- La protección IP68 combina estanqueidad total al polvo con resistencia a inmersión prolongada en agua dulce bajo condiciones muy concretas.
- La certificación se obtiene en laboratorio con dispositivos nuevos; golpes, calor, químicos y uso prolongado degradan las juntas y reducen la protección real.
- La mayoría de fabricantes excluyen daños por líquidos de la garantía, aunque el dispositivo tenga IP67 o IP68 y se publicite como resistente al agua.
- IP68 se complementa con otros grados (IP52, IP65, IP67) y con normas como MIL‑STD‑810H para cubrir entornos industriales y condiciones ambientales extremas.
Cuando miras la ficha técnica de un móvil, reloj inteligente o cualquier gadget (si te preguntas si puedes llevar tu Galaxy Ring a la piscina o a la playa), es fácil perderse entre tanta sigla. Una de las más repetidas es la famosa certificación IP68, que muchos fabricantes venden como sinónimo de dispositivo sumergible y a prueba de polvo. Pero la realidad es bastante más matizada y conviene conocer bien qué hay detrás de estos números para no llevarse un disgusto.
A lo largo de este artículo vamos a desgranar con calma qué significa exactamente la protección IP68, qué pruebas se hacen, qué aguanta de verdad un equipo con esta certificación y, sobre todo, qué límites tiene. También verás en qué se diferencia de otros grados como IP52, IP65, IP67, qué implicaciones tiene en la garantía y cómo cambia cuando un producto añade certificaciones como MIL‑STD‑810H o usos industriales más exigentes.
¿Qué es la protección IP y cómo se interpreta el código?
El código IP procede del término inglés Ingress Protection (grado de protección frente a intrusiones) y es un estándar internacional regulado por la norma IEC 60529, equivalente en España a la UNE‑EN 60529:2018. Esta norma define de manera objetiva cómo de bien está protegido el interior de un equipo frente a la entrada de cuerpos sólidos (como polvo o arena) y de líquidos (principalmente agua).
En cualquier producto que cumpla con esta norma verás las letras IP seguidas de dos dígitos, por ejemplo IP68, IP52 o IP65. El primer número indica el nivel de protección contra sólidos y el segundo número refleja el nivel de protección frente a líquidos. Cada cifra no es aleatoria: está asociada a pruebas muy concretas de laboratorio con condiciones controladas de tiempo, presión, caudal, profundidad, ángulo de incidencia, etc.
Hay veces que el fabricante solo ha ensayado uno de los dos aspectos. En estas situaciones verás una X ocupando el lugar de la parte no probada, como en IPX8: significa que hay ensayos de resistencia al agua, pero no existe una certificación oficial frente al polvo, aunque el diseño pueda ofrecer cierta protección en la práctica.
Niveles de protección frente al polvo: primer dígito de la IP
El primer número del código IP va de 0 a 6 y determina el grado de protección frente a cuerpos sólidos externos, desde objetos voluminosos hasta polvo muy fino. En productos de electrónica de consumo actuales, lo habitual en gama media y alta es encontrar un 5 o un 6, siendo 6 el nivel máximo.
- Nivel 0: no existe ningún tipo de protección frente a la entrada de objetos o polvo. Cualquier partícula puede colarse en el interior del dispositivo sin restricciones.
- Nivel 1: el equipo está protegido contra cuerpos sólidos de más de 50 mm de diámetro, es decir, objetos grandes como una mano, pero no frente a elementos pequeños ni polvo fino.
- Nivel 2: se evita la entrada de objetos de más de 12,5 mm, como podrían ser dedos gruesos o piezas similares, pero sigue siendo insuficiente para partículas pequeñas.
- Nivel 3: el dispositivo se protege contra cuerpos de más de 2,5 mm, como herramientas delgadas, cables algo gruesos o pequeños insectos, aunque el polvo fino aún puede entrar con facilidad.
- Nivel 4: el diseño impide la penetración de objetos mayores de 1 mm de diámetro, como la mayoría de cables, alambres o partículas sólidas de tamaño apreciable.
- Nivel 5: hablamos de equipos “protegidos contra el polvo”. Puede entrar algo de polvo, pero la cantidad nunca será suficiente como para interferir en el funcionamiento correcto del aparato.
- Nivel 6: es el máximo nivel de protección frente a sólidos, también denominado estanqueidad al polvo. No debe entrar polvo en ninguna circunstancia durante las pruebas, incluso sometiendo el producto a ambientes extremadamente polvorientos.
En la práctica, cuando ves un móvil, tablet o wearable con IP6X, puedes asumir que está sellado contra la entrada de polvo y arena, algo clave si lo vas a usar en la playa, en obras, en el campo o en entornos industriales cargados de partículas.
Niveles de protección frente al agua: segundo dígito de la IP

El segundo número de la clasificación IP describe la resistencia frente a la entrada de agua u otros líquidos. La escala va desde 0, sin ningún tipo de protección, hasta 9K, que corresponde a chorros de agua de alta presión y alta temperatura en aplicaciones extremas.
- Nivel 0: el equipo no dispone de protección frente al agua; cualquier salpicadura o goteo puede causar daños en el interior.
- Nivel 1: protección frente a goteo vertical. El dispositivo aguanta gotas de agua cayendo desde arriba durante unos 10 minutos sin que se produzca intrusión significativa.
- Nivel 2: similar al anterior, pero ampliado a gotas que caen con una inclinación de hasta 15° respecto a la vertical desde cualquier dirección. La lluvia ligera casi vertical no debería suponer un problema.
- Nivel 3: resistencia frente a agua pulverizada o en spray hasta 60° respecto a la vertical. Se ensaya con un caudal determinado y durante al menos 5 minutos.
- Nivel 4: el producto soporta salpicaduras de agua desde cualquier dirección, con caudales parecidos a una lluvia intensa o chorros moderados.
- Nivel 5: protección frente a chorros de agua procedentes de una boquilla estándar en cualquier ángulo, durante varios minutos y con caudal controlado. Es el típico nivel de equipos que pueden limpiarse con manguera ligera.
- Nivel 6: el dispositivo resiste chorros de agua muy potentes con caudales elevados y presión notable, aplicados desde cualquier dirección durante un tiempo mínimo.
- Nivel 7: se garantiza la protección frente a inmersión completa temporal en agua dulce. La prueba estándar suele ser 30 minutos a 1 metro de profundidad, sin que entre agua en el interior.
- Nivel 8: se certifica la resistencia a inmersión completa y prolongada. El fabricante define la profundidad y el tiempo exactos, pero siempre en condiciones más exigentes que el nivel 7. En móviles, lo normal es hablar de 1,5 metros durante un máximo de 30 minutos.
- Nivel 9K: el nivel más alto de la escala frente a líquidos. Indica protección contra chorros de agua a muy corta distancia, alta presión y alta temperatura, típico en equipos industriales o automoción que se limpian con hidrolimpiadora.
Para la mayoría de usuarios, los niveles que marcan la diferencia son IPX7 e IPX8, ya que determinan si el dispositivo puede o no sumergirse y durante cuánto tiempo sin riesgo teórico de entrada de agua.
Letras adicionales: información extra sobre las pruebas
Además de los dos dígitos, el estándar permite añadir letras que aportan datos extra sobre las condiciones de ensayo o el tipo de dispositivo. No son tan habituales en electrónica de consumo, pero sí aparecen en entornos industriales.
- D: certificado en dispositivos con cable, por ejemplo, ciertos equipos fijos conectados a red.
- f: indica protección adicional frente a aceites, interesante en maquinaria y entornos lubricados.
- H: el equipo es de alto voltaje y la protección se ha ensayado con ese contexto en mente.
- M: el dispositivo estaba en movimiento durante la prueba, lo que puede endurecer las condiciones frente a líquidos.
- S: el dispositivo permanecía estático durante el ensayo, lo habitual en las pruebas estándar.
- W: se han tenido en cuenta condiciones climatológicas específicas durante los ensayos (lluvia, viento, etc.).
En el extremo de la escala encontramos IP69K, que combina máxima resistencia frente al polvo (6) y chorros a alta presión y temperatura (9K). En móviles lo más habitual en la gama alta es IP68, suficiente para el día a día, mientras que IP69K queda reservado casi siempre para aplicaciones más profesionales e industriales.
¿Qué significa exactamente IP68 en un dispositivo electrónico?
Cuando un fabricante anuncia que su móvil, tablet, smartwatch o sensor tiene IP68, está diciendo que el equipo es totalmente estanco al polvo (6) y soporta inmersión prolongada en agua dulce (8) según las condiciones definidas por la marca y las normas IEC. No es un mero reclamo publicitario: detrás hay ensayos realizados por laboratorios o entidades de certificación.
En electrónica de consumo, lo habitual es que un dispositivo IP68 pueda sumergirse hasta 1,5 metros de profundidad en agua dulce durante un máximo de 30 minutos y seguir funcionando una vez extraído, sin que se haya producido filtración dañina. Eso no significa que no pueda aguantar más profundidad o tiempo en la práctica, pero la certificación solo garantiza esos valores mínimos probados.
La otra cara de la IP68 es la protección total frente a polvo. Un móvil IP68 no debería dejar pasar nada de arena, polvo fino o suciedad al interior de la carcasa durante las pruebas. Esto es clave si sueles llevar el teléfono en bolsillos con pelusas, lo usas en la playa o trabajas en obras, talleres, agricultura o entornos polvorientos.
Es importante subrayar que el código IP68 no es una etiqueta genérica: cada fabricante concreta los parámetros exactos de inmersión en sus guías técnicas. Hay marcas que hablan de 4 metros durante 30 minutos para ciertos modelos, otras limitan a 2 metros, y casi todas dejan claro que solo se ha ensayado con agua dulce estática, sin movimiento ni productos químicos añadidos; por ejemplo, algunos fabricantes detallan mejoras de resistencia en modelos como el Redmi Note 15 Pro.
Diferencias entre IP68, IP67, IP65 e IP52
Dentro del catálogo de protecciones más habituales, IP68 no es la única que vas a encontrar. Cada combinación de cifras se adapta a usos distintos y tiene sus propias limitaciones.
- IP52: el primer dígito (5) indica que el dispositivo tiene cierta protección frente al polvo, de forma que las partículas que entren no deberían afectar a su funcionamiento. El segundo dígito (2) refleja que soporta gotas de agua cayendo de manera limitada, con una inclinación máxima de 15º. Es decir, aguanta lluvia ligera o pequeñas salpicaduras, pero no inmersión ni chorros fuertes.
- IP65: aquí el equipo está completamente protegido frente al polvo (6) y además resiste chorros de agua lanzados desde cualquier dirección (5). Es perfecto para exteriores donde pueda llover fuerte o se limpie con manguera, pero no está pensado para sumergirse en agua.
- IP67: comparte la estanqueidad total frente al polvo (6) con IP68, y añade resistencia a inmersión temporal a 1 metro de profundidad durante 30 minutos (7). Es decir, si se te cae el móvil al lavabo o a la piscina un momento, en teoría debería salir ileso, pero está algo más limitado que un IP68 en cuanto a profundidad y condiciones.
- IP68: es la certificación más avanzada en móviles de consumo para inmersión, ya que permite mayor profundidad o duración que IP67 (siempre según lo que marque el fabricante) manteniendo la máxima protección frente al polvo.
En algunos catálogos también verás IPX8. En este caso, la X indica que no hay un ensayo oficial de resistencia al polvo, aunque el diseño (por ejemplo, una bisagra compleja en un plegable) pueda ayudar a evitar la entrada de partículas. Sí se ha certificado la inmersión continua al nivel 8, normalmente en las mismas condiciones de 1,5 metros durante 30 minutos en agua dulce.
IP68 frente al estándar MIL‑STD‑810H
Aparte del código IP, hay dispositivos —sobre todo móviles “ruggerizados”, tablets profesionales o ciertos smartphones de gama alta— que presumen de certificación MIL‑STD‑810H (a veces abreviada como MIL‑810H). Esta norma no sustituye a la IP, sino que la complementa con un conjunto de pruebas diferente.
El estándar MIL‑STD‑810H es un protocolo desarrollado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos para evaluar la resistencia de equipos en condiciones ambientales extremas. Incluye ensayos frente a temperatura, humedad, vibraciones, golpes, altitud, sol, niebla salina y otros factores que pueden afectar a la durabilidad.
Entre las pruebas más habituales del MIL‑STD‑810H se encuentran la exposición a temperaturas muy altas (alrededor de 60 °C), algo similar a olvidarse el móvil al sol dentro del coche, y el funcionamiento en temperaturas de congelación de hasta -20 °C. También se comprueba la resistencia a lluvia intensa, humedad muy elevada, vibraciones constantes (vehículos, maquinaria), golpes repetidos, polvo y arena, e incluso ambientes con alto contenido de salitre propios de zonas costeras.
Mientras la certificación IP68 se centra en polvo y agua en condiciones muy concretas, el estándar MIL‑STD‑810H ofrece una visión mucho más amplia de la robustez del dispositivo. Por eso, hay smartphones que combinan ambas: IP68 para garantizar estanqueidad y MIL‑STD‑810H para avalar que aguantan mejor el trote diario, climas extremos o trabajos exigentes.
Usos industriales y profesionales de la protección IP68
En entornos industriales y profesionales, la protección IP68 no se limita a móviles y relojes. Se aplica a conectores, sensores, cajas de control, equipos de medición y componentes de maquinaria que trabajan en ambientes duros con agua, barro, polvo y vibraciones constantes.
Fabricantes especializados en componentes para maquinaria recomiendan usar IP67 o IP68 en:
- Conectores eléctricos que deben operar en naves húmedas, líneas de lavado, exterior o cerca de puntos de agua donde haya riesgo de salpicaduras frecuentes.
- Sensores y equipos electrónicos instalados al aire libre, expuestos a lluvia, polvo, cambios de temperatura y radiación solar.
- Maquinaria agrícola, marítima o de construcción, que está en contacto constante con barro, arena, polvo y, a veces, con agua estancada.
- Instrumentos de medición y control que requieren máxima fiabilidad y no pueden fallar por una simple filtración; por ejemplo, la tablet ultrarresistente usada en diagnosis industrial.
En estos casos, la protección IP68 permite que los equipos mantengan su rendimiento incluso en condiciones muy adversas, alargando la vida útil y reduciendo paradas de mantenimiento. Además, los fabricantes serios no se limitan a ensayos de polvo y agua: suelen añadir pruebas de inmersión prolongada, vibración y choque mecánico siguiendo normas IEC e ISO, para asegurarse de que la certificación se mantiene en el uso real.
IP68 en móviles, relojes y otros dispositivos del día a día
En el mercado de consumo, IP68 se ha convertido en un requisito casi obligatorio en la gama alta de smartphones y también empieza a ser habitual en algunos modelos de gama media, tablets y relojes inteligentes. Muchos usuarios la consideran una garantía extra a la hora de elegir terminal.
Diversos fabricantes de primera línea —Apple, Samsung, Huawei, Motorola y otros— cuentan con modelos que presumen de IP68, aunque cada uno marca matices distintos en cuanto a profundidad y duración. Por ejemplo, hay móviles que declaran resistencia a 1,5 metros durante 30 minutos, otros amplían la profundidad hasta 2 o incluso 4 metros, siempre hablando de agua dulce y condiciones muy controladas de laboratorio; Oppo es un ejemplo de marca que ha reforzado la resistencia en su nueva generación.
Los relojes inteligentes con IP68 suman, además, las particularidades de su uso: contacto continuo con sudor, lluvia, lavados de manos, duchas ocasionales e incluso natación ligera. Aunque muchos soportan todo esto sin problemas en la práctica, la certificación sigue estando limitada a agua dulce y estática; si el fabricante quiere avalar usos como natación en piscina o en mar, suele complementarlo con otras normas específicas de resistencia al agua para relojería o deporte.
¿Un móvil IP68 se puede mojar o sumergir sin miedo?
La respuesta honesta es: sí, pero con matices importantes. Un móvil con IP68 se ha probado para que aguante inmersión completa en agua dulce hasta la profundidad y el tiempo definidos por el fabricante (normalmente 1,5 metros y 30 minutos). Sobre el papel, eso incluye caídas accidentales a una piscina, lavabo o fregadero, o sacar alguna foto bajo el agua.
Sin embargo, hay varios puntos críticos que hay que tener presentes:
- Solo se garantiza agua dulce y estática. El agua salada del mar, el cloro de la piscina, el jabón de la ducha, detergentes o cualquier químico pueden dañar las juntas, provocar corrosión interna y activar los indicadores de humedad del dispositivo.
- La presión aumenta con el movimiento. Nadar, bucear o mover mucho el móvil bajo el agua incrementa la presión sobre las juntas por encima de la situación de laboratorio en la que el aparato está quieto. Eso puede superar el nivel para el que fue ensayado.
- Las temperaturas extremas no se contemplan. Pasar de agua muy caliente a fría, o viceversa, afecta a la dilatación de materiales y puede hacer que los sellos de goma pierdan eficacia.
En la práctica, muchos móviles IP68 podrían sobrevivir a situaciones que superan la certificación, como estar más tiempo sumergidos o a más profundidad, pero entrar en ese terreno es hacerlo por tu cuenta y riesgo. Si algo sale mal, el fabricante lo considerará un mal uso y no se hará cargo del arreglo.
Por qué la garantía casi nunca cubre daños por líquidos
Aunque la publicidad insista en que tu teléfono es “resistente al agua y al polvo con certificación IP68”, lo normal es que en la letra pequeña de la garantía se excluyan por completo los daños ocasionados por líquidos. Y no es un capricho, tiene su lógica desde el punto de vista técnico y legal.
La certificación IP se obtiene con el dispositivo nuevo, en perfecto estado y en condiciones de laboratorio: agua dulce, temperatura controlada, sin golpes previos, sin desgaste de juntas y sin productos químicos añadidos. Una vez el móvil sale a la calle, el fabricante no puede garantizar que el usuario no lo haya golpeado, abierto, sometido a calor excesivo o expuesto a sustancias agresivas que han deteriorado el sellado.
Para determinar si ha entrado agua, los servicios técnicos oficiales se apoyan en marcadores internos de humedad que cambian de color al mínimo contacto con líquidos o condensación. Estos marcadores se activan incluso con vapor, por ejemplo, al usar el móvil en un baño lleno de vaho o cerca de una ducha caliente, aunque nunca lo hayas sumergido directamente.
En el momento en que un SAT detecta estos indicadores activados, suele rechazar la reparación en garantía por considerarlo un daño derivado de líquidos. Da igual que el dispositivo fuera IP68 o superior: se interpreta como un uso fuera de las condiciones previstas por la certificación (agua dulce, estática, sin agentes químicos, sin golpes previos…).
La protección IP68 se degrada con el uso y los golpes
Un detalle que muchas veces se pasa por alto es que la estanqueidad de un dispositivo no es eterna. El proceso de sellado que hace que un móvil, reloj o tablet sea estanco se basa en juntas de goma, adhesivos y cierres muy precisos, todos ellos sensibles al paso del tiempo y a los golpes.
En el día a día, un teléfono sufre pequeñas caídas, roces, torsiones en el bolsillo y cambios de temperatura que pueden deformar ligeramente el chasis o las juntas. Un impacto que apenas deja marca en la carcasa puede haber desplazado el marco lo suficiente como para que el cierre ya no sea perfectamente hermético, aunque a simple vista no se note nada raro.
También influyen factores como el calor ambiental y la exposición prolongada al sol, que aceleran el envejecimiento de las gomas y adhesivos. Con los meses o años de uso, la capacidad de repeler el agua disminuye aunque la certificación IP68 siga siendo la misma en la ficha técnica.
En resumen, un móvil recién salido de la caja con IP68 es un candidato ideal para aguantar salpicaduras o una caída accidental al agua, pero un mismo modelo después de golpes, caídas y un par de veranos al sol puede haber perdido buena parte de esa estanqueidad sin que tú lo sepas.
Consejos de uso responsable con dispositivos IP68
Sabiendo todo lo anterior, la mejor forma de alargar la vida de tu móvil, reloj o tablet con IP68 es tratarlo como si no fuera impermeable, dejándose margen de seguridad y usando la certificación solo como red de seguridad, no como invitación a mojarlo sin freno.
- Evita mojarlo a propósito. Que resista el agua no significa que sea un juguete acuático. No lo uses para hacer vídeos bajo el agua “por diversión” salvo que estés dispuesto a asumir el riesgo.
- No lo metas en el mar ni en piscinas con cloro. El agua salada y el cloro son enemigos declarados de los componentes internos y de las juntas. Si se moja con agua de mar, enjuágalo enseguida con agua dulce y sécalo bien.
- Ojo con la ducha y el vapor. El vapor caliente puede colarse donde el agua líquida no llega, y es suficiente para activar los sensores de humedad internos.
- Revisa tapas y bandejas. Aunque cada vez hay menos tapones físicos, asegúrate de que la bandeja SIM o cualquier otra tapa está bien cerrada antes de que el dispositivo pueda mojarse.
- No lo cargues mientras está mojado. Aunque algunos modelos prometen detección de humedad en el puerto, lo prudente es esperar a que esté totalmente seco antes de enchufar el cargador.
Aplicando estas precauciones, la certificación IP68 se convierte en una buena red de seguridad ante accidentes (lluvia, derrames, caídas al agua), en lugar de una excusa para poner en riesgo un dispositivo caro.
Todos estos detalles sobre la clasificación IP, los niveles de protección contra polvo y agua, las diferencias entre IP52, IP65, IP67 e IP68, el papel del estándar militar MIL‑STD‑810H y los límites reales de la garantía, ayudan a poner en contexto lo que de verdad significa ver IP68 en la ficha de un móvil, reloj o componente industrial: no es un pase libre para cualquier uso acuático, sino una medida técnica muy precisa que debe entenderse y respetarse si no quieres que la próxima avería por agua salga de tu bolsillo.