Google pagará 135 millones por recopilar datos móviles ilegalmente

Última actualización: 30 enero, 2026
  • Google acuerda pagar 135 millones de dólares por recopilar datos móviles de usuarios de Android sin consentimiento adecuado.
  • El pacto obliga a modificar los términos de servicio de Google Play y la configuración inicial de futuros móviles Android.
  • El caso se suma a otros acuerdos millonarios por Google Assistant y por rastreo ilegal de ubicación, que elevan la presión regulatoria.
  • Las autoridades y tribunales de EE. UU. y Europa intensifican el escrutinio sobre la privacidad y el uso comercial de los datos personales.

Google acuerdo por datos móviles

Google se ha visto de nuevo en el centro del debate sobre la privacidad de los datos y el uso de los móviles Android como fuente de información comercial. En Estados Unidos, la compañía ha aceptado un importante desembolso económico para poner fin a una demanda colectiva que cuestionaba la forma en que su sistema operativo gestionaba el tráfico de datos móviles de los usuarios.

El gigante tecnológico, a través de su matriz Alphabet, ha pactado un pago millonario y una serie de cambios internos que, aunque se deciden en un tribunal de California, tienen implicaciones globales para millones de usuarios, incluidos los que usan teléfonos Android en Europa y España, donde el foco sobre la protección de la privacidad es cada vez más intenso.

El acuerdo de 135 millones por el uso de datos móviles

Según la documentación presentada ante un tribunal federal en California, Google ha acordado abonar 135 millones de dólares para cerrar una demanda que lo acusaba de recopilar ilegalmente datos móviles de los consumidores a través de dispositivos con sistema operativo Android. Se trata de un pacto de carácter colectivo que aún necesita el visto bueno de la jueza Beth Labson Freeman.

La acusación sostenía que el sistema Android estaba diseñado para consumir datos móviles y enviar información a los servidores de Google incluso cuando las aplicaciones estaban cerradas, el dispositivo bloqueado o el usuario había desactivado opciones clave, como el uso compartido de ubicación. Este comportamiento, defendían los demandantes, se producía sin un consentimiento claro e informado.

El periodo afectado se remonta a noviembre de 2017, fecha a partir de la cual los consumidores con móviles Android habrían visto cómo parte de los datos que pagan a sus operadoras se destinaban, sin saberlo, a alimentar los sistemas de seguimiento y análisis de Google.

En el terreno jurídico, los abogados de los usuarios calificaron esta práctica como un caso de “conversión” o apropiación indebida de un bien ajeno, al entender que la empresa se estaba quedando con un recurso de valor económico (los datos móviles contratados por el usuario) para sus propios fines comerciales y tecnológicos.

Demanda colectiva contra Google por datos móviles

Cambios obligatorios en Google Play y en los móviles Android

El pacto no se limita al pago económico. Como parte esencial del acuerdo, Alphabet se compromete a introducir cambios en los términos de servicio de Google Play y en la configuración de los futuros dispositivos Android que se vendan en el mercado. Estos ajustes persiguen dar mayor visibilidad a cómo y cuándo se transfieren datos móviles desde el teléfono hacia Google.

La compañía deberá garantizar que, durante la configuración inicial del móvil, el usuario dé un consentimiento explícito antes de que se produzcan determinadas transferencias de datos. Además, tendrá que habilitar un interruptor sencillo para desactivar estas comunicaciones, de manera que cualquier persona pueda limitar, sin complicaciones, el envío de información a los servicios de la empresa.

Otro de los puntos clave es la obligación de detallar de forma más clara estas prácticas en la letra pequeña de Google Play. Hasta ahora, gran parte de estas operaciones quedaban recogidas en términos legales extensos y poco comprensibles para el usuario medio, lo que en la práctica dificultaba saber qué se estaba aceptando.

Estos cambios, aunque se originan en un litigio estadounidense, afectarán también a los teléfonos Android distribuidos en Europa y España, ya que Google tiende a unificar la experiencia de configuración en los distintos mercados. De este modo, el caso se suma a las exigencias marcadas por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo, que ya obliga a recabar un consentimiento informado y específico para el tratamiento de datos personales.

La defensa de Google y su visión del uso de datos

A pesar de haber aceptado el pago de 135 millones, Google mantiene que no ha cometido ninguna irregularidad y que la demanda exageraba el alcance de sus prácticas. La compañía insiste en que el uso de datos móviles y de información asociada al dispositivo forma parte de los procedimientos habituales del sector para mantener la seguridad, mejorar el rendimiento del sistema y ofrecer servicios personalizados.

En diversas declaraciones recogidas por los medios, el portavoz de la empresa, Jose Castañeda, señaló que la firma está satisfecha de haber alcanzado un acuerdo en un caso que, según su criterio, «tergiversaba las prácticas estándar del sector que mantienen la seguridad de Android». Para Google, el pacto supone sobre todo una forma de evitar un proceso largo y costoso, con el consiguiente desgaste de imagen.

La empresa también ha asegurado que, a partir de ahora, proporcionará información más detallada para que los usuarios entiendan mejor cómo funcionan sus servicios. Esto incluye aclaraciones sobre qué datos se recopilan, con qué finalidad y qué controles tienen a su disposición las personas que utilizan teléfonos Android y aplicaciones vinculadas al ecosistema de Google.

Según la versión de la tecnológica, los datos utilizados en este contexto servían principalmente para desarrollar y perfeccionar productos, así como para optimizar campañas de publicidad dirigida. Es decir, alimentar la maquinaria de segmentación publicitaria que constituye el núcleo de su modelo de negocio, algo que, a juicio de la empresa, estaba amparado por los acuerdos de uso aceptados por los usuarios.

Privacidad y datos móviles en Android

Otros frentes abiertos: Google Assistant y rastreo de ubicación

El pacto de 135 millones no es un caso aislado. En la misma semana, Google ha aceptado desembolsar 68 millones de dólares adicionales para cerrar otra demanda, esta vez relacionada con Google Assistant. En este procedimiento, los usuarios denunciaban que el asistente de voz grababa conversaciones privadas sin consentimiento, como consecuencia de activaciones accidentales al confundir palabras cotidianas con los comandos «Hey Google» u «OK Google».

De acuerdo con los demandantes, parte de esas grabaciones se habría utilizado para alimentar sistemas de publicidad personalizada y mejorar los modelos de reconocimiento de voz, un uso que, sin información clara y un permiso específico, vulneraría el derecho a la intimidad. El acuerdo contempla compensaciones económicas para distintos perfiles de usuarios, desde quienes experimentaron estas activaciones erróneas hasta quienes compraron dispositivos vinculados al asistente.

A estos casos se suma un histórico reciente de conflictos en materia de privacidad. El año pasado, la empresa llegó a un acuerdo cercano a 1.400 millones de dólares con el estado de Texas por asuntos relacionados con el rastreo ilegal de la ubicación de los usuarios. En ese procedimiento, las autoridades estadounidenses acusaban a Google de seguir recopilando datos de localización incluso cuando las personas creían haber desactivado esas funciones.

El conjunto de estos litigios refleja un patrón en el que el modelo de negocio basado en la recopilación masiva de datos choca cada vez más con las expectativas sociales y legales de privacidad. Aunque los acuerdos evitan sentencias firmes que sienten precedente, muestran una presión creciente sobre la compañía para que ajuste sus prácticas a normas más estrictas.

Impacto para los usuarios en Europa y España

Aunque los procedimientos descritos se desarrollan en tribunales estadounidenses, sus efectos se extienden más allá de las fronteras de Estados Unidos. Google opera con una infraestructura y un sistema operativo global, de modo que los cambios en la configuración de Android y en las condiciones de Google Play terminan repercutiendo también en los consumidores europeos. Si quieres saber cómo afectan estos cambios cuando viajas, consulta tus datos móviles fuera de España.

En la Unión Europea, incluida España, el marco normativo está marcado por el RGPD y por las directivas sobre privacidad en las comunicaciones electrónicas. Estas regulaciones exigen un consentimiento explícito, informado y revocable para el tratamiento de datos personales, especialmente cuando se destinan a fines publicitarios o de seguimiento del comportamiento del usuario.

Los ajustes anunciados por Google, como la mayor transparencia en la fase de configuración del teléfono y la posibilidad de controlar con más facilidad qué información se comparte, encajan con las demandas que desde hace años vienen planteando las autoridades europeas de protección de datos. En la práctica, los usuarios españoles podrían encontrarse, al estrenar un nuevo móvil Android, con mensajes más claros sobre qué se recopila y para qué.

Además, la Comisión Europea y varias autoridades nacionales de competencia y protección de datos mantienen investigaciones abiertas sobre la posición dominante de Google y el uso que hace de la información que obtiene a través de su buscador, su tienda de aplicaciones y su sistema operativo. El caso de los 135 millones refuerza el argumento de quienes piden una vigilancia más estrecha sobre las grandes plataformas tecnológicas.

Con este nuevo acuerdo sobre la mesa y otros previos por Google Assistant y el rastreo de ubicación, la imagen de la compañía queda sometida a un escrutinio constante, tanto por parte de los reguladores como de la opinión pública. Para los usuarios, el trasfondo común es la misma pregunta: hasta qué punto están dispuestos a ceder parte de su privacidad a cambio de servicios digitales que, en apariencia, son gratuitos pero se financian con sus datos.

Todo este encadenamiento de acuerdos millonarios, ajustes en Android y promesas de mayor transparencia deja claro que la batalla por el control de los datos personales está lejos de terminar. Google intenta cerrar frentes legales con dinero y modificaciones técnicas, mientras gobiernos y reguladores, en Estados Unidos y en Europa, aceleran su vigilancia sobre cómo se recopila, se utiliza y se monetiza cada dato que sale de un teléfono móvil.

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