- Raspberry Pi 4 o 5 con buena microSD y alimentación estable ofrece la mejor base para montar una Smart TV casera.
- Existen dos grandes caminos: Android/Android TV con LineageOS y distros centradas en Kodi como LibreELEC u OSMC.
- La instalación de GApps y ajustes de densidad, orientación y launcher son clave para una experiencia Android TV usable.
- Las limitaciones de DRM, certificaciones y rendimiento hacen que siga siendo un proyecto maker, no un reemplazo perfecto de un Android TV oficial.
Convertir un Raspberry Pi en una especie de Smart TV con Android es uno de esos proyectos que enganchan: aprendes, reciclas hardware que tenías guardado y terminas con un centro multimedia muy apañado para tu tele. No es la solución más cómoda ni la más pulida del mundo frente a un Chromecast o un Fire TV Stick, pero si te gusta cacharrear, aquí vas a encontrar un buen campo de juego.
En esta guía vas a ver cómo llevar Android, Android TV o alternativas tipo Kodi a tu Raspberry Pi, qué necesitas exactamente, qué opciones de sistema operativo tienes (LineageOS, LibreELEC, Plasma Bigscreen, Plex, Jellyfin, etc.), los pasos generales para ponerlo en marcha y también las limitaciones reales que vas a encontrarte, sobre todo con las apps de Google y las plataformas de streaming más exigentes.
Qué necesitas para convertir tu Raspberry Pi en una Smart TV con Android
La elección de la placa es clave para que la experiencia no sea un drama. Aunque históricamente se haya usado de todo (incluidas Raspberry Pi 3), hoy en día lo razonable si quieres algo fluido es apostar por una Raspberry Pi 4 o, si ya la tienes, una Raspberry Pi 5, con al menos 2 GB de RAM; si es de 4 u 8 GB, mejor que mejor. Con modelos anteriores también es posible, pero el rendimiento cae bastante y Android se nota mucho más pesado.
Además de la Raspberry Pi vas a necesitar una serie de accesorios básicos: una fuente de alimentación oficial o equivalente (3 A para Pi 4/5), una carcasa para no dejar la placa a la intemperie, un cable HDMI (en la Pi 4 tendrás que usar micro HDMI a HDMI), un televisor o monitor con entrada HDMI y, durante la primera configuración, teclado y ratón USB para moverte con comodidad por los menús, y ver formas de utilizar el USB del televisor.
La tarjeta microSD marca gran parte del rendimiento del sistema. Android en la Pi no se instala en un almacenamiento interno rápido como en un móvil o una tablet, sino en la microSD, así que aquí no conviene racanear. Lo ideal es una tarjeta clase 10 o superior, de marca reconocida, con al menos 16 GB; si vas a meter muchas apps y contenido, mejor 32 o 64 GB. Con tarjetas viejas o lentas el sistema se vuelve perezoso, con tirones y cierres forzosos durante la configuración.
En el lado del software necesitarás al menos tres tipos de herramientas: una imagen de Android/Android TV para Raspberry Pi (normalmente versiones modificadas de LineageOS, como las de KonstaKANG), un programa para grabar esa imagen en la microSD (Balena Etcher, Raspberry Pi Imager, Win32DiskImager, Apple Pi Baker, etc.) y, si quieres los servicios de Google, un paquete de GApps compatible como MindTheGapps en la versión adecuada de Android.
Por último, necesitarás un ordenador para preparar la tarjeta, ya sea con Windows, macOS o Linux, con el que descargarás las imágenes del sistema, las herramientas de flasheo y, en algunos casos avanzados, las Android Platform Tools para usar ADB (Android Debug Bridge), conectarte a la Raspberry Pi por red y enviar archivos o ejecutar comandos desde la terminal.
Opciones de sistema operativo: Android TV, Kodi y otros centros multimedia
No existe un único camino para convertir tu Raspberry en un centro multimedia. Puedes tirar por un Android lo más parecido posible al de una TV Android TV, o decantarte por distribuciones centradas en Kodi que convierten el dispositivo en un media center muy puro con una curva de uso mucho más sencilla para la familia.
Una de las soluciones más populares para tener Android/Android TV en la Pi son las compilaciones de LineageOS adaptadas por desarrolladores como KonstaKANG. Estas imágenes llevan Android stock o versiones específicas de Android TV para Raspberry Pi 4 y, en versiones recientes, también para Raspberry Pi 5. Suelen estar basadas en Android 9, Android 12L, Android 13 o superiores, según la build que elijas.
Debes tener en cuenta que muchas de estas compilaciones no incluyen apps de Google por cuestiones de licencias, así que arrancan sin Play Store, sin servicios de Google Play y sin las aplicaciones habituales. En esos casos, si quieres un entorno más similar al de una Android TV comercial, tienes que flashear aparte un paquete de GApps específico para Android TV (por ejemplo, seleccionando arquitectura ARM, versión 9.0 o la que toque, y un paquete «pico» o similar).
Otro enfoque es olvidarte de Android y apostar por Kodi como centro multimedia. Para ello existen distribuciones ligeras como LibreELEC, OpenELEC u OSMC, diseñadas expresamente para convertir la Raspberry en un mediacenter con interfaz sencilla, soporte para gran cantidad de formatos y una tienda de complementos que multiplica las posibilidades: canales de TV online, meteorología, add-ons de servicios como Plex, YouTube, SoundCloud o incluso Netflix mediante complementos no oficiales.
Entre las distros basadas en Kodi, LibreELEC suele ser la opción más equilibrada, ya que deriva de OpenELEC pero con una comunidad muy activa, actualizaciones frecuentes y buena estabilidad. La instalación es bastante directa: descargas la imagen para tu modelo (Pi 3, Pi 4, etc.), la grabas en la SD y al arrancar ya aterrizas directamente en la interfaz de Kodi sin tener que pelearte demasiado con configuraciones avanzadas.
Si prefieres un enfoque más cercano a una interfaz de TV moderna pero sin Google, Plasma Bigscreen es otra alternativa interesante. Se trata de una adaptación del escritorio KDE Plasma para el salón, con menús grandes controlables con mando, aplicaciones de streaming preinstaladas como Firefox o YouTube y la posibilidad de complementar su potencia instalando Kodi desde la terminal para combinar ambos mundos.
No conviene olvidarse de otras soluciones pensadas para gestionar tu propia biblioteca como Plex o Jellyfin. Plex puede usarse como app en Raspberry Pi OS, como sistema dedicado tipo RasPlex (aunque algo desactualizado para las últimas placas) o embebido dentro de Kodi como complemento. Jellyfin, por su parte, funciona como servidor multimedia de código abierto que alojas en otro equipo y al que te conectas desde la Pi a través de un cliente o del add-on JellyCon para Kodi.
Instalar Android / Android TV en Raspberry Pi con LineageOS
Si lo que quieres es algo que se parezca lo máximo posible a un Android TV comercial, lo más habitual es recurrir a LineageOS adaptado a Raspberry Pi y seguir una serie de pasos relativamente similares en todas las guías, con ligeras variaciones según versión (Android 9, 12L, 13…).
El primer paso consiste en descargar la imagen exacta para tu modelo de Raspberry. En el caso de una Raspberry Pi 4, buscarás la compilación específica (por ejemplo LineageOS 16.0 basado en Android 9, o versiones más nuevas Android TV 12L/13). Guardas el archivo .zip en tu ordenador en una carpeta cómoda, por ejemplo, Descargas.
A continuación tienes que flashear esa imagen en la microSD. Para ello usas herramientas tipo Balena Etcher, Raspberry Pi Imager, Apple Pi Baker (en macOS) o Win32DiskImager (en Windows). En todos los casos la lógica es parecida: eliges el archivo de imagen o el .zip, seleccionas la tarjeta microSD como destino (ojo con no equivocarte de unidad, porque borra todo) y confirmas que quieres grabar. El proceso tardará unos minutos y al terminar podrás expulsar de forma segura la tarjeta.
Una vez grabado el sistema, introduces la microSD en la Raspberry Pi y la conectas al televisor por HDMI, al adaptador de corriente y a los periféricos que vayas a usar (ratón, teclado, e incluso un mando con Bluetooth si lo tienes configurado). El primer arranque suele ser el más lento: verás una pantalla negra con el logo de LineageOS y tendrás que esperar a que termine de inicializarse.
Cuando arranca por primera vez, LineageOS te guía por un asistente de configuración donde eliges idioma, zona horaria y red Wi-Fi. En algunas guías se recomienda no configurar todavía la conexión inalámbrica o no meter claves de Google para acelerar el proceso, pero si vas a instalar paquetes de Google Apps o descargar cosas desde el propio dispositivo, terminarás necesitando una conexión activa.
En este punto tienes un Android funcional pero pelado, sin tienda oficial de Google. Encontrarás un navegador básico y las apps de sistema mínimas, pero no podrás instalar fácilmente Netflix, Prime Video, YouTube oficial u otras aplicaciones dependientes de Google Play Services. Para suplirlo puedes instalar tiendas alternativas como Aptoide, Aurora Store o K-Droid, o bien flashear un paquete GApps Android TV para añadir soporte oficial.
Activar opciones de desarrollador, root y ADB en Android para Raspberry

Algunas configuraciones avanzadas de Android TV en Raspberry Pi requieren tocar ajustes ocultos como las opciones de desarrollador, la depuración por USB o incluso habilitar acceso root. Esto permite, entre otras cosas, conectar por ADB desde el ordenador, cambiar la densidad de pantalla o instalar paquetes de Google Apps de forma más cómoda.
Para activar las opciones de desarrollador el procedimiento es el clásico de Android: entras en Ajustes, bajas hasta el apartado de Sistema, tocas en «Acerca del dispositivo» o «Información de la tablet» y, dentro, localizas la línea de «Número de compilación» o «Versión de Android TV OS». Pulsas varias veces seguidas (normalmente siete) hasta que aparezca un mensaje indicando que has activado las opciones de desarrollador.
Una vez hecho esto, vuelves atrás en el menú de Sistema y ya deberías ver un apartado nuevo llamado «Opciones de desarrollador» o parecido. Dentro puedes activar «Depuración USB» y, si la build lo permite, «ADB sobre red» para conectarte desde tu PC sin usar cable. En ese mismo apartado se muestra la IP y el puerto que tendrás que usar con el comando «adb connect» en tu ordenador.
Si la compilación de LineageOS ofrece la opción de acceso root, suele estar en estas opciones de desarrollador bajo un menú llamado «Root access» o similar. Vendrá deshabilitado por defecto y tendrás que elegir una modalidad como «Applications and ADB» para que tanto las apps como la conexión ADB puedan ejecutar comandos con privilegios elevados.
Otra opción interesante que a veces aparece es la activación de un «Terminal local», que añade un acceso directo a una consola dentro de Android. Desde ahí puedes lanzar comandos internos sin depender del PC, aunque para mover archivos pesados y flashear paquetes normalmente seguirás tirando de ADB desde el ordenador.
Con ADB ya operativo en red el flujo de trabajo cambia bastante a mejor: desde la terminal de tu PC puedes ejecutar «adb connect IP:PUERTO» para enlazar con la Raspberry, aceptarás el cuadro de diálogo en la TV para permitir la depuración, y a partir de ahí podrás mandar archivos con «adb push archivo.zip /sdcard» o modificar parámetros del sistema, como la densidad de pantalla, sin tocar nada en la interfaz gráfica.
Instalación de Google Apps y servicios de Android TV
Si quieres añadir servicios de Google a tu Android en Raspberry Pi hay que instalar un paquete de Google Apps compatible con la versión concreta de LineageOS que estés usando. Muchas guías recomiendan paquetes como MindTheGapps o builds específicas para Android TV, eligiendo siempre la arquitectura ARM y la versión de Android correcta (por ejemplo, 9.0 o 12L).
El flujo típico consiste en descargar el paquete GApps en tu ordenador, copiarlo a la Raspberry (por ejemplo con «adb push» hacia la ruta /sdcard) y después acceder al modo de recuperación para flashearlo. En algunas compilaciones se incluye un recovery tipo TWRP adaptado a la Pi, accesible reiniciando con «Reinicio avanzado» y eligiendo «Recuperación» en el menú.
Para usar el reinicio avanzado primero tendrás que activarlo en Ajustes, entrando en Sistema, luego en «Botones avanzados» o sección similar y marcando la opción de «Reinicio avanzado». Así, al elegir el menú de reinicio podrás seleccionar directamente «Recovery» en lugar de solo apagar o reiniciar el sistema convencional.
Una vez en el entorno de recuperación deberás tener un ratón conectado, ya que la interfaz táctil simulada o el control con teclado a veces resultan poco manejables, sobre todo si has cambiado la densidad de la pantalla. Desde el menú de TWRP o recovery eliges «Instalar», navegas hasta el .zip de Google Apps que subiste a /sdcard, lo seleccionas y deslizas para flashear.
Tras flashear las GApps es bastante habitual que la propia documentación recomiende hacer un borrado de datos o «factory reset» desde el recovery. Esto limpia la configuración anterior para evitar conflictos entre el sistema base y el paquete de aplicaciones de Google. En el menú de recuperación entrarás en «Limpiar», seleccionarás la opción de restablecer a estado de fábrica y confirmarás el proceso antes de reiniciar de nuevo al sistema.
Al volver a arrancar, Android se comportará como si fuera la primera vez, pero esta vez ya con Play Store, Google Play Services y otras aplicaciones de Google disponibles. El asistente de configuración te pedirá conectar a la red Wi-Fi, comprobará actualizaciones e incluso te ofrecerá restaurar datos desde una copia en la nube, aunque puedes saltarte esa parte si estás montando este sistema solo como set top box.
Durante esta segunda configuración pueden aparecer errores de «cerrar forzosamente» en alguna app del sistema si la Raspberry va algo limitada de rendimiento o la microSD no responde con la rapidez deseada. En general, basta con cerrar el aviso, seguir adelante desde la pantalla donde se quedó y tener algo de paciencia, evitando pulsar a lo loco varias veces sobre los mismos botones.
Ajustes de pantalla, densidad y lanzadores Android TV
Una vez tienes Android con GApps funcionando, toca afinar la experiencia de uso para que se parezca más a un Android TV tradicional que a una tablet encajada en la tele. Esto incluye ajustar la orientación, la densidad de pantalla (DPI) y elegir un lanzador adaptado a uso con mando.
Lo primero es asegurarte de que el sistema queda bloqueado en orientación horizontal, que es como vas a usarlo en el televisor. Algunas builds permiten hacerlo directamente desde Ajustes de pantalla, desactivando la rotación automática. Si no aparece esa opción, puedes recurrir a una app como Set Orientation, descargable en formato APK, que te permite forzar la orientación que quieras.
La densidad de pantalla también influye mucho en la comodidad de navegación. Mediante ADB puedes ejecutar algo como «adb shell wm density 320» para fijar una densidad de 320 ppp que hace que la interfaz de Android TV se vea proporcionada en una TV Full HD o 4K. Eso sí, esta densidad puede hacer prácticamente inusable el propio recovery, así que si necesitas volver a recuperación conviene resetear la densidad con «adb shell wm density reset» antes de reiniciar.
Para conseguir un aspecto y funcionamiento más similar a un Android TV auténtico, muchas personas instalan paquetes de servicios específicos de Android TV y después añaden un launcher para TV desde la Play Store o mediante APK. Hay lanzadores de todo tipo, algunos muy minimalistas y otros que copian casi al detalle la interfaz de Google TV.
Una vez instalado el launcher para tele tienes que ir a Ajustes de Android, entrar en el menú de aplicaciones y marcar esa app como lanzador por defecto, de forma que se inicie automáticamente al arrancar el sistema. A partir de ahí, la pantalla principal adoptará la típica distribución de filas de contenido, accesos directos y recomendaciones adaptadas a uso con mando.
Si tu televisor soporta HDMI-CEC puedes incluso controlar la Raspberry con el propio mando de la TV, sin necesidad de teclado ni ratón una vez completada la instalación. En caso contrario, puedes utilizar un ratón inalámbrico, un teclado compacto o recurrir a aplicaciones de control remoto compatibles con Android TV instaladas en tu móvil.
Centro multimedia con Kodi, LibreELEC, Plex y Jellyfin
Si Android puro o Android TV te resultan demasiado pesados o engorrosos, tienes la alternativa de montar un centro multimedia más tradicional basado en Kodi y otras herramientas orientadas a gestionar tu contenido local o en red.
Kodi es probablemente la solución más popular para convertir una Raspberry Pi en Smart TV casera. Se trata de un centro multimedia de código abierto capaz de reproducir prácticamente cualquier formato de vídeo, audio o imagen (AVI, MP4, MKV, MP3, FLAC, JPEG, PNG, etc.), con una interfaz muy visual pensada para manejarse con mando.
Su gran punto fuerte son los add-ons o complementos, que amplían la funcionalidad permitiéndote ver canales de televisión por Internet, consultar el tiempo, escuchar radios online, conectarte a servicios como Plex, SoundCloud, YouTube o incluso acceder a Netflix mediante complementos no oficiales, por ejemplo instalar OctoStream en Smart TV.
Para tener Kodi como sistema principal en la Raspberry lo normal es instalar una distribución dedicada tipo LibreELEC, OpenELEC u OSMC. Todas integran Kodi de serie y arrancan directamente en su interfaz apenas terminas la primera configuración, lo que las hace ideales para el salón o para usuarios que no quieren complicarse.
La configuración inicial de LibreELEC incluye seleccionar idioma, red Wi-Fi y algunos ajustes básicos. Aunque arranca en inglés, al conectarse a Internet descarga paquetes de idioma adicionales, de modo que podrás cambiar a castellano siguiendo la ruta típica de Kodi: Settings de interfaz, apartado Regional, opción Languages, y seleccionar español.
Una vez en Kodi, la instalación de add-ons desde repositorios oficiales es sencilla: vas al menú principal de Add-ons, pulsas sobre el icono de la caja abierta en la esquina superior izquierda y eliges «Instalar desde repositorio». Desde ahí navegas por categorías (vídeo, música, programas, personalización, etc.) para localizar el complemento que te interesa, lo instalas y esperas a que aparezca la notificación de que se ha añadido correctamente.
Si quieres instalar complementos externos en formato .zip tendrás que permitir orígenes desconocidos. Entrarás en Ajustes del sistema, apartado Add-ons, activarás la opción correspondiente y luego, otra vez desde el menú de la caja abierta, usarás «Instalar desde un archivo .zip». Seleccionas el archivo desde el almacenamiento local o una memoria USB y Kodi se encargará de instalarlo como cualquier otro add-on.
Para controlar Kodi sin teclado ni ratón desde el móvil tienes apps oficiales como Kore, disponible para Android e iOS; también puedes controlar tu smart TV desde el móvil sin instalar apps extra. Para que funcione, en Kodi debes ir a Ajustes, Servicios, Control y activar el control remoto vía HTTP. Con la Raspberry encendida y en la misma red Wi-Fi, Kore detectará el dispositivo y podrás usar el móvil como mando avanzado con información del contenido, listas de reproducción y más.
Si en lugar de Kodi quieres algo centrado en bibliotecas de medios tipo Netflix casero, Plex y Jellyfin son dos opciones fuertes. Plex ofrece varias vías de instalación en Raspberry Pi: como app sobre Raspberry Pi OS, en distribuciones dedicadas como RasPlex (aunque algo obsoletas para modelos recientes) o como add-on dentro de Kodi integrando lo mejor de ambos mundos.
Jellyfin, por su parte, funciona como servidor multimedia 100% abierto y gratuito. Lo instalas en otro equipo (Windows, Linux o macOS) donde tengas tus películas, series, música y fotos, y luego accedes desde la Raspberry con un cliente o a través de Kodi con el complemento JellyCon, que ofrece una integración bastante completa con la biblioteca central.
Rendimiento, limitaciones y problemas habituales
Por muy potente que parezca tu Raspberry, hay que ser realistas con las expectativas. Android no está pensado de forma nativa para este hardware y la experiencia no va a ser idéntica a la de una tele con Google TV o a la de un Chromecast moderno. Hay builds muy pulidas, pero siempre habrá algún pequeño fallo, tirones o incompatibilidades puntuales.
Uno de los factores que más impactan en el rendimiento es la calidad de la microSD. Con tarjetas antiguas, de baja clase o sin buenas velocidades de lectura/escritura es normal notar lag al abrir ajustes, cambios lentos de pantalla o cuelgues durante la configuración de Google. Cambiar a una microSD moderna, rápida y de buena marca suele transformar la experiencia de algo frustrante a algo razonablemente fluido.
Otra limitación importante en el terreno del streaming son las cuestiones de DRM. Muchos dispositivos oficiales con Android TV cuentan con certificación Widevine L1 y otras protecciones que permiten reproducir contenido de Netflix, Disney+, Prime Video o similares en alta resolución. En la Raspberry, sin estas certificaciones, algunas apps pueden no instalarse, otras pueden funcionar solo a resoluciones bajas o negarse directamente a reproducir contenido protegido.
Incluso cuando consigas instalar servicios populares mediante APK, es frecuente que ciertas apps estén tan ligadas a los servicios móviles de Google y a la certificación de dispositivo que no se comporten como deberían. Por ejemplo, Netflix puede llegar a abrir pero luego mostrar errores de reproducción, o ciertas plataformas pueden funcionar solo desde el navegador web con una calidad más limitada.
Respecto al soporte de hardware específico de la Raspberry, como HDMI, audio y GPIO, las compilaciones serias de LineageOS y Android TV suelen integrar parches para que la salida de vídeo y audio por HDMI funcione de forma correcta, pero si quieres sacarle partido al GPIO, a proyectos de domótica o a usos más avanzados, conviene revisar la documentación del desarrollador (como las notas de KonstaKANG) para ver qué está soportado y qué no.
Finalmente, hay que considerar que la experiencia de uso como consola ligera o plataforma de juegos es un extra interesante, pero no el foco principal. Juegos sencillos y emuladores retro suelen ir bien, pero títulos pesados diseñados para móviles de gama alta pueden moverse mal. Donde la Raspberry brilla es como dispositivo de streaming de contenidos locales, IPTV legal, YouTube, música y aplicaciones ligeras.
Con todo este panorama, montar un Android TV casero con una Raspberry Pi se convierte en un proyecto muy resultón para una mañana de sábado: requiere algo de paciencia con descargas, flasheos y pequeños ajustes finos, pero al final obtienes un híbrido entre Android TV, mediacenter con Kodi y centro de streaming personal con Plex o Jellyfin que puede dar mucha guerra antes de que te plantees comprar un dispositivo comercial, y puedes aumentar la vida de tu Smart TV.