- Gemini en Android Auto ofrece respuestas largas y poco prácticas en lugar de ejecutar acciones rápidas.
- Se están registrando fallos graves de ubicación, con coches "apareciendo" en pleno océano Atlántico.
- Muchos conductores están volviendo al clásico Asistente de Google por su mayor fiabilidad.
- Los problemas afectan sobre todo a navegación, música, llamadas y control por voz en el coche.
La llegada de Gemini a Android Auto apuntaba a cambiar por completo la forma de usar el coche conectado, con un asistente más listo, más natural al hablar y capaz de entender mejor el contexto. Sobre el papel, la promesa sonaba muy bien: sustituir a Google Assistant por una inteligencia artificial generativa capaz de ofrecer ayuda avanzada durante los trayectos.
Sin embargo, a medida que el despliegue se ha ido extendiendo, han empezado a multiplicarse los testimonios de usuarios frustrados en la propia Europa y en otros mercados. En foros como Reddit y otras comunidades tecnológicas, se repiten los mismos patrones: respuestas larguísimas, errores absurdos de ubicación y dificultades para realizar tareas tan básicas como iniciar una ruta, poner música o enviar un mensaje mientras se conduce.
Respuestas demasiado largas y poca acción en el coche

Uno de los puntos que más se repite en los comentarios es que Gemini “habla demasiado”. Lo que muchos usuarios esperaban era un asistente rápido y directo: dar una orden de voz y que el sistema actuara sin rodeos. En cambio, lo que obtienen con frecuencia son explicaciones extensas, casi discursivas, antes de realizar cualquier acción… si es que llega a realizarla.
Al pedir algo tan simple como reproducir música, en lugar de empezar a sonar la lista solicitada, Gemini tiende a lanzar una explicación detallada sobre lo que puede hacer con la música, ofrecer recomendaciones, comentar opciones y, en algunos casos, terminar sin ejecutar lo que el conductor había pedido. Lo mismo ocurre con instrucciones sencillas como mandar un mensaje rápido o llamar a un contacto.
Esta manera de responder, más pensada para una conversación relajada que para la carretera, provoca que la experiencia con Android Auto se vuelva lenta e incómoda. Cuando se va conduciendo, cada segundo cuenta, y tener que escuchar un discurso completo antes de que el coche haga lo que se le pide resulta poco práctico e incluso molesto.
Algunos conductores han intentado ponerle remedio pidiendo al asistente que sea más conciso, formulando la orden junto con una petición del tipo “responde brevemente”. En ocasiones esto ayuda, pero no es un ajuste fijo ni una opción oficial en los menús de configuración, sino más bien un truco verbal que no siempre funciona de forma consistente.
Fallos de ubicación: coches “en el océano Atlántico”
Más allá de la verborrea, lo que está generando más preocupación son los errores de localización. Varios usuarios han relatado situaciones en las que Gemini pierde por completo la referencia del lugar en el que se encuentra el vehículo, mientras que Google Maps, ejecutándose en la misma pantalla y con el mismo GPS, muestra la posición correcta sin problema alguno.
En uno de los casos más comentados, un conductor que circulaba tranquilamente por una zona montañosa en Canadá pidió a Gemini que le indicara su ubicación. Mientras el mapa de Google Maps marcaba con precisión el punto exacto en carretera, el asistente de IA respondió que se encontraba en pleno océano Atlántico. Un desajuste tan grande que, lógicamente, impide cualquier cálculo fiable de rutas.
Algo similar se cuenta con las búsquedas de establecimientos. Un usuario pidió llegar a un conocido local de cafetería tipo Tim Hortons y Gemini fue incapaz de trazar una ruta coherente, asegurando de nuevo que el coche estaba situado en mitad del mar y dando una distancia de varios miles de kilómetros. Con estos datos, el sistema simplemente no puede generar indicaciones útiles.
Lo llamativo de estas situaciones es que el problema no parece estar en el GPS del móvil o del coche. Cuando la señal falla, lo habitual es que afecte a todo el sistema, no solo a una parte concreta. Sin embargo, en estos testimonios Maps sigue funcionando como debe, mientras que Gemini actúa como si estuviera desconectado de esa misma información de ubicación.
Algunas hipótesis apuntan a un posible conflicto con los ajustes de acceso a la ubicación precisa en Gemini. Hay usuarios a los que esa opción les aparece bloqueada o sin posibilidad de modificarla, lo que podría estar provocando que el asistente tire de datos aproximados o mal sincronizados. No obstante, por ahora no hay una explicación oficial detallada por parte de Google.
Problemas con la navegación, llamadas y música
Los errores no se quedan solo en anécdotas de coches perdidos en el océano. Muchos conductores comentan que, en el día a día, Gemini falla en tareas básicas que antes se resolvían sin dificultad con el Asistente de Google tradicional, y que resultan críticas cuando se va al volante.
En el caso de la navegación, hay casos en los que el asistente no es capaz de iniciar una ruta sencilla hacia una dirección o un punto guardado. Además, cuando se le pide ir a un lugar relacionado con un contacto, como “la casa de María”, en lugar de apoyarse en la agenda del usuario y sus direcciones almacenadas, Gemini suele devolver listas de restaurantes u otros sitios sin relación, obligando a mirar la pantalla y buscar manualmente.
También se registran quejas en torno a las llamadas telefónicas y el control de la música, con problemas que en ocasiones están relacionados con fallos de Bluetooth entre el móvil y el coche. Cambiar de canción, reproducir una lista concreta o simplemente pausar la reproducción a veces se convierte en un pequeño suplicio, con órdenes que no se ejecutan o que se interpretan de forma errónea. Aunque no ocurre siempre, basta con que falle en una situación comprometida para que la confianza se resienta.
Lo que más irrita a muchos usuarios es la combinación de estos fallos de interpretación con las respuestas extensas. En vez de limitarse a confirmar y ejecutar, Gemini suele añadir explicaciones, alternativas, matices y detalles que alargan la interacción sin aportar valor cuando lo único que se necesita es que el coche haga algo de inmediato.
Para un entorno doméstico o de oficina, esta forma de interactuar puede resultar más tolerable, pero al volante, donde las distracciones deben reducirse al mínimo, tener que escuchar largos párrafos sobre algo tan simple como cambiar de canción o buscar una cafetería termina por sacar de quicio incluso a los conductores más pacientes.
Comparación con Google Assistant y opción de volver atrás
Ante este panorama, no sorprende que un buen número de usuarios estén optando por volver al clásico Asistente de Google. Aunque era menos avanzado y no contaba con las capacidades generativas de Gemini, se le reconoce que era más predecible y rápido con las órdenes típicas del coche: poner una ruta, llamar a alguien, enviar un mensaje corto o controlar la reproducción.
Por ahora, Google mantiene en Android Auto la posibilidad de elegir entre ambos asistentes. En Europa, el proceso pasa por abrir la configuración de Android Auto en el móvil, acceder al apartado de gestión del asistente digital y seleccionar de nuevo el Asistente de Google como opción por defecto. Es un ajuste sencillo que muchos están agradeciendo mientras Gemini continúa puliéndose.
Este margen de elección tiene, eso sí, un aire de solución provisional. Desde distintos análisis y filtraciones se apunta a que la transición hacia Gemini dentro del ecosistema Android es prácticamente inevitable a medio plazo. La idea de Google sería ir integrando su nueva IA en todos los dispositivos y servicios, de forma que acabe sustituyendo completamente al asistente anterior.
Eso plantea un escenario en el que, tarde o temprano, los usuarios de Android Auto dejarán de tener esa opción de volver al sistema clásico y deberán depender por completo de un Gemini que hoy por hoy no termina de estar afinado para la conducción. De ahí la preocupación de muchos conductores, que temen quedarse atrapados con un copiloto digital demasiado conversador e imprevisible.
Aunque en consultas algo más complejas o conversacionales algunos usuarios reconocen que Gemini demuestra su potencial -por ejemplo, al recomendar lugares interesantes en ruta o sugerir paradas-, la percepción mayoritaria sigue siendo que, en este momento, no está optimizado para tareas rápidas y críticas propias del coche.
Contexto reciente: otros fallos en Android Auto
Los problemas de Gemini han llegado, además, en un momento algo delicado para Android Auto. En las últimas semanas se han detectado distintos fallos en la plataforma, lo que ha generado la sensación de que el ecosistema está pasando por una etapa más inestable de lo normal.
Un ejemplo fue un parche de seguridad de Android que terminó rompiendo el inicio de Android Auto por cable, obligando a algunos usuarios a desbloquear la pantalla del móvil cada vez que se subían al coche. Google tuvo que reaccionar con una actualización de urgencia para resolver ese fallo, que afectaba a la comodidad de uso desde el primer momento del trayecto.
A esto se suman las quejas sobre la interfaz de Google Maps integrada en Android Auto, con usuarios peleándose para desactivar sugerencias de destinos automáticas al encender la pantalla del coche o para conseguir que el sistema deje de ofrecer rutas que no tienen nada que ver con sus hábitos de conducción.
Con este telón de fondo, la llegada de Gemini, lejos de servir como golpe de efecto positivo, ha terminado por asociarse a más quebraderos de cabeza. La imagen que se transmite es la de un ecosistema en plena transición, donde las nuevas funciones conviven con errores que afectan tanto a la usabilidad como a la confianza en la tecnología.
Para quienes dependen a diario de Android Auto en sus desplazamientos por España o el resto de Europa, esta situación es especialmente sensible. La mayoría de conductores no buscan un asistente espectacular, sino algo fiable, predecible y discreto que les entienda a la primera y haga lo que se le pide sin florituras.
Reacción de Google y futuro de Gemini en el coche
Desde que empezaron a aparecer estos casos, Google ha reconocido que la implantación de Gemini en distintos dispositivos puede ir acompañada de errores y comportamientos inesperados, y anima a los usuarios a reportar cualquier incidencia a través de los canales de soporte. Según la compañía, solo con ese feedback masivo es posible identificar patrones de fallo y corregirlos con actualizaciones.
No es la primera vez que la empresa se enfrenta a un desembarco complicado de su nueva IA. En otros productos del ecosistema, como los dispositivos de hogar conectado, ya se vivieron problemas similares al realizar el cambio hacia modelos más avanzados, aunque en aquel caso varios fallos se pulieron con el tiempo mediante parches sucesivos.
La cuestión es que en el coche el margen de error es mucho menor que en un altavoz del salón. Cuando se circula por una autovía, un casco urbano o una carretera secundaria, un desajuste en la navegación o una orden mal interpretada puede tener consecuencias que van más allá de la simple incomodidad. De ahí que tantos usuarios se muestren especialmente críticos con la decisión de ofrecer Gemini como reemplazo del asistente clásico sin haberlo depurado a fondo para el contexto de conducción.
A medio plazo, lo razonable es pensar que Gemini irá mejorando conforme reciba más datos de uso y más informes de errores, y que Google terminará ajustando su comportamiento para que sea menos generativo y más asistente cuando detecte que se está en un vehículo en marcha. De hecho, buena parte del potencial de esta IA solo se aprovechará si logra combinar respuestas inteligentes con una ejecución inmediata de las órdenes básicas.
Mientras tanto, la realidad del día a día es que muchos conductores siguen probando, cambiando ajustes y, en no pocos casos, desactivando Gemini para recuperar el viejo Asistente de Google. El despliegue de la nueva IA en Android Auto, que se presentaba como un salto hacia una conducción más inteligente, se está viviendo en la práctica como una transición accidentada, en la que la prioridad de los usuarios sigue siendo la misma de siempre: que el sistema del coche no falle cuando más se le necesita.
