- El Gobierno indio ha suspendido el acceso a Telegram hasta el 22 de junio de 2026 para evitar filtraciones en el examen médico NEET.
- Las autoridades han ordenado desactivar la función de edición de mensajes para frenar la creación de pruebas de fraude falsas.
- La plataforma de Pavel Durov ha recurrido ante el Tribunal Superior de Delhi, calificando la medida de desproporcionada para sus 150 millones de usuarios.
- El clima de tensión ha llevado al uso de helicópteros de la Fuerza Aérea para custodiar los cuestionarios y evitar robos.

La que se ha liado en la India con el acceso a Telegram no tiene precedentes cercanos por su magnitud y el motivo que hay detrás. El Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información ha decidido suspender completamente el acceso a la aplicación en todo el territorio nacional, una medida drástica que estará vigente hasta el 22 de junio de 2026. El objetivo no es otro que blindar la repetición del NEET-UG, el examen de acceso a medicina más importante del país, tras un escándalo de filtraciones que ha puesto en jaque al sistema educativo indio.
Esta decisión, que se ampara en el Artículo 69A de la Ley de Tecnología de la Información de 2000, busca proteger la soberanía y la integridad del país ante lo que consideran un ataque organizado de mafias académicas. No es solo que no se pueda entrar en la app, es que además se ha ordenado desactivar la función de edición de mensajes hasta finales de junio. Con esto quieren evitar que los tramposos publiquen mensajes genéricos antes de la prueba y luego los editen con las respuestas reales para simular que tenían el examen de antemano, captando así a estudiantes desesperados dispuestos a pagar una fortuna.
El examen NEET y el lucrativo mercado negro de las respuestas
Para entender el nivel de desesperación, hay que saber que más de dos millones de jóvenes compiten por un puñado de plazas en facultades públicas. El nivel de presión es tal que las familias se dejan los ahorros de su vida en academias, lo que ha generado un caldo de cultivo ideal para redes criminales que mueven millones de rupias vendiendo supuestas filtraciones. Vaya tela con el panorama, ya que la situación ha llegado a extremos tan dramáticos como el suicidio de varios adolescentes tras la anulación de la convocatoria anterior por irregularidades.
La Agencia Nacional de Evaluaciones (NTA) se ha visto obligada a repetir la prueba el 21 de junio, y esta vez no quieren dejar nada al azar. Han detectado más de un centenar de canales dedicados exclusivamente a estafar a los candidatos, y tras ver que cerrar canales individuales no servía de nada porque aparecían otros diez al momento, han optado por el apagón digital. Ojo al dato: la India es el mercado más grande de Telegram en el mundo, por lo que el impacto de esta medida es absolutamente masivo para la comunicación diaria de millones de personas ajenas al problema.
Telegram se defiende ante los tribunales de Nueva Delhi

Como era de esperar, la empresa no se ha quedado de brazos cruzados. Pavel Durov, el fundador de la plataforma, ha puesto el grito en el cielo asegurando que el Gobierno está castigando injustamente a 150 millones de usuarios por las acciones de unos pocos delincuentes. Según Telegram, los documentos filtrados simplemente se moverán a otras aplicaciones de mensajería, por lo que consideran que el bloqueo no soluciona la raíz del problema sistémico que tiene el país con sus exámenes.
La compañía ha presentado un recurso de casi 200 páginas ante el Tribunal Superior de Delhi para intentar tumbar la orden. Argumentan que restringir el acceso a una herramienta de comunicación tan vital vulnera los derechos constitucionales de libertad de expresión e información. Mientras tanto, el Gobierno se mantiene firme y afirma que la medida es un último recurso necesario después de que la plataforma no respondiera adecuadamente a las solicitudes previas para eliminar contenido fraudulento y colaborar en las investigaciones.
Un despliegue de seguridad digno de una película de acción

La desconfianza en el sistema es tan profunda que se han tomado medidas que parecen sacadas de un thriller. Se han visto helicópteros de la Fuerza Aérea india custodiando el traslado de los cuestionarios para evitar cualquier intento de robo o filtración física. Es una situación surrealista donde un examen académico se trata como un secreto de Estado de máxima prioridad, involucrando al Centro Indio de Coordinación del Cibercrimen (I4C) y a las fuerzas policiales de varios estados como Bihar y Rajastán.
A pie de calle, la indignación ha cristalizado en el llamado Partido Popular de las Cucarachas (BJP), un movimiento juvenil que parodia los insultos vertidos por algunos sectores judiciales hacia los estudiantes. Millones de jóvenes han salido a protestar exigiendo la dimisión del Ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien responsabilizan del caos organizativo. La mezcla de errores técnicos en las calificaciones y las filtraciones masivas ha provocado que la credibilidad institucional esté ahora mismo por los suelos, dejando a Telegram como el chivo expiatorio de una crisis mucho más profunda.
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La situación en el gigante asiático refleja la compleja relación entre la tecnología y el control estatal, donde el bloqueo de una app se convierte en la única solución desesperada ante un fraude académico que parece no tener fin. Aunque la justicia de Delhi tiene la última palabra sobre la legalidad de este apagón, el precedente que se sienta sobre la modificación forzada de funciones técnicas de una red social y el despliegue militar para proteger unos exámenes marca un antes y un después en la gestión de crisis digitales en democracia.
