- Investigaciones de varios medios detectan miles de canales de YouTube con médicos creados por IA que difunden consejos de salud sin evidencia.
- Estos canales, dirigidos a personas mayores, prometen curas milagrosas y usan avatares con batas y estetoscopios para aparentar credibilidad.
- La mayoría monetiza mediante publicidad, donaciones o venta de productos, mientras YouTube solo elimina una pequeña parte de las cuentas denunciadas.
- Expertos advierten del riesgo de que los usuarios abandonen tratamientos médicos reales y recomiendan verificar la identidad de los profesionales en internet.

En los últimos meses, una red de canales de YouTube protagonizados por supuestos médicos generados con inteligencia artificial ha captado la atención de verificadores y medios de todo el mundo. Estos avatares, vestidos con batas blancas y estetoscopios, prometen curas milagrosas para enfermedades como el cáncer, la diabetes o el Alzheimer, y se dirigen principalmente a personas mayores de 60 años. Investigaciones de Maldita.es, Chequeado y Animal Político, entre otros, han documentado la existencia de miles de estos canales, que acumulan millones de suscriptores y visualizaciones.
El fenómeno no es nuevo, pero ha crecido de forma exponencial desde 2025. Según el estudio más amplio, realizado por Maldita.es, se han identificado al menos 1.046 canales de YouTube que usan médicos ficticios creados con IA, con más de 96.000 vídeos y cerca de 1.840 millones de reproducciones en 33 idiomas. Aunque YouTube ha empezado a etiquetar algunos contenidos como generados por IA, la mayoría de los canales no lo indica claramente, y muchos siguen activos pese a las denuncias.
Una red global que explota la confianza en la autoridad médica
Los falsos doctores, con nombres como ‘Dr. Fernando Manochi’ o ‘Dra. Nieves Martínez’, utilizan estrategias bien definidas para ganar credibilidad. Visten uniformes sanitarios, simulan consultas médicas y aseguran tener décadas de experiencia, según revelaron las investigaciones. Incluso hay casos donde varios canales comparten el mismo avatar cambiando solo el nombre, y utilizan guiones casi idénticos para diferentes enfermedades.
Un ejemplo destacado es el canal ‘Salud Dorada con Fernando’, que supera los 7,6 millones de reproducciones en un vídeo sobre los riñones. En otros, como el de la ‘doctora’ Castillo, se afirma que ciertas frutas ‘previenen y matan células de cáncer’, algo que los nutricionistas desmienten. Los especialistas consultados advierten de que ninguna dieta o alimento puede curar por sí solo una enfermedad como el cáncer.
El negocio detrás de la desinformación: monetización y venta de productos
Además de difundir bulos, muchos de estos canales buscan un beneficio económico. Utilizan la monetización de YouTube, solicitar donaciones externas o venden guías y suplementos sin respaldo sanitario, como se ha documentado en varios perfiles. Por ejemplo, el canal ‘remediosincreibles’ cobra cuotas de entre 1,99 y 24,99 euros al mes por membresías, mientras que otros piden donaciones a través de plataformas como Buy Me a Coffee.
En España, hacerse pasar por médico es un delito, y la publicidad de productos con pretendida finalidad sanitaria está regulada por el Real Decreto correspondiente. Sin embargo, las autoridades apenas han actuado contra estos canales, y YouTube solo ha eliminado una pequeña parte de los denunciados. Según Animal Político, de 15 canales mexicanos reportados, solo 2 fueron retirados.
La respuesta de las plataformas y la falta de transparencia
YouTube y TikTok han implementado etiquetas obligatorias para contenido generado con IA, pero su aplicación es inconsistente. La mayoría de los canales analizados no declaran el uso de IA en su descripción, y aunque algunos vídeos llevan la etiqueta, otros no. YouTube asegura que desde mayo de 2026 aplica etiquetas automáticas cuando detecta IA fotorrealista, pero reconoce que el etiquetado no sustituye el cumplimiento de sus normas.
En la Unión Europea, la Ley de Servicios Digitales (DSA) obliga a las grandes plataformas a reducir la exposición a contenidos dañinos, y el AI Act exige etiquetar los deepfakes. No obstante, la aplicación efectiva sigue siendo un desafío, y en América Latina no existe una legislación equivalente, lo que deja a los usuarios más vulnerables.
Cómo detectar a un falso médico generado por IA
Los verificadores recomiendan prestar atención a varias señales. Los canales suelen ser recientes, no están verificados y presentan inconsistencias visuales como movimientos robóticos, desincronización labial o letras deformadas. Además, es común que utilicen títulos sensacionalistas como ‘el alimento que elimina el 95% del cáncer’ o ‘los médicos no quieren que lo sepas’.
También conviene verificar la identidad del profesional: buscar su nombre y matrícula en colegios médicos oficiales. Desconfíe de promesas de curas milagrosas o de tratamientos que sustituyan la atención médica profesional. Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un médico real.
Esta red de falsos especialistas, que ha crecido al amparo de la inteligencia artificial, supone una amenaza real para la salud pública. La evidencia recopilada por varios medios demuestra que miles de canales difunden información sin respaldo científico, se lucran con ello y apenas reciben sanciones. Hasta que las plataformas y los reguladores no actúen con mayor contundencia, los usuarios deben mantenerse alerta y contrastar cualquier consejo médico con fuentes fiables.

