- Nuevos controles de vídeo para desactivar Canvas, videoclips y podcasts en vídeo.
- Administradores del Plan Familiar pueden decidir qué contenido visual ve cada miembro.
- Los ajustes se aplican en todos los dispositivos y llegan de forma progresiva a nivel global.
- Spotify busca reforzar una experiencia más controlada y centrada en el audio para quien lo prefiera.

Spotify ha empezado a desplegar una serie de nuevos controles de vídeo que cambian por completo la forma en la que cada persona gestiona lo que ve dentro de la app. La idea es sencilla: que el usuario pueda decidir si quiere una experiencia visual más completa o, por el contrario, una interfaz centrada casi al 100% en el audio.
Estos ajustes llegan en un contexto en el que cada vez más oyentes piden tener más control sobre el tiempo que pasan en la plataforma. Entre quienes solo quieren escuchar música o podcasts sin distracciones y quienes disfrutan de videoclips y videopodcasts, Spotify intenta contentar a todos permitiendo elegir qué formatos se muestran y cuáles se ocultan.
Más control sobre el vídeo en Spotify
Durante los últimos años, la plataforma había ido incorporando cada vez más elementos visuales: primero llegaron los Canvas (esas animaciones en bucle que sustituyen a la carátula del álbum), después los podcasts en vídeo y, más recientemente, los vídeos musicales integrados directamente en la app.
Para una parte del público, esta evolución ha enriquecido la forma de consumir contenido, pero muchos usuarios siguen usando Spotify como un reproductor de audio puro. A estos últimos no les entusiasma que la pantalla se llene de imágenes o que el vídeo consuma más datos de la cuenta móvil, de ahí que la posibilidad de apagarlos sea una petición recurrente.
Con la nueva actualización, Spotify da un paso atrás en lo visual sin renunciar a ello: permite apagar lo que molesta sin obligar a renunciar a todo. Así, quien prefiera una interfaz limpia y ligera puede configurar la app para que apenas aparezcan elementos de vídeo, mientras que quien quiera una experiencia más cercana a YouTube Music puede mantenerlos activos.
La compañía enmarca este cambio dentro de una estrategia más amplia para que el tiempo en la aplicación se perciba como algo intencionado, personal y provechoso, y no como ratos perdidos saltando contenidos que no interesan.
Dónde están los nuevos controles de vídeo
Los nuevos ajustes se encuentran en el menú habitual de configuración. Desde la app, solo hay que entrar en Configuración > Contenido y visualización (en algunos menús puede aparecer como «Contenido y pantalla» o simplemente «Pantalla» en escritorio) para acceder a los distintos interruptores relacionados con el vídeo.
En esta sección aparecen tres controles diferenciados que permiten afinar bastante:
- Un interruptor para desactivar los Canvas, las animaciones cortas en bucle que sustituyen la portada del disco.
- Otro control para bloquear específicamente los videoclips musicales asociados a determinadas canciones.
- Un tercer ajuste que apaga el resto de contenidos de vídeo, como los podcasts en formato visual y los vídeos en vertical.
De esta forma, el usuario puede decidir, por ejemplo, mantener los Canvas activos porque le resultan amenos, pero evitar los podcasts en vídeo que le suponen un mayor consumo de datos; o justo lo contrario, conservar los videopodcasts y desactivar los vídeos musicales si no les ve sentido.
Una vez que se seleccionan las preferencias, Spotify las aplica a la cuenta en general y las sincroniza en todos los dispositivos donde se use: móvil, versión de escritorio, app en televisores o incluso la versión web. No hace falta repetir la misma configuración en cada aparato.
Conviene tener en cuenta que el despliegue se está realizando de forma gradual a nivel global, por lo que no todos los usuarios de España o de otros países europeos verán los nuevos controles al mismo tiempo. Si todavía no aparecen, lo normal es que vayan llegando en los próximos días o semanas.
Qué cambia para los usuarios gratuitos y de pago
Los controles de vídeo no son exclusivos de las cuentas de pago. Spotify ha dejado claro que todos los tipos de cuentas podrán decidir qué elementos visuales quieren activar o desactivar. Esto incluye tanto a usuarios gratuitos como a quienes tengan suscripciones Premium en cualquiera de sus modalidades: Individual, Duo, Familiar o Estudiantes.
Aun así, hay matices importantes. Aunque se desactiven todos los vídeos posibles, las cuentas gratuitas seguirán viendo anuncios en formato de vídeo y piezas promocionales con visuales similares a los Canvas. Estos formatos publicitarios siguen siendo parte clave del modelo de negocio, así que no desaparecen con la nueva configuración.
En el caso de las suscripciones de pago, el cambio se nota sobre todo en la posibilidad de construir una experiencia muy centrada en el audio. Quien quiera usar la app como un reproductor clásico de música o podcasts puede reducir al mínimo cualquier distracción visual sin renunciar a las ventajas del plan Premium.
La propia compañía insiste en que no se trata de renunciar al vídeo como estrategia de plataforma, sino de ofrecer más margen de maniobra. Las personas que disfruten del componente visual pueden seguir utilizándolo como hasta ahora; quienes no lo vean útil, pueden reducirlo a la mínima expresión.
Además, en las notas y comunicados oficiales se subraya que este movimiento responde a una petición directa de la comunidad, donde una mayoría dice valorar especialmente las herramientas que le permiten controlar la forma en la que usa la plataforma.
Planes Familiares: elegir qué ve cada miembro
Uno de los puntos donde estos nuevos ajustes cobran más sentido es en los Planes Familiares. Hasta ahora, los administradores solo podían gestionar el acceso a ciertos contenidos para cuentas infantiles o para perfiles gestionados de menores de 13 años. Con la actualización, el margen de control se amplía.
A partir de ahora, la persona que administra el plan puede activar o desactivar el vídeo para cualquier miembro del grupo, sin importar su edad. Estos ajustes se realizan desde el apartado de suscripción del Plan Familiar, en la configuración centralizada de la cuenta.
Esto significa que, por ejemplo, un padre o una madre puede decidir que en el perfil de un hijo adolescente no haya acceso a videoclips musicales ni a podcasts en vídeo, manteniendo solo la experiencia de audio. Y, una vez aplicada la restricción a nivel de plan, ese miembro no podrá revertirla desde su propia app.
Con este sistema, Spotify refuerza los mecanismos de control parental y de supervisión, de forma similar a cómo ya permitía bloquear contenido explícito en determinadas cuentas. La diferencia es que ahora esa capacidad se extiende también a los formatos visuales.
Este enfoque puede resultar especialmente útil en hogares donde se comparte cuenta entre varios miembros con perfiles muy diferentes, desde menores que empiezan a usar sus propios dispositivos hasta adultos que simplemente no quieren que el vídeo se cuele en su experiencia de escucha diaria.
Una respuesta a cómo usamos realmente Spotify
En los últimos años, Spotify ha intentado competir de tú a tú con plataformas donde el vídeo tiene mucho peso, como YouTube. La apuesta ha sido fuerte: acuerdos millonarios para atraer grandes nombres del podcast en vídeo, una expansión de los videoclips musicales a más mercados y la integración de formatos verticales que recuerdan a las redes sociales.
Pese a todo, los datos muestran una realidad algo contradictoria. Por un lado, el consumo de videopodcasts ha crecido con fuerza y cientos de millones de usuarios han probado este tipo de contenido, especialmente en mercados donde el vídeo se ha ido potenciando. Por otro, una parte importante de la audiencia sigue recurriendo a YouTube para los vídeos musicales y mantiene a Spotify como su espacio principal para el audio.
La introducción de estos controles parece un intento de equilibrar ambas tendencias. Por una parte, la empresa mantiene abierta la puerta a quienes quieren una experiencia más rica en vídeo y han adoptado con ganas los podcasts o conciertos en formato visual. Por otra, envía un mensaje claro a los usuarios más tradicionales: si no quieres pantallas llenas de imágenes, no estás obligado a verlas.
Esta decisión también puede influir en la competencia con otros servicios de música en streaming en Europa, donde la sensibilidad hacia el consumo de datos móviles y la privacidad es especialmente alta. Poder reducir elementos visuales que tiran de la conexión puede resultar un argumento a favor para quienes escuchan música sobre la marcha.
En paralelo, la compañía sigue trabajando en otras funciones relacionadas con la personalización, como listas creadas bajo demanda, filtros inteligentes de contenido o la ampliación de cuentas gestionadas, todo orientado a que el usuario tenga la sensación de que la plataforma se adapta a su día a día y no al revés.
Con todo este conjunto de cambios, Spotify refuerza su posición como servicio de audio, sin renegar de su inversión en vídeo, pero ofreciendo una especie de botón de escape para quienes quieren volver a lo esencial. En un escenario donde cada plataforma pelea por atraer la atención de los usuarios, poder decidir con detalle qué se ve y qué no se ve dentro de la app puede marcar la diferencia para muchos oyentes en España y en el resto de Europa.


