- Google abandona la marca Chromecast y apuesta por el nuevo Google TV Streamer con formato TV Box
- Más potencia, más memoria y papel de hub del hogar inteligente gracias a Matter y Thread
- Google TV gana funciones prácticas: lista de seguimiento unificada y mejor integración con el ecosistema Google
- Uso avanzado con VPN, IPTV y juego en streaming para sacar más partido al televisor
El ecosistema de Google TV está viviendo un cambio de etapa bastante claro. Por un lado, Google ha decidido cortar por lo sano con la marca Chromecast y lanzar un nuevo dispositivo, el Google TV Streamer, con el que quiere ir más allá del típico dongle HDMI. Por otro, la propia plataforma Google TV está ganando funciones menos vistosas pero muy útiles, como la lista de seguimiento compartida entre apps o una integración más profunda con el hogar conectado.
El resultado es que, si tienes una tele con Android TV o Google TV, o estás pensando en comprar un reproductor externo para tu salón en España o en Europa, ahora mismo hay más motivos que nunca para prestar atención a Google TV. No sólo por el hardware nuevo, sino por todo lo que se puede hacer con esta capa: desde organizar mejor lo que quieres ver hasta usar VPN, IPTV o incluso jugar en streaming sin demasiadas complicaciones.
Adiós Chromecast, hola Google TV Streamer
Después de más de una década usando el nombre Chromecast, Google ha decidido jubilar definitivamente esa marca de dispositivos HDMI. Los pequeños dongles que se escondían detrás de la tele y se centraban casi únicamente en el envío de contenido desde el móvil dejan paso a un aparato distinto: el nuevo Google TV Streamer.
El enfoque cambia de forma bastante clara. En lugar de un pincho HDMI colgando del puerto de la tele, el Google TV Streamer adopta un formato set-top box, es decir, una pequeña caja que se coloca en un mueble o estante, más parecido a lo que ofrecen otros fabricantes de TV Box que a los Chromecast clásicos. Esto permite a Google montar un hardware algo más capaz y darle un papel más protagonista en el salón.
En cuanto al diseño, el dispositivo apuesta por un aspecto muy minimalista. Es una especie de elipsoide apoyado sobre una base plana en ángulo, con un acabado en color blanco porcelana que va en la línea estética del resto de productos para el hogar de Google. La pega es evidente: ya no lo puedes ocultar tan fácilmente detrás del televisor, salvo que busques un hueco o improvises una pequeña balda.
En la parte trasera encontramos tres conexiones básicas pero bien escogidas: USB-C para alimentación y expansión, puerto Ethernet gigabit para quien prefiera olvidarse del WiFi y un HDMI 2.1 para conectarlo a la tele. Eso sí, el cable HDMI no viene incluido en la caja, un detalle que, al precio al que suele moverse este tipo de aparatos, muchos usuarios podrían echar en falta.
Un mando casi continuista, pero con truco
El mando a distancia del Google TV Streamer mantiene la línea de los Chromecast con Google TV, pero introduce pequeños cambios que influyen en el día a día. Lo más evidente es que ahora el control de volumen se separa en una barra lateral específica, dejando el dial superior para navegar por la interfaz. El botón de inicio se ha recolocado donde antes estaba el acceso directo al Asistente de Google.
La novedad más llamativa es un botón que, aunque discreto, resulta muy práctico: un acceso personalizable marcado con una estrella. Desde los ajustes de Google TV se puede asignar a este botón la apertura de una app concreta, el cambio de fuente HDMI o el panel de Google Home donde se gestionan dispositivos inteligentes. Es un atajo que evita varios pasos y se adapta bastante bien a lo que cada uno usa más.
Otro detalle que no pasa desapercibido es la función para encontrar el mando perdido. En el propio cuerpo del Google TV Streamer hay un pequeño botón que, al dejarlo pulsado, hace sonar el mando a distancia. Teniendo en cuenta lo habitual que es que el mando acabe entre cojines o debajo del sofá, no es precisamente una tontería.
Esta función no se limita al botón físico del aparato. Si el Google TV Streamer está vinculado en Google Home, también se puede activar el sonido del mando desde el móvil o incluso preguntando al Asistente de Google dónde está. El pitido se detiene al pulsar cualquier tecla del mando, de modo que sirve tanto para localizarlo como para confirmar que lo has encontrado.
Durante la configuración inicial, el propio mando puede vincularse con la tele mediante HDMI-CEC, lo que permite subir y bajar el volumen del televisor o encenderlo y apagarlo desde el mismo control remoto del Google TV Streamer. Desde los ajustes se puede elegir si el botón de apagado sólo suspende el reproductor o también apaga la pantalla.
Google TV Streamer como centro del hogar inteligente
Más allá de reproducir series y películas, Google quiere que su nuevo aparato sea una pieza clave del hogar inteligente. Por eso el Google TV Streamer llega con compatibilidad nativa con Matter y la posibilidad de funcionar como router fronterizo para Thread, dos estándares que están llamados a simplificar bastante el caos actual del Internet de las cosas.
Gracias a Matter, la instalación en el ecosistema Google Home se vuelve más directa: durante el proceso inicial, la tele muestra un código QR que se escanea con el móvil para integrar el dispositivo en la casa conectada, compartir la información de la cuenta y ponerlo a hablar con el resto de dispositivos. La idea es que bombillas, enchufes, sensores y demás aparatos compatibles puedan comunicarse de forma más sencilla, sin importar tanto el fabricante.
Thread, por su parte, es un protocolo inalámbrico que funciona con muy bajo consumo y baja latencia, creando una red mallada entre dispositivos inteligentes. Muchos de ellos pueden seguir hablando entre sí sin necesidad de que la red WiFi esté soportándolo todo, lo que de paso reduce el tráfico que pasa por el router de casa. El Google TV Streamer sirve como nodo clave de esa red para que todo el ecosistema funcione de forma más estable.
En paralelo, la última actualización de la propia capa Google TV refuerza ese papel de hub doméstico. Desde el panel principal, y manteniendo pulsado el botón Home del mando, se accede a un tablero con todos los dispositivos vinculados a Google Home. Desde ahí se pueden encender luces, ajustar un termostato, revisar sensores o interactuar con otros equipos conectados, sin cambiar de aplicación.
Es cierto que Matter aún no ha tenido un despegue perfecto y que muchos dispositivos tardan en actualizarse a estos estándares, pero la apuesta de Google es clara: el streamer no quiere ser sólo un reproductor, sino el centro de control del salón, tanto a nivel de entretenimiento como de automatización doméstica.
Software de Google TV renovado y listo para más IA
El software también se ha puesto al día. La interfaz de Google TV mantiene el enfoque de siempre, con un diseño que prioriza las recomendaciones y los contenidos por encima del simple listado de aplicaciones, pero con un lavado de cara que la hace todavía más limpia y agradable de manejar en pantalla grande.
Frente a otros sistemas de Smart TV, la sensación general es que Google TV ofrece una experiencia más pulida en cuanto a fluidez, transiciones y organización. Ahora, además de la parte de entretenimiento, se integra de manera más visible la gestión del hogar inteligente, lo que acerca bastante la experiencia a la de un panel central para todo lo que ocurre en casa.
Sobre el papel, el siguiente paso es la integración de Gemini, el asistente basado en inteligencia artificial de Google, en la propia capa de Google TV. La compañía pretende que no sólo responda a búsquedas de voz, sino que ayude a refinar recomendaciones, sugerir contenidos según el contexto y hasta generar fondos de pantalla personalizados con imágenes creadas por IA.
En España esta integración todavía no está activa, así que, de momento, no se puede probar de primera mano. La hoja de ruta de Google es ir activando estas funciones poco a poco en distintos mercados y modelos. En cualquier caso, es una pista clara de por dónde pueden ir los tiros: menos listas y filas estáticas, y más interfaz que se adapte a los hábitos de cada usuario.
Mientras llegan las funciones de IA más avanzadas, lo que sí está ya operativo son pequeños añadidos prácticos como el botón de personalización del mando, la opción para encontrarlo cuando se pierde y, sobre todo, una función que muchos tienen delante y no han explotado: la lista de seguimiento de Google TV.
Más potencia: memoria, procesador y juego en streaming
A nivel técnico, el Google TV Streamer supone un salto claro sobre los Chromecast con Google TV, aunque no tan radical como algunos esperaban. El nuevo dispositivo incluye 4 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento interno, el doble de memoria y cuatro veces más espacio que el Chromecast con Google TV 4K. En la práctica, esto se traduce en una interfaz mucho más fluida y en la posibilidad de instalar más apps sin estar borrando constantemente.
El procesador también cambia de fabricante. Google deja atrás el chip Amlogic S905X3 y se pasa a un SoC de MediaTek, el MT8696, el mismo que utiliza el Amazon Fire TV 4K Max de segunda generación. Según la propia compañía, el rendimiento mejora alrededor de un 22 % respecto a la generación anterior. Navegar por menús, cambiar de app o mantener vídeos en segundo plano mientras se abre el panel principal se hace sin tirones apreciables.
Aun así, hay quien puede considerar que, para el precio de lanzamiento de este tipo de aparatos, Google tenía margen para ir algo más allá. La combinación de 4 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento es solvente, pero no espectacular si se piensa en un uso intensivo con muchas aplicaciones, juegos y datos locales.
En cualquier caso, el puerto USB-C permite añadir fácilmente un disco duro externo o una memoria USB para ampliar la capacidad de almacenamiento. No es lo más cómodo frente a un aumento de memoria interna de fábrica, pero al menos da salida a quienes quieren exprimirlo más allá del consumo de streaming básico.
Donde sí se nota el conjunto es en tareas más pesadas, como el juego en streaming. En pruebas con aplicaciones como Moonlight, el Google TV Streamer es capaz de gestionar sesiones a 4K y 60 fps con un ancho de banda de unos 50 Mbps, siempre que tanto el dispositivo como el PC estén conectados por Ethernet a un router estable. Títulos exigentes se pueden disfrutar de forma bastante cómoda en el salón.
También responde bien con servicios de juego en la nube como GeForce Now o Amazon Luna. Aquí, inevitablemente, entran en juego la calidad de la conexión y la distancia a los servidores, por lo que el ligero input lag y los artefactos de imagen aparecen con más facilidad. Aun así, la experiencia es perfectamente utilizable para muchos tipos de juegos siempre que el usuario tenga una buena conexión.
En el apartado de emulación, el dispositivo se defiende con soltura con plataformas clásicas como PlayStation, SNES o Game Boy Advance mediante Retroarch. Jugar a títulos de la primera PlayStation de forma nativa en el Google TV Streamer es perfectamente viable, aprovechando la compatibilidad con mandos vía Bluetooth 5.1 para controlar los juegos y, de paso, manejar la interfaz del sistema.
Reproducción de vídeo y audio: continuista, pero sólida
Si lo que te interesa es exclusivamente ver películas y series, el salto respecto al Chromecast con Google TV 4K es menos evidente. El nuevo dispositivo vuelve a ofrecer reproducción en 4K UHD a 60 fotogramas por segundo y compatibilidad con los principales formatos de alto rango dinámico: HDR10, HDR10+, Dolby Vision y HLG.
En sonido, las cosas siguen una línea similar: soporte para Dolby Atmos para disfrutar de audio envolvente virtualizado, especialmente si se conecta a una barra de sonido o un receptor compatible. A nivel de experiencia audiovisual, Google no ha introducido grandes novedades, sino que mantiene un nivel bastante completo para la mayoría de usuarios.
También incluye opciones para ajustar la frecuencia de actualización del televisor al contenido, reduciendo saltos de imagen o tirones en algunas escenas. Es algo que ya estaba presente en la generación anterior y que sigue siendo importante para quienes son sensibles a esos pequeños defectos.
Donde sí se nota algo de conservadurismo es en la conectividad inalámbrica. Pese a incorporar Ethernet gigabit para quien quiera conexión por cable, el chip WiFi se queda en 802.11ac (2,4 GHz/5 GHz), sin compatibilidad con WiFi 6. No es un drama para la mayoría de conexiones domésticas en España o Europa, pero en un dispositivo nuevo cabía esperar un paso adelante en este punto.
Lista de seguimiento: la función de Google TV que muchos ignoran
Más allá del hardware, uno de los cambios que más pueden mejorar la experiencia diaria con Google TV es algo tan sencillo como una lista de seguimiento unificada. No es una función nueva, pero sigue pasando bastante desapercibida porque está relativamente escondida entre menús, recomendaciones, carátulas y banners.
La idea es simple: en lugar de depender de las listas internas de cada app (la de Netflix, la de Prime Video, la de Disney+…), Google TV permite guardar películas y series en una única lista asociada a tu cuenta de Google. Da igual en qué plataforma estén. Es como tener una libreta digital de “cosas que quiero ver” directamente integrada en la tele.
Esta función encaja especialmente bien con la forma actual de descubrir contenidos: una recomendación por WhatsApp, un vídeo en TikTok, un comentario en una cena. Lo normal es decir “esta la tengo que ver” y olvidarse del título a los pocos días. Con la lista de seguimiento, el contenido se guarda en el momento y luego aparece de forma ordenada cuando te sientas frente al televisor.
Para añadir un título desde la propia Google TV, basta con usar el buscador o el botón de micrófono del mando, encontrar la película o serie y, dentro de su ficha, pulsar el botón identificado como “Mi lista” o “Añadir a lista de seguimiento”, según el idioma y el modelo. No hace falta abrir la app de streaming correspondiente ni ir saltando entre servicios.
Una vez guardado, el contenido aparece en la sección de biblioteca o en el área de lista de seguimiento, dependiendo de cómo esté organizada la interfaz de cada tele o dispositivo. Ahí se puede revisar todo lo pendiente sin tener que empezar cada búsqueda desde cero. Cada fabricante introduce matices en la disposición de menús, pero la lógica de la lista se mantiene.
Cómo usar la lista de seguimiento desde el móvil o el navegador
La lista de seguimiento no se limita al televisor del salón. Al estar vinculada a la cuenta de Google, se puede llenar y consultar desde otros dispositivos, lo que la hace todavía más útil en el día a día.
Con la aplicación de Google TV en el móvil, el proceso es igual de sencillo: se busca la película o serie, se entra en la ficha y se toca el mismo botón de “Mi lista”. Mientras el teléfono esté usando la misma cuenta de Google que el dispositivo con Google TV, los cambios se sincronizan casi al instante. Lo habitual es descubrir cosas nuevas precisamente en el móvil, así que poder guardarlas al vuelo marca bastante la diferencia.
También se puede hacer desde cualquier navegador web. Al buscar un título en Google, a menudo aparece un panel con información sobre dónde ver la película o la serie. Desde ahí, en muchos casos, se puede marcar como “Quiero ver” o añadir a la lista de seguimiento. De nuevo, todo queda asociado a la misma cuenta y aparece en la tele sin tener que hacer nada extra.
Un uso bastante práctico es el de ir guardando sin pensar demasiado: lo que te llama la atención, va a la lista. Luego, cuando llega el momento de ver algo, en lugar de iniciar el habitual paseo por cinco apps distintas, basta con abrir la lista y elegir entre lo que tú mismo has seleccionado previamente. Es una forma sencilla de recuperar el control de lo que ves, frente a las recomendaciones que cada plataforma intenta empujar.
VPN y Google TV: acceso a más contenido y algo más de privacidad
Otra pieza que está empezando a ser habitual en teles con Android TV o Google TV es el uso de una VPN. Muchos usuarios que ya la utilizan en el móvil han dado el salto a instalar una VPN en el televisor o en un dispositivo Google TV, no sólo para añadir una capa de privacidad, sino para sortear algunas restricciones geográficas en servicios de streaming.
En general, el proceso de instalación no tiene mucha complicación. Desde la Google Play Store se pueden descargar aplicaciones de VPN de todo tipo: gratuitas y de pago, con más o menos servidores, algunas centradas en la velocidad y otras en funciones de seguridad adicionales. En un entorno como el televisor del salón, suele tener más sentido apostar por un servicio de pago razonable, sobre todo si se va a usar con frecuencia.
El uso más evidente es el acceso a catálogos de streaming de otros países. Muchas plataformas como Netflix, Prime Video, Max o Crunchyroll ofrecen contenidos distintos según la región, así que conectar la VPN a un servidor de otro territorio puede abrir la puerta a series y películas que no aparecen en la versión española. No siempre funciona (algunos servicios detectan y bloquean el uso de VPN), pero cuando lo hace, amplía considerablemente la oferta.
Otro punto interesante, especialmente para quienes viajan, es que un dispositivo Google TV o un Chromecast con Google TV puede llevarse en la maleta para usarlo en hoteles o segundas residencias. En esos casos, la conexión suele ser una red WiFi pública, donde una VPN ayuda a reducir riesgos, cifrando el tráfico y evitando que otros usuarios en la misma red puedan curiosear lo que haces.
En paralelo, una VPN también sirve para que la publicidad y los servicios online tengan más difícil perfilar tu ubicación exacta y tus hábitos. No es una solución mágica para la privacidad, pero sí un paso adicional que, combinado con una configuración cuidada del resto de cuentas, puede hacer que el televisor tenga menos información detallada sobre ti que otros dispositivos.
IPTV y reproductores: cómo ver más canales en Google TV
Quienes quieren ir un paso más allá en su Smart TV con Android TV o Google TV suelen recurrir a otra opción muy extendida: las listas IPTV. Este sistema permite ver canales en streaming a través de listas en formatos como .m3u, .m3u8 o w3u, siempre que se utilicen aplicaciones capaces de leer y reproducir ese contenido.
La clave aquí es distinguir entre las listas y las aplicaciones. En el lado de las apps, en la Google Play Store hay opciones muy populares y totalmente legales, concebidas como simples reproductores que descodifican las listas que el usuario les proporciona.
Entre las más conocidas están TiviMate, muy apreciada por su facilidad de uso y sus opciones avanzadas de personalización; Purple Mobile IPTV Player, con una interfaz bastante cuidada que recuerda a una plataforma de streaming y compatibilidad con diferentes tipos de dispositivos; o IPTV Pro, que apuesta por una versión de pago con soporte para listas M3U y XSPF y diversas opciones para ajustar la forma de ver los canales.
También se pueden utilizar reproductores multimedia generalistas como Wiseplay, Kodi o incluso VLC. En estos casos, la gran ventaja es que soportan una enorme variedad de formatos de vídeo y audio, además de permitir añadir listas IPTV para ver canales abiertos, contenido en streaming e incluso, en el caso de Kodi, combinarlo con otros complementos para grabar emisiones.
En lo que respecta a las listas en sí, muchas de las que se encuentran por internet agrupan canales gratuitos de distintos tipos: nacionales, temáticos, musicales, etc. El uso de estas listas es legal cuando se trata de contenido abierto. En cambio, las listas que reparten señales de canales de pago sin autorización entran en un terreno claramente ilegal, algo que conviene tener muy presente.
Para el usuario medio con un televisor o dispositivo con Google TV en España, las listas IPTV pueden ser una forma sencilla de acceder a canales gratuitos adicionales o a la TDT vía internet cuando la antena no funciona bien, siempre usando aplicaciones oficiales de la tienda de Google y listas legítimas.
En conjunto, entre el nuevo Google TV Streamer, las funciones como la lista de seguimiento, el soporte para VPN y las apps IPTV, el ecosistema Google TV se ha convertido en algo más que un mero menú de aplicaciones: se ha transformado en un centro de entretenimiento y control bastante completo, donde convivir con comodidad con servicios de streaming, canales en directo, juegos, dispositivos inteligentes y herramientas pensadas para aprovechar mejor cada rato frente a la tele.