independientes. Sobre esa base, el objetivo declarado es claro: consolidar a YouTube como la “nueva TV”, pero con modelos de creación y consumo, incluidas suscripciones, mucho más flexibles que los de la televisión tradicional.

La nueva televisión: Multiview, YouTube TV y el peso de la pantalla grande

YouTube como nueva television

El consumo de YouTube ya no se limita al móvil o al portátil: según datos compartidos por la propia empresa, la plataforma es el líder en tiempo de visionado en televisores medido por Nielsen. Mohan quiere aprovechar esa ventaja reforzando la experiencia en pantalla grande, especialmente en mercados maduros como Europa, donde los televisores conectados son ya habituales en los hogares.

Uno de los movimientos clave será la extensión de Multiview totalmente personalizable en YouTube TV y otros productos de la casa. Esta función permitirá que los usuarios vean varios canales o emisiones al mismo tiempo —por ejemplo, diferentes partidos de una jornada de liga o varias señales informativas— y elijan cómo se distribuye la pantalla, en lugar de depender de una configuración fija marcada por la plataforma.

En paralelo, YouTube TV se reorganizará en más de una decena de planes temáticos, con paquetes centrados en deportes, noticias o entretenimiento general, evitando los grandes “bloques” cerrados propios de la televisión de pago tradicional. La idea es dar más margen al usuario para contratar solo lo que le interesa sin arrastrar canales que no va a ver, modelo que podría encajar también en mercados europeos donde la competencia con plataformas de streaming y operadores es especialmente intensa.

El impulso a esta estrategia pasa asimismo por apoyar formatos que se acercan a la producción televisiva: programas con estructura de show, series de no ficción y espacios en directo creados por youtubers y estudios independientes. Mohan subraya que el contenido generado por usuarios ha evolucionado hacia producciones con aspiraciones de estudio, pero con distribución y relación con la audiencia propias de internet.

En este contexto, Shorts funciona como autopista de descubrimiento: la compañía recalca que se registran unos 200.000 millones de visualizaciones diarias en este formato de vídeos cortos. A lo largo del año se integrarán también publicaciones de imagen en el feed, de forma que los creadores puedan mezclar fotos, clips cortos y vídeos largos en un mismo flujo y conducir a sus seguidores desde un formato a otro sin saltos.

Seguridad infantil y control parental: más herramientas para las familias

Seguridad y control parental en YouTube

Uno de los capítulos más sensibles del plan pasa por la protección de los menores. YouTube insiste en que quiere que los padres sean quienes tengan la última palabra sobre lo que ven sus hijos, y no tanto los gobiernos o reguladores, aunque en Europa tendrá que convivir con marcos como la normativa de servicios digitales y las leyes de protección de datos.

La gran novedad es la introducción de un temporizador específico para Shorts dentro de las experiencias supervisadas y YouTube Kids. Por primera vez, los progenitores podrán decidir cuánto tiempo al día pueden sus hijos deslizar vídeos cortos; incluso será posible fijar ese tiempo en cero y bloquear completamente el acceso a este tipo de contenidos, algo que la compañía presenta como un paso pionero frente al “doomscrolling” que atrapa a muchos adolescentes.

También se simplificará la creación y gestión de perfiles infantiles, con más facilidades para alternar entre cuentas de adultos y de menores en un mismo dispositivo. El objetivo es que cada miembro de la familia quede vinculado a un modo de uso adecuado a su edad, sin tener que recurrir a trucos ni compartir cuentas genéricas que mezclen recomendaciones y historiales.

YouTube recuerda además el papel que juega como espacio de aprendizaje. Cita estudios en los que un 93 % de jóvenes afirma usar la plataforma para adquirir nuevas habilidades, así como encuestas entre docentes que señalan el potencial educativo de los vídeos. Sobre esa base, se reforzarán los controles de contenido en YouTube Kids y en las experiencias supervisadas para que ese uso formativo se produzca en un entorno más protegido.

Esta apuesta por el control parental llega en un contexto en el que Europa y otros territorios discuten nuevas reglas sobre el impacto de las redes en menores. El movimiento de YouTube puede leerse como un intento de adelantarse a regulaciones más estrictas, ofreciendo herramientas más claras para que las familias ajusten la experiencia según sus propios criterios.

Economía de los creadores: más modelos de negocio y compras integradas

El mensaje de Mohan a los creadores es directo: para cada idea, la plataforma quiere ofrecer una vía de ingreso adecuada. La empresa sostiene que, sumando publicidad, membresías, suscripciones, propinas, ventas de merchandising y acuerdos con medios, el ecosistema de YouTube se ha convertido en un generador significativo de empleo e ingresos en mercados como Estados Unidos y, progresivamente, en Europa.

En su último informe de impacto económico, la compañía asegura que sus actividades contribuyeron con decenas de miles de millones de dólares al PIB estadounidense y respaldaron cientos de miles de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo. Aunque no se han detallado aún cifras específicas para España o el resto de Europa, la empresa ha utilizado estudios similares en el pasado para mostrar el peso de los canales profesionales en economías locales.

Mirando hacia adelante, el plan pasa por integrar de forma más visible las funciones de compra y comercio electrónico en la propia plataforma. Esto incluye desde productos etiquetados en vídeos y Shorts hasta colaboraciones con marcas para que los espectadores puedan adquirir lo que ven sin salir de YouTube. El mensaje, no obstante, mantiene un tono prudente: se busca que estas opciones sean una herramienta más para los creadores, no que la plataforma se convierta únicamente en un escaparate de anuncios.

Junto a ello, se seguirán afinando los criterios de reparto de ingresos publicitarios y los modelos de suscripción, con la intención de que canales grandes y pequeños encuentren fórmulas sostenibles. En Europa, donde las leyes sobre transparencia y remuneración a artistas y medios están en evolución, YouTube tendrá que equilibrar estas innovaciones con posibles nuevas obligaciones regulatorias.

En conjunto, la compañía quiere que el salto entre ver un contenido, apoyar al creador, comprar un producto o acceder a un juego o servicio se produzca dentro de un único entorno. La plataforma camina así hacia un perfil más “todo en uno”, aunque Mohan insiste en que la clave seguirá siendo que los creadores conserven el control sobre sus diseños, formatos y relaciones con la audiencia.

IA creativa para Shorts, juegos y música… con límites claros

La inteligencia artificial se ha convertido en el gran pilar tecnológico del plan de YouTube, pero la compañía insiste en que su intención no es sustituir a las personas, sino sumar una especie de “colega creativo” que reduzca barreras y ahorre tiempo a la hora de producir contenido.

Entre las funciones previstas destaca la posibilidad de que los creadores generen Shorts usando su propia imagen mediante IA. En la práctica, esto permitirá producir clips donde aparezca una versión sintética del creador sin necesidad de grabarse físicamente cada vez. La herramienta será opcional y está pensada, según Mohan, para ampliar las posibilidades narrativas y hacer más ágil la publicación de contenidos breves.

El uso de IA no se queda ahí. YouTube está trabajando en la expansión de Playables, una plataforma que permite crear juegos sencillos a partir de texto, aprovechando modelos como Gemini 3. La idea es que cualquier creador, incluso sin conocimientos de programación, pueda diseñar experiencias interactivas que complementen sus vídeos o Shorts, algo que podría encajar bien con audiencias jóvenes en Europa acostumbradas a formatos híbridos entre vídeo y juego.

La música es otro campo en el punto de mira: la empresa prepara nuevas herramientas para experimentar con pistas generadas o asistidas por IA, siempre bajo acuerdos con sellos y artistas. Paralelamente, se refuerza el doblaje automático, que ya utilizan millones de usuarios al día para entender vídeos en otros idiomas. Según datos internos, en diciembre hubo en torno a seis millones de usuarios diarios que vieron más de diez minutos de contenido con este tipo de doblaje, lo que abre la puerta a que canales europeos puedan llegar con más facilidad a audiencias globales.

Mohan aporta además un dato que ilustra la magnitud del fenómeno: en diciembre, de media, más de un millón de canales usaron a diario las herramientas de creación con IA de YouTube. Esto indica que el uso de estas funciones ya está bastante extendido antes incluso de que se desplieguen todas las novedades previstas para los próximos años.

Deepfakes, contenido de baja calidad y responsabilidad de la plataforma

El giro hacia la IA viene acompañado de una preocupación explícita: el auge de los deepfakes y del contenido automatizado de mala calidad. Mohan reconoce que el abuso de estas tecnologías supone un riesgo crítico para la confianza en el entorno digital y apunta a la necesidad de combinar innovación con “barandillas” claras.

En el plano normativo, YouTube respalda iniciativas como la NO FAKES Act en Estados Unidos, destinada a frenar el uso no autorizado de la imagen y la voz de las personas. Aunque se trata de un marco legal estadounidense, la preocupación es global y entronca con los debates europeos sobre derechos de imagen, privacidad y desinformación.

La plataforma asegura que ya ofrece a los creadores herramientas de detección que analizan nuevos vídeos en busca de coincidencias con su rostro o apariencia, de forma similar a cómo Content ID rastrea coincidencias de audio y vídeo para gestionar derechos de autor. El objetivo es que cualquier usuario que vea su imagen utilizada de forma indebida en un contenido pueda pedir medidas rápidas.

Al mismo tiempo, YouTube reforzará los sistemas de etiquetado y divulgación de contenido sintético. Los creadores tendrán que indicar cuándo un vídeo incluye material generado o alterado por IA de forma realista, y la plataforma añadirá etiquetas claras para que los espectadores sepan a qué se enfrentan. Este enfoque busca evitar confusiones, sobre todo en piezas que tocan temas políticos, informativos o sensibles.

Otro frente es el del llamado “AI slop”, es decir, contenido repetitivo, masivo y de baja calidad producido de forma casi automática solo para atraer clics. YouTube promete endurecer los filtros contra spam y clickbait y ajustar sus algoritmos de recomendación para minimizar la visibilidad de estos vídeos, con la intención de que el feed no se llene de ruido generado por máquinas.

Experiencia de usuario: control sobre Shorts y personalización

Más allá de creadores y reguladores, el plan también introduce cambios pensados para los usuarios de a pie. Uno de los más concretos es la opción de excluir Shorts de los resultados de búsqueda para quienes prefieran un tipo de navegación más cercana al YouTube clásico. Así, quien no se sienta cómodo con el consumo rápido de vídeos cortos podrá ajustar mejor su experiencia.

Esta medida se suma al temporizador para menores y al refuerzo de la personalización en la pantalla de inicio, donde los sistemas de recomendación tendrán que equilibrar contenido corto y largo según los intereses y hábitos de cada usuario. La idea es que el usuario no sienta que un tipo de formato “se come” al resto, algo que ha ocurrido en otras plataformas cuando han impulsado con demasiada fuerza los vídeos cortos.

En el ámbito europeo, donde la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales y la normativa de servicios digitales ponen el foco en la transparencia algorítmica, estos ajustes podrían servir a YouTube para demostrar un mayor grado de control y opciones para el usuario final. Aun así, la plataforma tendrá que seguir detallando cómo se aplican estos cambios en cada país y bajo qué criterios.

De fondo, Mohan dibuja un escenario en el que ver, crear, aprender, jugar y comprar se integran cada vez más en un mismo ecosistema, pero con la vigilancia puesta en que la automatización no erosione la credibilidad de los contenidos ni la seguridad de las personas.

El conjunto de anuncios deja a la vista una hoja de ruta ambiciosa: YouTube quiere consolidarse como el centro de la experiencia audiovisual y creativa, con los creadores al mando, la televisión conectada como gran pantalla, la IA como motor y también como reto regulado y un foco especial en menores y contenido responsable. Si la plataforma logra equilibrar ese “todo en uno” con controles eficaces y transparencia, tanto en España como en el resto de Europa el usuario podría encontrarse con un servicio más potente, pero también algo más exigente en cómo se usa.

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