Todo lo que ha dado de sí el Google I/O: Gemini, ahorro en IA, Android 17, Googlebook y gafas con Android XR

Última actualización: 19 mayo, 2026
  • Google I/O refuerza a Gemini como capa central de todo el ecosistema, con nuevos modelos, agentes y presencia en Android, Chrome, Search y hardware.
  • La conferencia gira en torno al coste de la IA: Gemini 3.5 Flash y la estrategia de mezclar modelos buscan abaratar de forma drástica el uso masivo de tokens.
  • Android 17, Googlebook y Android XR avanzan hacia un sistema más "inteligente", con portátiles y gafas centrados en IA y Gemini Intelligence.
  • Search, Workspace, Google Home Speaker y nuevas herramientas para desarrolladores se actualizan con IA agéntica y mayor transparencia en contenidos generados.

Google IO evento tecnologia

El Anfiteatro Shoreline de Mountain View ha vuelto a convertirse en el epicentro tecnológico mundial con la celebración de Google I/O 2026, la gran conferencia anual para desarrolladores de la compañía. Durante dos días, Google ha desgranado su hoja de ruta en inteligencia artificial, Android, Chrome, hardware y plataformas para desarrolladores, con un mensaje de fondo muy claro: la IA ya no solo se mide por lo que es capaz de hacer, sino por lo que cuesta utilizarla a gran escala.

La keynote inaugural, que se ha podido seguir en directo desde España a partir de las 19:00 horas peninsulares a través de YouTube y la web oficial del evento, ha confirmado lo que muchos daban por hecho: Gemini se consolida como el núcleo de todo el ecosistema de Google. Más allá de las demos espectaculares, lo que ha marcado la diferencia este año ha sido el énfasis en la eficiencia económica de los modelos y en cómo se integran de forma práctica en los productos que miles de millones de personas usan cada día.

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Gemini, omnipresente y cada vez más agéntico

Gemini inteligencia artificial Google

Desde el primer minuto quedó claro que Gemini sería el gran protagonista. Sundar Pichai abrió la sesión recordando que ya se procesan más de 3,2 billones de tokens al mes a través de los servicios de Google, una cifra que ilustra tanto el alcance de la IA de la compañía como el impacto económico de mantenerla en marcha. Según el propio CEO, grandes clientes de Google Cloud están cerca de un billón de tokens diarios, y ahí es donde entra la nueva estrategia con modelos pensados para reducir la factura.

La familia Gemini se ha reforzado con varias piezas clave. Por un lado, Gemini 3.5 Flash, un modelo diseñado para ser extremadamente eficiente: Google lo presenta como cuatro veces más rápido que otros modelos de referencia, con un coste que puede caer a menos de la mitad o incluso a un tercio en determinados escenarios. Su papel no es reemplazar a los modelos de máxima capacidad, sino encargarse del volumen masivo de tareas donde no hace falta exprimir cada punto de rendimiento.

En paralelo, Google ha anunciado la disponibilidad de Gemini 3.5 Flash en todos sus servicios desde hoy, mientras que Gemini 3.5 Pro llegará el mes que viene para quienes necesiten un modelo de frontera más potente. Sobre esta base se asienta Gemini Omni y su primera variante, Omni Flash, un modelo multimodal capaz de trabajar con texto, imágenes, vídeo y audio, pensado para experiencias creativas avanzadas y generación de contenido en múltiples formatos.

Otro de los pilares es Gemini Spark, una nueva interfaz que encarna la idea de IA agéntica: en lugar de limitarse a responder a preguntas, tiene acceso a información almacenada en la cuenta del usuario y puede ejecutar acciones en su nombre. Spark se integrará directamente en Google Chrome y Android en los próximos meses, y será clave para que Gemini deje de sentirse como un chatbot aislado y pase a ser un asistente transversal que actúa sobre apps y servicios reales.

La aplicación de Gemini, que según Google ya cuenta con más de 900 millones de usuarios activos mensuales, también da un salto importante. Recibe un rediseño que ya se había empezado a desplegar en Android y iOS, nuevos tipos de voces con acentos más naturales de distintas regiones -algo especialmente relevante para Europa, donde la diversidad lingüística es clave- y la llegada de los llamados agentes dentro de la propia app, como Daily Brief, un asistente que organiza las noticias, tareas y recomendaciones para empezar el día de manera más estructurada.

Entre la potencia y la factura: la nueva economía de la IA

Ahorro en modelos de inteligencia artificial

Más allá del apartado técnico, uno de los mensajes más llamativos de Pichai fue económico. El directivo explicó que, si las grandes empresas que hoy ejecutan cargas en Google Cloud migrasen el 80% de su volumen de trabajo a una combinación de Gemini 3.5 Flash y modelos de gama alta como 3.5 Pro, podrían ahorrar más de 1.000 millones de dólares al año en costes de IA. No se trata de una demo futurista, sino de una propuesta muy concreta para departamentos financieros que empiezan a mirar con lupa las facturas de tokens.

La lógica que propone Google es sencilla: reservar los modelos más caros y complejos para las tareas que realmente lo requieren y derivar todo lo demás a opciones como Flash, optimizadas para coste y velocidad. Desde la propia compañía insisten en que se trata del mismo enfoque que ya aplican a nivel interno. En marzo, Google procesaba medio billón de tokens al día dentro de su organización. Ahora, según Pichai, la cifra supera los 3 billones diarios, apoyándose precisamente en modelos más baratos para sostener el ritmo sin disparar los costes.

Hay, no obstante, una cara B que el propio Pichai dejó entrever con cifras contundentes. En 2022, Google invertía unos 31.000 millones de dólares en capital. Este año, la previsión se sitúa entre 180.000 y 190.000 millones, multiplicando por seis el esfuerzo en centros de datos, chips personalizados y energía. Mientras promete a sus clientes que podrán reducir su gasto en IA si optimizan el uso de los modelos, la compañía asume una inversión histórica para mantener la infraestructura que hace posible esos ahorros.

El modelo de negocio que se perfila es claro: Google absorbe el coste bruto de la infraestructura y vende eficiencia como servicio. Para muchas empresas europeas que están adoptando IA a gran escala, la promesa resulta atractiva: externalizar la complejidad de hardware y energía a cambio de una reducción significativa en la factura de cómputo. A cambio, la dependencia del ecosistema de Google aumenta, algo que la propia compañía no esconde, pero que presenta como la forma lógica de escalar proyectos de IA sin tener que construir un cloud propio.

En este contexto, el plan de suscripción Google AI Ultra, que pasará a costar 200 dólares al mes desde el mes que viene, se enmarca como una opción para usuarios y empresas que necesitan acceso a los modelos más avanzados, mientras que ofertas como Google AI Pro y las APIs basadas en Flash apuntan a quienes quieren un equilibrio entre capacidad y presupuesto.

Seguridad, transparencia y lucha contra los deepfakes

Seguridad IA y deepfakes

Con el avance de las herramientas generativas, uno de los desafíos más serios es la detección de contenido sintético. En Google I/O 2026, la compañía ha reforzado su apuesta por SynthID, su tecnología para identificar imágenes, audio y vídeo generados por IA. A los socios ya conocidos, como Nvidia, se suman ahora OpenAI, ElevenLabs y Kakao, que participarán como promotores de este estándar de marcado e identificación.

En la práctica, esto significa que cada vez más plataformas y modelos incorporarán marcas invisibles o metadatos que permitan reconocer cuándo una pieza de contenido ha sido creada o modificada por IA. Google remarca que no se trata solo de una decisión técnica, sino de una respuesta a la preocupación regulatoria y social, especialmente intensa en la Unión Europea, donde la legislación sobre contenido sintético y desinformación es cada vez más exigente.

La propia Gemini también se convierte en una herramienta de verificación. A partir de ahora, los usuarios podrán utilizar los modelos de Google para comprobar si una imagen o un vídeo han sido generados o alterados con IA, con explicaciones de contexto sobre por qué el sistema llega a esa conclusión. Este tipo de funciones encaja con la estrategia de la compañía de presentarse no solo como proveedor de modelos, sino como actor responsable en la gestión del impacto social de la IA.

El discurso de Pichai y Demis Hassabis insistió varias veces en que el avance de los modelos debe ir de la mano de mayor transparencia y mecanismos de seguridad. No es casualidad que el bloque dedicado a SynthID y a la identificación de contenidos llegara justo después de la presentación de las capacidades más espectaculares de modelos como Gemini Omni para generación de vídeo y audio. Para Google, mostrar músculo técnico ya no es suficiente; también tiene que demostrar que puede controlar los riesgos asociados.

Android 17 y el giro hacia el «intelligence system»

Android 17 inteligencia artificial

Aunque Android 17 había enseñado buena parte de sus cartas la semana anterior en The Android Show: I/O Edition, el sistema operativo volvió a tener un papel relevante en la keynote. Google ya no lo describe solo como un OS clásico, sino como un auténtico «sistema de inteligencia» en el que Gemini se incrusta en todas las capas: desde la pantalla de inicio hasta las notificaciones, pasando por el dictado de voz y la gestión de contenidos.

Una de las funciones más comentadas es la integración profunda de Gemini Intelligence, esa capa que automatiza tareas, resume páginas web, rellena formularios complejos, transforma dictados llenos de muletillas en textos limpios y crea widgets personalizados a partir de instrucciones en lenguaje natural. Google ha confirmado que estas capacidades llegarán primero a los últimos modelos de Samsung Galaxy y Google Pixel a lo largo del verano europeo, y se irán extendiendo después a otros dispositivos, siempre que cumplan los requisitos de hardware.

Entre las novedades de uso cotidiano destacan herramientas pensadas para creadores y usuarios de redes sociales: mejoras en la publicación en Instagram, nuevas funciones de edición asistida por IA en fotos y vídeo, o la llegada de Adobe Premiere a Android para flujos de trabajo más profesionales. También se ha anunciado Screen Reactions, que permite grabar simultáneamente la pantalla y la reacción del usuario, algo que puede resultar útil tanto para creadores de contenido como para entornos educativos.

Eso sí, la compañía admite que muchos de estos avances no llegarán a todos los terminales. Los requisitos de procesamiento y memoria de las funciones más ambiciosas son elevados, lo que podría dejar fuera incluso a algunos dispositivos relativamente recientes. Un tema sensible en regiones como España, donde los ciclos de renovación de móviles suelen ser más largos que en otros mercados.

Googlebook, la apuesta para reinventar el portátil

Portatiles Googlebook con IA

Otro de los focos del evento han sido los Googlebook, la nueva generación de portátiles que Google sitúa a medio camino entre los Chromebook tradicionales y un PC con IA diseñado desde cero. Estos equipos funcionan con un sistema aún envuelto en cierto misterio -conocido internamente como Aluminium OS– que combina lo mejor de Android y ChromeOS, y coloca a Gemini en el centro de la experiencia.

Lejos de ser un simple cambio de nombre, los Googlebook están pensados para integrarse de forma mucho más estrecha con el móvil Android del usuario, compartir aplicaciones y archivos, y ofrecer funciones como Magic Pointer, un cursor que, gracias a Gemini, sugiere acciones contextuales en función de lo que se está señalando en la pantalla. La idea es que el propio portátil proponga atajos, resúmenes o automatizaciones sin que el usuario tenga que formular una petición explícita cada vez.

La compañía ha confirmado que fabricantes como ASUS, Acer, Dell, HP y Lenovo participarán en esta categoría, lo que abre la puerta a modelos con distintos niveles de precio y prestaciones. Aunque de momento no se han detallado todas las configuraciones ni fechas concretas para Europa, Google ha dejado claro que el I/O es solo el inicio y que a lo largo del año se irán conociendo más detalles sobre hardware, disponibilidad y nombre definitivo del sistema operativo.

Las primeras impresiones sobre Googlebook que se habían filtrado en semanas previas eran, en el mejor de los casos, mixtas. Por eso, la compañía ha aprovechado el escenario de Mountain View para mostrar demos más concretas de casos de uso reales: desde la sincronización de documentos entre móvil y portátil hasta la creación rápida de paneles personalizados que combinan información de Gmail, Calendar y otras aplicaciones en el escritorio.

Para el mercado europeo de portátiles, que lleva años bastante plano y dominado por Windows, la apuesta de Googlebook es una forma de plantar cara a los llamados PC con IA que están presentando otros fabricantes. La diferencia, según Google, está en que su propuesta se apoya en Gemini como capa unificadora y en una integración más fluida con el ecosistema Android, algo que podría resultar especialmente atractivo para quienes ya viven dentro de los servicios de la compañía.

Android XR y las gafas inteligentes: del prototipo al producto

El terreno de la realidad extendida tampoco se ha quedado fuera de la conversación. Android XR, la plataforma en la que Google lleva un tiempo trabajando junto a socios como Samsung, Qualcomm, Gentle Monster o Warby Parker, vuelve a escena como el pilar sobre el que se construirán visores y gafas inteligentes con Gemini integrado.

En esta edición del I/O se ha puesto especial atención en las gafas, un formato que ya se dejó ver en demos anteriores pero que todavía no ha llegado de forma masiva al mercado. Google ha aclarado que existirán dos tipos principales de gafas: unas con pantalla integrada, similares a las que se mostraron el año pasado, y otras sin pantalla, centradas en el audio y con Gemini actuando como asistente auditivo siempre presente. Estas últimas, según se ha anunciado, estarán disponibles en otoño, al menos en algunos mercados.

La promesa es la de unas gafas capaces de «ver» lo mismo que el usuario y ofrecer información contextual en tiempo real: traducción simultánea de conversaciones, indicaciones de navegación, ayuda para identificar objetos o lugares, envío de mensajes sin sacar el teléfono del bolsillo… Todo ello con la IA procesando el entorno y devolviendo respuestas de forma más proactiva.

En paralelo, Samsung ha aprovechado el escenario, aunque sea de forma indirecta, para mostrar un primer adelanto de sus propias gafas con Android XR, desarrolladas junto a Gentle Monster y Warby Parker. De momento, se trata más de una declaración de intenciones que de un lanzamiento inmediato, pero sirve para demostrar que el ecosistema de socios alrededor de Android XR se está consolidando y que veremos propuestas variadas en diseño y enfoque.

La gran incógnita para Europa y España sigue siendo la disponibilidad concreta. Google suele desplegar primero este tipo de dispositivos en Estados Unidos y algunos mercados asiáticos, por lo que habrá que ver cuándo llegan las gafas con Android XR al Viejo Continente y con qué funciones activadas desde el primer día, teniendo en cuenta además las exigencias regulatorias europeas en privacidad y tratamiento de datos captados por cámaras y micrófonos.

Search, compras y productividad: la IA se cuela en todas partes

El buscador, todavía el gran negocio de la compañía, también ha recibido su ración de IA. Google ha anunciado que AI Overviews en Search, esos resúmenes generados por inteligencia artificial que acompañan algunas búsquedas, pasarán a estar impulsados por Gemini 3.5. El objetivo es ofrecer respuestas más precisas y contextuales, manteniendo a la vez mecanismos de control para evitar errores de bulto.

Sobre esta base se asienta AI Mode, la búsqueda asistida por IA que recibe cambios de interfaz y funcionamiento. La novedad importante es que la IA agéntica se integrará también en este modo de búsqueda, permitiendo que el propio buscador genere herramientas interactivas personalizadas: gráficos animados, calendarios, planos o pequeños paneles de seguimiento que se crean al vuelo según lo que el usuario necesita. Esta funcionalidad, que estará disponible desde este verano de forma gratuita a nivel global, se perfila como una de las aplicaciones más visibles de la IA para quien simplemente quiere «buscar en Google».

Otra pieza llamativa es el nuevo carrito de compras universal, integrado directamente en el buscador. En lugar de tener listas dispersas en cada tienda, el usuario podrá mantener un seguimiento centralizado de los productos que le interesan, con precios, disponibilidad y recomendaciones. Para el comercio electrónico europeo, especialmente para pequeños comercios que dependen de la visibilidad en Search, este tipo de funciones puede cambiar la forma en que los usuarios comparan y toman decisiones de compra.

En el ámbito de la productividad, uno de los anuncios más comentados ha sido Docs Live, una función integrada en Gemini que permite generar documentos completos a partir de una breve descripción de voz y modificarlos posteriormente también mediante la voz. Llegará este verano a usuarios de los planes Google AI Pro y Ultra, y encaja en la tendencia de difuminar la frontera entre dictado, asistente y edición de texto tradicional.

Google también ha mostrado novedades para Google Pics, su herramienta de manipulación de imágenes basada en IA, y ha puesto el foco en Stitch, una plataforma capaz de generar interfaces completas de aplicaciones y páginas web a partir de prompts. Esta última se apoya en Antigravity, la infraestructura de desarrollo agéntico de la compañía, de la que se ha llegado a mostrar un ejemplo extremo: ingenieros ordenando a Gemini crear un sistema operativo desde cero, algo que -según Google- tardó 12 horas y costó menos de 1.000 dólares en créditos de API.

Antigravity, herramientas para desarrolladores y el papel de Europa

Más allá de la keynote, el programa de Google I/O 2026 ha estado cargado de sesiones técnicas orientadas a Google AI Studio, Antigravity, Gemma, TPU, Flutter, Web UI, Chrome DevTools para agentes o computación cuántica aplicada a ciencia. Para la comunidad de desarrolladores europea, que ha seguido el evento online a través de io.google/2026, el interés se concentra en cómo estas herramientas pueden reducir la barrera de entrada a proyectos complejos de IA.

Antigravity, en particular, se plantea como una especie de plataforma unificada para ingeniería de software con IA, que quiere atraer tanto a profesionales como a aficionados al «vibe coding». La idea es centralizar herramientas de generación de código, pruebas, despliegue y automatización, todo ello apoyado en modelos como Flash y Pro según las necesidades de cada proyecto. Con la integración de Google AI Studio -que estrena icono y app móvil en fase de registro previo-, el objetivo es que se pueda diseñar, probar y desplegar agentes e interfaces casi sin abandonar el ecosistema de Google.

En Europa, donde muchas pymes tecnológicas trabajan con presupuestos ajustados, el énfasis en la eficiencia de los modelos y en la simplificación del ciclo de desarrollo resulta especialmente relevante. Google sabe que buena parte del crecimiento de su negocio de IA en la región vendrá de empresas que no pueden permitirse construir su propia infraestructura de cómputo, pero que sí pueden aprovechar APIs y herramientas gestionadas si los costes son predecibles y razonables.

En este sentido, el mensaje que ha sobrevolado todo el Google I/O 2026 es que empieza una nueva fase en el ciclo de la IA. Tras un periodo dominado por la fascinación por las capacidades de los modelos, ahora el debate se desplaza hacia la factura, la eficiencia y los casos de uso reales. Google ha intentado situarse en el centro de esa conversación con una propuesta que mezcla modelos potentes, herramientas agénticas y una narrativa muy concreta sobre ahorro de costes, sin olvidar la presión regulatoria y las expectativas de transparencia, especialmente fuertes en el contexto europeo.

Lo que deja esta edición del Google I/O es la imagen de una compañía que quiere demostrar que Gemini no es solo un chatbot vistoso, sino la capa que articula Android, Chrome, Search, Workspace, portátiles, coches conectados y las futuras gafas inteligentes. Queda por ver hasta qué punto los usuarios y las empresas en España y el resto de Europa adoptan esta visión, pero el mensaje que Google ha lanzado desde Mountain View es claro: la próxima ola de innovación no se medirá solo en demos espectaculares, sino en cuánto cuesta realmente poner la inteligencia artificial a trabajar todos los días.