- El Gobierno británico tramitará una ley antes de Navidad para impedir que los menores de 16 años utilicen plataformas como TikTok, Instagram o YouTube.
- La normativa incluye restricciones severas en videojuegos y la prohibición de chatbots de inteligencia artificial con fines románticos para proteger la infancia.
- España y otros países europeos ya estudian medidas similares siguiendo la estela de Australia para combatir el ciberacoso y mejorar la salud mental juvenil.
- Las grandes tecnológicas critican la medida alegando que podría desplazar a los adolescentes hacia rincones más oscuros y menos supervisados de internet.

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha soltado una auténtica bomba informativa al anunciar que el Reino Unido prohibirá por ley el acceso a las redes sociales a los chavales menores de 16 años. Esta decisión no es una rabieta pasajera, sino que busca atajar de raíz problemas como el ciberacoso y el impacto negativo en la salud mental de los más jóvenes, algo que tiene en vilo a muchísimas familias en la actualidad.
La noticia ha cruzado el charco y el canal de la Mancha en un abrir y cerrar de ojos, resonando con fuerza en España, donde el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya planteó el pasado febrero una medida prácticamente idéntica. Parece que en Europa se están poniendo las pilas para que la infancia sea un espacio un poco más analógico y seguro, alejando a los críos de algoritmos que, según dicen los expertos, están diseñados expresamente para tenerlos enganchados a la pantalla durante horas.
Un apagón digital que llegará en primavera

La lista de plataformas que se van a ver afectadas no es precisamente moco de pavo, ya que incluye a gigantes de la talla de TikTok, Instagram, YouTube, Facebook y X, entre muchas otras. La idea es que la normativa se apruebe en el Parlamento antes de que acabe el año para que empiece a aplicarse de forma efectiva en la primavera de 2027, lo que supone un cambio de paradigma total en la forma en que los adolescentes británicos se relacionan con el entorno digital.
No se trata de una medida que el Gobierno laborista haya tomado a la ligera, pues se basa en una consulta nacional masiva con más de 116.000 respuestas donde nueve de cada diez padres apoyaron esta restricción de edad. Starmer, que también es padre, ha insistido en que las redes sociales están haciendo infelices a los niños y que es responsabilidad del Estado intervenir cuando las empresas tecnológicas no garantizan un entorno sano para el crecimiento de los menores.
Más control en videojuegos y contra la inteligencia artificial
Pero ojo, que la cosa no se queda solo en el muro de Facebook o en los vídeos cortos, ya que el plan británico ha puesto el foco también en los videojuegos y las plataformas de retransmisión en directo. El objetivo principal es evitar que adultos desconocidos puedan contactar con los menores con total impunidad, estableciendo una suerte de bloqueo en funciones que actualmente son un coladero para posibles situaciones de abuso o acoso que pasan desapercibidas para los progenitores.
Además, se está estudiando muy seriamente imponer ciertos toques de queda nocturnos y meterle un tijeretazo a funciones tan adictivas como el desplazamiento infinito de contenidos. Incluso los famosos chatbots de inteligencia artificial que simulan relaciones sentimentales estarán vetados hasta que se cumpla la mayoría de edad, evitando que los adolescentes desarrollen vínculos afectivos con algoritmos que podrían distorsionar su percepción de la realidad y de las relaciones humanas.
Las grandes tecnológicas se ponen a la defensiva

Como era de esperar, empresas como Google o Meta no se han quedado de brazos cruzados y ya han empezado a protestar, argumentando que estas prohibiciones podrían empujar a los menores hacia redes anónimas mucho más peligrosas y difíciles de rastrear. Según su versión, ya invierten millones en herramientas de supervisión, pero Londres considera que esas medidas son insuficientes ante la avalancha de contenidos dañinos que se filtran a diario en los dispositivos de los más pequeños.
A pesar de que el cumplimiento de la ley será un reto logístico de los buenos por la facilidad para usar VPN o perfiles falsos, el regulador Ofcom se encargará de buscar métodos eficaces para verificar la identidad de los usuarios. El espejo en el que se miran es Australia, país pionero en este tipo de legislación, demostrando que existe una tendencia global creciente que prioriza la protección del menor frente a la libertad de mercado de las plataformas digitales más potentes del planeta.
Esta ambiciosa maniobra legislativa sitúa al Reino Unido a la vanguardia de la seguridad digital, planteando un escenario donde el bienestar emocional de los menores prima sobre los intereses económicos de las plataformas. Con España y otros vecinos europeos siguiendo de cerca estos pasos, es muy probable que estemos ante el fin de una era de libertad absoluta en la red para los más pequeños, dando paso a una regulación mucho más estricta que promete devolverles una infancia un poco más tranquila y libre de notificaciones constantes.



