- Spotify extiende las cuentas administradas para menores de 13 años al plan gratuito con anuncios.
- Los perfiles infantiles permiten listas propias, recomendaciones personalizadas y controles parentales reforzados.
- Funciones sociales como Mensajes o Jam y algunos contenidos visuales quedan desactivados para los más pequeños.
- La medida se enmarca en el refuerzo de la protección de menores y el control familiar en la plataforma.
Spotify ha comenzado a extender sus cuentas administradas para menores de 13 años al plan gratuito con publicidad, lo que abre la puerta a que más familias puedan ofrecer a los más pequeños un acceso supervisado a la música sin necesidad de contratar una suscripción de pago. La compañía busca así reforzar la seguridad infantil en la plataforma y ordenar mejor la experiencia de escucha de niños y preadolescentes.
Hasta ahora, estas cuentas supervisadas estaban reservadas al plan Premium Familiar, por lo que solo quienes pagaban una tarifa mensual podían configurarlas. Con el despliegue en la versión gratuita, Spotify amplía sus herramientas de control parental a un espectro más amplio de usuarios, especialmente en hogares que comparten el móvil o la tablet entre adultos y menores.
Qué son las cuentas administradas para menores
Las llamadas cuentas administradas son perfiles pensados para usuarios de menos de 13 años, creados y controlados por padres o tutores desde su propia cuenta de adulto. No se trata de cuentas independientes, sino de espacios vinculados a un perfil principal en los que el menor dispone de su propio historial, ajustes y recomendaciones.
Dentro de estos perfiles, los niños pueden crear listas de reproducción propias, marcar canciones como favoritas y recibir sugerencias personalizadas basadas en lo que escuchan, siempre dentro de un catálogo adaptado a su edad. La idea es que puedan explorar música a su ritmo, pero sin verse expuestos a contenidos que los adultos consideran inapropiados.
Además, estas cuentas están orientadas a una experiencia centrada en el audio: la reproducción se enfoca en canciones y playlists, mientras que algunos elementos visuales y funciones sociales se limitan o se desactivan para reducir distracciones y contactos no deseados.
Spotify señala que para muchas familias, especialmente aquellas en las que se comparten dispositivos (y necesitan aprender a usar dos cuentas de Spotify en un mismo celular), este tipo de perfil infantil evita que los menores utilicen cuentas de adulto, mezclen historiales o acaben accediendo a letras explícitas o artistas no recomendados para su edad.
Disponibilidad geográfica y despliegue progresivo
La expansión de las cuentas administradas al plan gratuito con anuncios se está llevando a cabo de forma gradual. Spotify ha confirmado que la función ya se está desplegando en Argentina, Colombia, Dinamarca, Italia, Nueva Zelanda y Suecia, con la intención de llevarla a más mercados en los próximos meses.
Aunque la compañía no ha detallado aún fechas concretas para todos los países europeos, el movimiento encaja con la estrategia de la plataforma en la región de reforzar la protección de menores y facilitar herramientas de supervisión a padres y tutores, en un contexto en el que la regulación sobre contenidos digitales se está endureciendo.
La función se anunció inicialmente en septiembre de 2024 como una novedad ligada a Premium Familiar y se lanzó poco después como parte de ese paquete de pago. Ahora, casi dos años después de esa puesta en marcha original, el servicio da el salto al nivel gratuito con publicidad, lo que supone un cambio relevante en su oferta para familias.
Este despliegue escalonado permite a Spotify ir ajustando detalles técnicos, comprobando la acogida entre usuarios y adaptando la propuesta a las exigencias legales específicas de cada territorio, especialmente en países de la Unión Europea, donde las normas sobre datos y menores son más estrictas.
Controles parentales y seguridad para los menores
Uno de los pilares de estas cuentas administradas es el refuerzo de los controles parentales. Los adultos pueden activar filtros para bloquear todo el contenido marcado como explícito, de forma que no aparezca en búsquedas, listas ni recomendaciones dentro del perfil del menor.
Más allá del filtro general, los tutores tienen la opción de restringir artistas o canciones concretas. Si consideran que un músico o una pista no es adecuada, pueden impedir que se reproduzca desde la cuenta infantil, incluso aunque no esté catalogada como explícita por la propia plataforma.
Asimismo, desde la configuración es posible desactivar la reproducción de vídeos dentro del perfil administrado, lo que limita el acceso a contenidos visuales y reduce la exposición a materiales que puedan resultar menos apropiados para niños pequeños.
Spotify también ha bloqueado para estos menores el acceso a ciertas funciones sociales, como los Mensajes y la herramienta Jam, destinada a sesiones colaborativas entre usuarios. De esta forma, se evita que los niños interactúen directamente con personas fuera de su entorno familiar dentro de la aplicación.
La combinación de filtros, bloqueos y ausencia de funciones sociales crea un entorno más cerrado, enfocado en que los menores escuchen música con cierto grado de autonomía, pero dentro de unos límites claramente definidos por los adultos responsables.
Experiencia musical adaptada a los más jóvenes
Desde el punto de vista del menor, estas cuentas ofrecen una experiencia musical independiente de la de sus padres. El niño ve su propia biblioteca, con playlists guardadas por él o creadas por los adultos, además de recomendaciones basadas en sus hábitos de escucha.
Los perfiles infantiles incluyen acceso a funciones ya conocidas de la plataforma, como las listas dinámicas y las selecciones diarias, siempre filtradas para ajustarse a su edad. También reciben cada año su propio resumen Wrapped, un informe con lo que más han escuchado durante el período, separado del de las cuentas principales.
Otra ventaja es que, al no mezclar la actividad de los menores con la de los adultos, las recomendaciones que Spotify hace a cada perfil son más precisas. De este modo, los padres no ven alteradas sus sugerencias por la música infantil o juvenil, y los niños reciben propuestas más alineadas con sus gustos y con los límites establecidos.
La compañía subraya que un porcentaje muy elevado de sus usuarios asegura utilizar Spotify para descubrir música nueva, y que una parte significativa comparte esos momentos de escucha con menores. Las cuentas administradas buscan encajar en esa realidad cotidiana, ordenando la convivencia digital dentro del hogar.
En la práctica, esto se traduce en que un niño puede explorar artistas, géneros y listas adaptadas, mientras los adultos mantienen la tranquilidad de saber que la selección está acotada y supervisada, sin necesidad de estar mirando constantemente la pantalla.
Publicidad y diferencia frente a Premium Familiar
Al pasar al nivel gratuito, estas cuentas administradas siguen incluyendo anuncios durante la reproducción, igual que el resto de usuarios que no pagan suscripción. La diferencia es que la publicidad que se muestra a los menores está pensada para adaptarse a su franja de edad y a las políticas de la plataforma sobre menores.
Spotify ha indicado que los anuncios en estos perfiles pueden incluir mensajes informativos sobre cómo funciona la aplicación, consejos para utilizar sus herramientas y contenidos con un tono más educativo en materia de hábitos digitales, sin perder de vista las restricciones asociadas a la audiencia infantil.
En comparación con Premium Familiar, la experiencia de audio de los menores en la versión gratuita mantiene las limitaciones típicas del plan con publicidad, como la presencia de cuñas entre canciones y ciertas restricciones de reproducción bajo demanda, según el dispositivo y el país.
No obstante, los controles parentales clave —bloqueo de contenido explícito, restricciones de artistas, desactivación de vídeos y ausencia de funciones sociales— se mantienen tanto en cuentas infantiles gratis como en las asociadas a planes de pago, de modo que la seguridad no depende de estar suscrito o no al servicio.
Con este movimiento, Spotify intenta equilibrar dos frentes: por un lado, ampliar su base de usuarios jóvenes con una propuesta adaptada y, por otro, responder a la presión social y regulatoria que exige mayores garantías para los menores en plataformas de entretenimiento y redes.
Cómo activar una cuenta administrada para un menor
Para poner en marcha una de estas cuentas, los usuarios deben acceder a la sección de Configuración y privacidad de la aplicación. Desde ahí, es necesario entrar en el apartado denominado «Controles parentales» o «Controles familiares», según la versión, donde se concentran las herramientas de supervisión.
Dentro de ese menú aparece la opción «Crear una cuenta administrada«, que inicia un asistente paso a paso. El proceso incluye definir el nombre del perfil del menor, su edad aproximada y algunos parámetros iniciales que ayudarán a adaptar el tipo de contenido que se le mostrará.
Una vez creado el perfil, los padres o tutores pueden ajustar los filtros de contenido explícito, decidir si se permiten o no los vídeos y bloquear artistas o canciones concretas. Estos ajustes se pueden modificar más adelante en cualquier momento desde la misma sección de controles parentales.
La cuenta administrada quedará vinculada a la cuenta principal del adulto, que será la responsable de su gestión. Desde ese perfil, los tutores pueden revisar la actividad, cambiar configuraciones o incluso eliminar el acceso si lo consideran oportuno.
Para las familias que ya tenían activadas cuentas administradas dentro de Premium Familiar, la transición al soporte en el plan gratuito no exige cambios drásticos: la mecánica de creación y supervisión se mantiene prácticamente igual, aunque las condiciones de reproducción y la presencia de anuncios seguirán la lógica del plan contratado.
El avance de Spotify con estas cuentas administradas en su plan gratuito refleja la creciente relevancia que están adquiriendo la seguridad infantil y el control parental en los servicios digitales de música y entretenimiento. La plataforma intenta ofrecer a los padres un margen de maniobra mayor sin obligarles a pasar por caja, al tiempo que ordena la experiencia de los menores y la separa claramente de la de los adultos, algo que cada vez se valora más en Europa y en el resto de mercados donde opera.