- Chrome 148 activará la carga diferida nativa para elementos HTML de vídeo y audio
- La función reduce el consumo de datos y memoria y acelera la carga inicial de las páginas
- El sistema usa el atributo
loading="lazy"y se coordina conpreloadyautoplay - La mejora llegará también a otros navegadores basados en Chromium en Europa y el resto del mundo

Google Chrome prepara una de esas novedades silenciosas que pueden notarse en el día a día: a partir de la versión 148, el navegador comenzará a retrasar de forma nativa la carga de elementos de audio y vídeo, en lugar de descargarlos todos nada más abrir una página. Es un cambio técnico, pero con impacto directo en la velocidad de carga y en el consumo de datos, especialmente en móviles.
Esta mejora se apoya en un concepto que Chrome ya utilizaba desde hace años con las imágenes e iframes, la llamada carga diferida o lazy loading. La idea es que el navegador solo descargue los recursos pesados cuando el usuario se acerca a ellos al hacer scroll, en vez de hacerlo de golpe desde el primer momento. Con el salto a audio y vídeo, la tecnología se extiende a unos de los contenidos más exigentes de la web moderna.
Qué es la carga diferida de audio y vídeo en Chrome 148
La carga diferida nativa que Google activará en Chrome 148 añade soporte directo para los elementos HTML <video> y <audio>. Hasta ahora, el navegador ya aplicaba este comportamiento a las imágenes y a los iframes, pero el contenido multimedia seguía iniciando su descarga nada más abrir la página, aunque estuviera muy por debajo del primer pantallazo.
Con el nuevo sistema, Chrome podrá utilizar el atributo loading="lazy" también en estas etiquetas, de forma que retrase la descarga y la inicialización de los archivos hasta que estén cerca del área visible. Esto significa que vídeos o pistas de audio situados varios scrolls por debajo dejarán de competir por ancho de banda con el contenido principal, algo que en portales con muchos reproductores incrustados puede marcar la diferencia.
Según la documentación del propio proyecto, la función se probará primero en la rama de desarrollo de Chrome 147 y se desplegará de forma estable en Chrome 148. La novedad alcanzará tanto a la versión de escritorio (Windows, macOS, Linux) como a Android, iOS y WebView, por lo que afectará a buena parte de la navegación diaria en Europa y en el resto de regiones donde Chrome es dominante.
Conviene matizar que no todo el contenido multimedia se verá afectado por igual. Los vídeos incrustados de YouTube habituales, por ejemplo, suelen estar integrados dentro de iframes, y esos ya disfrutaban desde 2019 de lazy loading nativo. La novedad se notará sobre todo en webs que utilicen reproductores propios o clips integrados directamente mediante <video> o <audio>.
Cómo funciona el nuevo lazy loading nativo para multimedia
En esencia, el mecanismo de carga diferida funciona retrasando la descarga de elementos pesados hasta que el usuario realmente se aproxima a ellos. El navegador analiza la posición de cada recurso dentro de la página y, si detecta que está fuera del área visible, pospone su carga hasta que se acerque al punto de vista del usuario.
Hasta ahora, muchos desarrolladores que querían este comportamiento en vídeo o audio tenían que recurrir a soluciones personalizadas con JavaScript. Lo habitual era combinar APIs como Intersection Observer con carga dinámica del atributo src, de forma que el fichero multimedia solo empezase a descargarse cuando el script detectaba que el elemento entraba en pantalla. El sistema era funcional, pero implicaba más código, más mantenimiento y una integración menos profunda con el propio navegador.
Con el soporte nativo, esa lógica pasa a manos de Chrome. El navegador gana margen para coordinar mejor la gestión de la red y decidir en qué momento tiene sentido traer cada archivo, teniendo en cuenta otros atributos como preload (para precargar parte del recurso) o autoplay (para reproducir automáticamente) y la calidad de la conexión. Además, puede evitar que medios que están fuera de pantalla bloqueen eventos clave como window.onload, algo que en sitios llenos de clips incrustados puede afectar bastante a la sensación de rapidez.
Este enfoque también habla de un cambio de prioridades: el tiempo de carga percibido se vuelve tan importante como los milisegundos medidos en pruebas sintéticas. En la práctica, que el contenido visible aparezca antes y que el resto de recursos esperen en cola hace que la web parezca más ágil, incluso aunque el tiempo total de descarga no cambie demasiado.
Ventajas para los usuarios: menos datos, más velocidad y menos memoria
Desde el punto de vista del usuario, los beneficios son bastante claros. Chrome 148 evitará descargas innecesarias de audio y vídeo que quizá nunca se lleguen a reproducir. En un contexto en el que muchas páginas abusan de los clips incrustados, banners animados y audios embebidos, eso se traduce en un uso más eficiente de la tarifa de datos, algo especialmente relevante en conexiones móviles en España y en otros países europeos donde las tarifas ilimitadas aún conviven con bonos ajustados.
Además, al reducirse la cantidad de contenido que se inicializa en el primer segundo, la página puede mostrar antes el texto, las imágenes principales y los elementos interactivos que sí son prioritarios. El resultado suele ser una navegación más fluida, menos sensación de “atasco” nada más abrir una web y, en general, un comportamiento más estable en dispositivos de gama media o baja.
Otro aspecto a tener en cuenta es el consumo de memoria. Los reproductores de vídeo y audio, sobre todo cuando se acumulan varios en la misma página, pueden disparar el uso de RAM en portátiles modestos y móviles con poca capacidad. Retrasar su carga hasta que sea necesario ayuda a contener ese impacto, algo que puede agradecerse tanto en equipos antiguos como en pequeños Chromebook o tablets que se usan a menudo para navegar.
No es una función llamativa a primera vista, ni cambiará la interfaz del navegador, pero forma parte de esa serie de ajustes discretos que hacen que la web se sienta más ligera sin que el usuario tenga que configurar nada ni instalar extensiones.
Qué cambia para desarrolladores y sitios web europeos
Para quienes diseñan y mantienen páginas web, el cambio llega sobre todo en forma de simplificación. La carga diferida nativa reduce la necesidad de scripts caseros para retrasar la descarga de medios, lo que se traduce en menos código que depurar, menos dependencias externas y menos puntos de fallo potenciales.
En la práctica, bastará con incorporar el atributo loading="lazy" a las etiquetas <video> y <audio> que se quieran optimizar, tal y como ya se hace con imágenes. Al estar integrado en el propio motor de Chromium, el navegador puede aplicar heurísticas propias que tienen en cuenta la calidad de la conexión, el tipo de dispositivo o el resto de recursos que se están cargando en paralelo.
Esto enlaza con métricas de rendimiento web que Google valora de forma especial, como las Core Web Vitals. Una menor carga inicial de contenido multimedia puede ayudar a mejorar indicadores como el Largest Contentful Paint (LCP) o el First Input Delay (FID), algo que repercute tanto en la experiencia de usuario como, potencialmente, en el posicionamiento en buscadores. Para medios digitales, comercios electrónicos y servicios en línea que operan en España y en el resto de Europa, mantener estas métricas bajo control se ha convertido prácticamente en un requisito.
También conviene recordar que la mejora no es una varita mágica que se aplique sola a todo el contenido existente. Los sitios que ya tengan soluciones personalizadas de lazy loading basadas en JavaScript tendrán que valorar si las mantienen, las combinan con el soporte nativo o las sustituyen por completo. En muchos casos, optar por el enfoque integrado en el navegador permitirá un mantenimiento más sencillo a medio plazo.
Impacto en el ecosistema Chromium: Edge, Brave, Opera y compañía
La mayoría de navegadores que se usan hoy en día en Europa, más allá de Safari y Firefox, se apoyan en Chromium. Microsoft Edge, Brave, Opera o Vivaldi comparten base técnica con Chrome, lo que hace que este tipo de mejoras de rendimiento acaben llegando a un número mucho mayor de usuarios que los que usan directamente el navegador de Google.
Según las hojas de ruta públicas del proyecto, la carga diferida nativa para audio y vídeo se está implementando directamente en el código fuente de Chromium. Eso significa que, una vez estabilizada en Chrome 148, otros navegadores podrán incorporarla en sus propias versiones, con ajustes mínimos. Para quien navega a diario, el efecto práctico será muy parecido, independientemente de que utilice Chrome, Edge o Brave.
En ese sentido, la cuota de mercado de Chrome sigue siendo clave. Se estima que ronda en torno al 70 % a nivel global, con Safari ocupando el segundo lugar y Edge bastante por detrás. Esa posición dominante hace que muchas de las decisiones técnicas de Google acaben marcando el ritmo del rendimiento web, aunque luego cada navegador añada sus propias capas de privacidad, personalización o funciones específicas.
Esta actualización encaja con una estrategia que el proyecto lleva tiempo aplicando: ir puliendo la base del navegador al mismo tiempo que se exploran funciones más ambiciosas, como los futuros modos asistente con inteligencia artificial que Google está probando en versiones experimentales. Mientras tanto, cambios como la carga diferida multimedia ayudan a que la experiencia cotidiana mejore sin grandes titulares.
Una mejora pequeña en apariencia, pero relevante para la web actual
Visto en conjunto, el salto de la carga diferida desde las imágenes y iframes al audio y vídeo responde a un problema muy concreto de la web actual: el cuello de botella que generan los recursos multimedia cuando se descargan todos a la vez. En muchas páginas, el peso real no está en el texto ni en la maquetación, sino en la cantidad de clips y pistas que se cargan en segundo plano.
La ampliación de esta función a partir de Chrome 148 no va a transformar la apariencia del navegador ni a cambiar la manera de usarlo, pero sí puede recortar valiosos segundos de espera en sitios donde ahora la apertura se hace pesada. Especialmente en conexiones móviles con cobertura irregular, el hecho de que el navegador priorice el contenido que realmente se está viendo se nota más de lo que parece.
Para los usuarios en España y en el resto de Europa, donde la navegación móvil y el consumo de vídeo en streaming siguen creciendo, esta clase de ajustes de bajo nivel ayudan a que la experiencia sea algo más llevadera, incluso en dispositivos que ya acumulan años. Y para los responsables de sitios web, suponen una herramienta adicional para cuadrar rendimiento, diseño y volumen de contenido sin renunciar a formatos multimedia.
La próxima vez que Chrome se actualice y notes que una página cargada de vídeos se abre con algo más de soltura, es probable que parte del mérito tenga este nuevo sistema de carga diferida de audio y vídeo, una mejora discreta que refuerza el papel de Chromium como referencia técnica sobre la que se construyen buena parte de los navegadores que usamos a diario.

