- Google Longevity GRF permite actualizaciones de Android durante hasta siete años reutilizando el software base de los procesadores.
- La iniciativa reduce la obsolescencia programada, mejora la seguridad y disminuye el impacto ambiental al alargar la vida útil de los smartphones.
- Qualcomm y MediaTek colaboran como socios principales, facilitando que más marcas y modelos accedan a soporte prolongado.
Google, en su compromiso por alargar la vida útil de los dispositivos con sistema operativo Android, ha presentado el programa Longevity GRF (Google Requirements Freeze). Se trata de una iniciativa que marca un antes y un después en el soporte a los smartphones Android, fijando el objetivo de ofrecer a los usuarios hasta 7 años de actualizaciones de sistema y seguridad. Este esfuerzo responde directamente a la fuerte demanda de usuarios y a la crítica prolongada contra la obsolescencia programada, además de contribuir a la sostenibilidad tecnológica y medioambiental.
¿Por qué es relevante el Longevity GRF?
La actualización frecuente del sistema operativo es uno de los principales factores que determinan la seguridad, el rendimiento y la vida útil de un móvil. Hasta hace poco, la mayoría de los dispositivos Android recibían soporte durante apenas dos o tres años, obligando a los usuarios a cambiar de terminal antes de tiempo si querían seguir disfrutando de las últimas novedades o medidas de seguridad. El Longevity GRF responde a este dilema mediante una solución técnica innovadora y un compromiso global del ecosistema Android para frenar la rápida obsolescencia tecnológica.
Colaboración con los grandes del hardware: Qualcomm y MediaTek

Google ha trabajado estrechamente con los principales fabricantes de procesadores para móviles, como Qualcomm y MediaTek, para hacer realidad este propósito ambicioso. Esta colaboración permite a los fabricantes de chips y a los OEM (fabricantes de dispositivos) ofrecer un soporte extendido reutilizando el software original del chip durante hasta siete grandes actualizaciones de Android. La alianza técnica facilita que los teléfonos que integran estos procesadores puedan adoptar nuevas versiones del sistema operativo sin necesidad de grandes adaptaciones en el hardware ni costes adicionales desproporcionados.
- Qualcomm Snapdragon 8 Elite es el primer chipset que se beneficia de Longevity GRF, marcando un punto de partida para la adopción masiva en próximas generaciones y modelos de smartphones.
- El programa tiene un impacto global, permitiendo que marcas como Xiaomi, OPPO, OnePlus, realme, HONOR y otras puedan beneficiarse de este soporte extendido.
Origen y evolución: de GRF a Longevity GRF
La raíz de este avance se encuentra en el programa GRF (Google Requirements Freeze) presentado por Google años atrás. Su función era permitir que los proveedores de chipsets pudieran congelar los requisitos de software durante tres años, evitando la obligación de desarrollar nuevos drivers o adaptaciones para cada nueva versión de Android dentro de ese período. Longevity GRF amplía este concepto hasta los siete años y lo hace mucho más sostenible para fabricantes y usuarios.
- Se posibilita la reutilización del software del fabricante del chip para hasta siete actualizaciones de Android, superando los límites de las tres actualizaciones originales del GRF.
- Esto significa que un dispositivo lanzado con una versión concreta de Android puede actualizarse hasta siete generaciones posteriores manteniendo el mismo chipset.
Funcionamiento técnico y sus claves
El funcionamiento de Longevity GRF reside en permitir que el software base del procesador (drivers y componentes de bajo nivel) siga siendo válido para nuevas versiones del sistema operativo durante siete años. Así, los fabricantes pueden desplegar actualizaciones sin requerir la participación continua del fabricante de chips en el desarrollo de cada nueva versión.
- Para los primeros tres años, el software del chip permanece «congelado», lo que significa que los controladores y software asociados no requieren modificaciones.
- A partir del tercer año, los fabricantes de móviles deben actualizar el kernel de Linux para seguir recibiendo la certificación oficial de Google, asegurando la compatibilidad y la seguridad en futuras versiones.
- Gracias a este modelo, se evita que los fabricantes tengan que invertir tiempo y recursos en adaptar el hardware a cada actualización, reduciendo drásticamente los costes y acelerando la llegada de nuevas versiones de Android al usuario final.
Como resultado, un móvil Android con un procesador compatible puede, por ejemplo, partir de una versión base del sistema (por ejemplo, Android 15) y actualizarse hasta siete generaciones más adelante (por ejemplo, Android 22), sin que sea necesario cambiar de móvil por motivos de falta de soporte.
Ventajas para el usuario: más tiempo, más seguridad y menos impacto ambiental
El usuario es el principal beneficiado de Longevity GRF. Recibirá:
- Actualizaciones continuas durante hasta siete años, incluyendo nuevas versiones del sistema operativo, parches de seguridad y mejoras de estabilidad.
- La posibilidad de mantener su terminal en perfecto estado de funcionamiento durante mucho más tiempo, evitando el ciclo de reemplazo acelerado.
- Reducción de la obsolescencia programada, uno de los mayores problemas históricos del sector móvil, con la consiguiente mejora de la experiencia de usuario.
Además, el impacto es notable en términos medioambientales:
- Disminución de residuos electrónicos al reducir la cantidad de dispositivos que deben ser reemplazados prematuramente.
- Contribución decisiva a la sostenibilidad en la industria tecnológica, alineando el desarrollo móvil con los objetivos internacionales de protección del medio ambiente.
- Un sector móvil más ecológico, responsable y alineado con las expectativas de los consumidores y regulaciones futuras.
Limitaciones y desafíos del Longevity GRF
Si bien el programa supone una mejora significativa, no está exento de desafíos y limitaciones. Destacan:
- Restricciones de versiones: Los dispositivos no podrán lanzarse con versiones de Android que estén más de cuatro actualizaciones por delante de la versión original soportada por el chip. Esto evita que se vendan terminales con solo dos o tres años reales de soporte útil adicional.
- Compatibilidad con nuevas funciones de hardware: Al reutilizar el software base durante tanto tiempo, podría verse limitada la incorporación de nuevas funciones hardware que requieran soporte adicional en las versiones futuras de Android.
- Obligación de actualización del kernel Linux: A partir del tercer año, será imprescindible para los fabricantes actualizar dicho kernel si quieren seguir recibiendo la certificación de Google, lo que implica ciertas tareas técnicas de mantenimiento.
- Coste y complejidad para fabricantes: Mantener el soporte de chips y dispositivos antiguos supone costes financieros y técnicos adicionales, que pueden trasladarse a precios finales, aunque Google persigue minimizar estos impactos.
- Riesgo de ralentización en la innovación: Al centrarse en dispositivos existentes, algunos fabricantes podrían dedicar menos recursos a lanzar nuevos terminales con innovaciones de hardware más avanzadas.
¿Qué marcas y dispositivos se benefician?
Gracias al enfoque de Longevity GRF, un gran número de fabricantes podrán ofrecer soporte prolongado en sus smartphones más allá de lo que hasta ahora era habitual incluso en las marcas más punteras. Marcas como Samsung, Xiaomi, OPPO, OnePlus, realme, HONOR y muchas otras tendrán la posibilidad, si utilizan procesadores compatibles y cumplen los requisitos, de ofrecer hasta siete años de soporte en actualizaciones para sus terminales. El Snapdragon 8 Elite es el primer ejemplo, pero se espera que la lista de procesadores compatibles crezca rápidamente.
- Este avance iguala y supera el soporte ofrecido hasta ahora por gamas altas como los Google Pixel y Samsung Galaxy, permitiendo que el usuario elija entre más marcas y modelos sin perder garantías de longevidad y seguridad.
- Facilita la adopción de Android en mercados exigentes y en sectores profesionales, donde la durabilidad y el soporte a largo plazo son esenciales.
Diferencias frente a otras iniciativas y Project Treble
Antes de la llegada de Longevity GRF, Google ya había realizado avances con Project Treble, cuya misión era modular el sistema operativo Android y facilitar la separación entre el software del sistema y el software de los proveedores de hardware. Treble ayudó a que las actualizaciones fuesen más rápidas y menos dependientes de cada fabricante, pero aún no resolvía el problema de soporte prolongado de drivers y componentes clave del chip.
- Longevity GRF se construye sobre la base de Treble, llevándolo un paso más allá al congelar los requisitos de software de los chips y prolongar su utilidad durante siete generaciones de Android, sin requerir intervención directa de los fabricantes de chips tras el lanzamiento inicial.
- Esto democratiza la llegada de soporte prolongado, evitando que solo unos pocos modelos o marcas premium disfrutaran de actualizaciones extendidas.
Cómo afecta Longevity GRF a la experiencia del usuario y la industria móvil
El usuario experimenta un salto cualitativo en su relación con el ecosistema Android:
- Ya no se ve obligado a renovar su móvil cada dos o tres años para mantener la seguridad y el acceso a nuevas funciones.
- Gana confianza en que su terminal seguirá vigente y funcional durante la mayor parte de la década, un punto relevante en el contexto de la creciente preocupación por la sostenibilidad.
- Accede a nuevas versiones de Android con más rapidez, incluso en dispositivos de gama media y baja, algo que antes estaba restringido a los modelos más costosos.
Por otro lado, la industria gana en eficiencia, sostenibilidad y competitividad mundial, logrando adaptarse mejor a normativas y sensibilidades ambientales que exigen mayor responsabilidad en la producción y gestión de productos electrónicos.
El Longevity GRF se consolida como un hito crucial en la evolución de Android, permitiendo una experiencia de usuario más sostenible, segura y duradera. La combinación de innovación técnica, colaboración entre gigantes del hardware y una visión clara de sostenibilidad pone a Android en la vanguardia de la industria móvil, respondiendo a las necesidades reales de los usuarios y del planeta. Con la extensión de soporte a siete años, la obsolescencia programada pierde fuerza y se abre la puerta a una nueva era de dispositivos más longevos, eficientes y responsables.

