Usar tu móvil para diagnosticar problemas en tu PC

Última actualización: 11 marzo, 2026
  • Reaprovecha tu móvil como monitor de recursos en tiempo real y apoyo al diagnóstico del PC.
  • Combina apps gratuitas de Windows y herramientas especializadas para detectar fallos de hardware y software.
  • Controla CPU, GPU, RAM, discos, red y memoria con utilidades específicas sin pagar servicios técnicos.
  • Usa comandos nativos como SFC y DISM junto a programas externos para reparar errores críticos de Windows.

Usar tu móvil para diagnosticar problemas en tu PC

Muchas personas tienen por casa uno o varios móviles antiguos guardados en un cajón “por si acaso” y al final no les dan ningún uso real. Esos teléfonos pueden convertirse en herramientas muy útiles para tu ordenador, sobre todo si los aprovechas para vigilar el rendimiento del sistema y detectar problemas antes de que sea tarde.

Con muy poco esfuerzo puedes usar tu smartphone como monitor externo de recursos del PC, ver temperaturas, consumo de CPU y GPU, uso de memoria, estado de los discos y hasta recibir pistas sobre si el fallo es de hardware, de Windows o de la red. Y todo ello sin tener que pagar a un servicio técnico salvo que sea absolutamente necesario.

Convertir tu móvil en un monitor de recursos del PC

Cuando notas que el ordenador va más lento de lo normal, los ventiladores rugen o todo se queda congelado a ratos, lo primero es mirar qué está pasando por dentro: CPU al 100 %, memoria a tope, gráfica saturada, disco leyendo sin parar… Windows incluye herramientas como el Administrador de tareas o la Game Bar que muestran parte de esa información, pero no siempre son cómodas si estás jugando, trabajando a pantalla completa o quieres verlo en otro dispositivo.

Una solución muy práctica es usar tu móvil como una especie de panel externo siempre visible, donde puedas ir viendo en tiempo real el uso de CPU, GPU, memoria RAM, temperatura, FPS, velocidad de ventiladores y más parámetros clave. Así puedes detectar al vuelo qué componente se dispara cuando el PC empieza a sufrir.

Para este cometido destaca la combinación de una aplicación en el PC y otra en el móvil. Entre las opciones disponibles, una de las más recomendables es Pitikapp, que funciona como puente entre los datos de monitorización del ordenador y la pantalla del smartphone. Es gratuita y no incluye publicidad, lo que la hace especialmente cómoda para tenerla siempre en segundo plano.

El funcionamiento general es sencillo: la app de Windows recoge los datos de otras utilidades de monitorización (por ejemplo, MSI Afterburner, Core Temp, GPU‑Z y similares) y los envía por la red local WiFi a la app de Pitikapp instalada en tu teléfono. De este modo, el móvil se transforma en un tablero de widgets personalizados con toda la información de tu PC.

Instalar y configurar Pitikapp y las herramientas de monitorización

Aplicaciones para vigilar el PC desde el móvil

Para poner todo en marcha necesitarás dos piezas de software: una para Windows y otra para tu móvil. Primero, descarga la aplicación de Pitikapp para PC desde su web oficial e instálala como cualquier otro programa. Al terminar, es aconsejable reiniciar el ordenador para que todos los servicios y permisos queden bien aplicados.

La app de escritorio de Pitikapp no genera por sí sola los datos de temperatura o uso; lo que hace es leer información que otras herramientas ya exponen, como por ejemplo Core Temp, GPU‑Z o, especialmente, MSI Afterburner. Por tanto, además de Pitikapp, instala al menos una utilidad de monitorización completa. MSI Afterburner es de las más completas y gratuitas, y permite acceder al rendimiento de CPU, GPU y otros sensores del sistema.

La primera vez que ejecutes Pitikapp en el PC, Windows te pedirá permiso para que la aplicación atraviese el firewall. Es imprescindible que aceptes, ya que la comunicación con el móvil se hace a través de la red local. Si bloqueas el acceso, el teléfono no será capaz de conectarse al servidor que crea la app en tu ordenador.

También es importante que tanto el ordenador como el smartphone estén conectados a la misma red WiFi. Si el PC está por cable Ethernet, no pasa nada siempre que esté conectado al mismo router o red local que el móvil. En cuanto la aplicación detecte ambos dispositivos en la misma red, la conexión suele establecerse de forma automática al abrir la app en el teléfono.

Al iniciarse Pitikapp en el móvil verás al principio la pantalla en blanco, porque todavía no hay módulos configurados. Para añadirlos, abre la aplicación en Windows y pulsa en el símbolo «+» situado en la parte superior izquierda. Ahí podrás elegir qué plugin quieres incorporar, por ejemplo el de MSI Afterburner para mostrar datos de la tarjeta gráfica y del procesador.

Repite ese proceso para cada tipo de información que quieras ver en el móvil: temperatura de la GPU, velocidad de los ventiladores, RPM, uso de GPU y CPU, temperatura de la CPU, número de FPS si estás jugando, etc. Cada plugin se corresponde con un bloque de datos que Pitikapp enviará al teléfono en tiempo real.

Si te interesa mostrar métricas que MSI Afterburner no proporcione pero sí otras herramientas (por ejemplo, un programa concreto de monitorización de discos o sensores adicionales de la placa base), solo tienes que instalar esa aplicación, habilitar que exponga sus sensores y después añadir el plugin correspondiente dentro de Pitikapp. La interfaz de escritorio te permitirá reorganizar todos esos módulos hasta dejar un panel claro y ordenado.

En la pantalla del teléfono los widgets se pueden mover libremente con el dedo, adaptándolos a la posición que te resulte más cómoda. En cambio, si quieres cambiar el tamaño, colores o tipografías, tendrás que hacerlo desde la aplicación de Windows, que es donde se define el diseño final. Lo ideal es colocar el móvil en un soporte cerca del monitor y dejarlo enchufado para que no se quede sin batería. Algunas personas incluso lo pegan a la torre del PC, aunque es más práctico tenerlo visible justo al lado de la pantalla principal.

Herramientas nativas de Windows para diagnosticar el PC

Aunque el móvil como monitor es de mucha ayuda, no debes olvidar que Windows ya integra varias utilidades de diagnóstico que conviene conocer antes de lanzarse a soluciones más complejas. Especialmente en Windows 10 y Windows 11, tienes accesibles herramientas muy potentes mediante línea de comandos.

Una de las más importantes es el Comprobador de archivos de sistema, conocido como SFC. Se ejecuta desde el Símbolo del sistema o PowerShell con permisos de administrador. El comando clave es sfc /scannow, que inicia un análisis profundo de todos los archivos protegidos del sistema operativo en busca de corrupción o modificaciones indebidas.

El SFC actúa como auditor de integridad del núcleo de Windows: no solo escanea, sino que compara lo que hay instalado con una copia limpia almacenada en el almacén de componentes del sistema. Si detecta un archivo de sistema alterado por una actualización fallida, un corte de luz o malware, lo sustituye automáticamente por la versión oficial. Esto puede solucionar cuelgues, errores de explorador, cierres inesperados de aplicaciones e incluso algunos pantallazos azules sin necesidad de formatear.

Si al finalizar el análisis SFC indica que hay errores que no ha podido reparar, suele significar que la imagen de sistema está dañada en un nivel más profundo. En ese caso debes recurrir a otra herramienta integrada: DISM (Deployment Imaging and Servicing Management), que se centra en revisar y corregir la estructura general de la imagen de Windows.

DISM se usa también desde línea de comandos y tiene varias opciones. Una de las combinaciones más útiles para reparar errores que SFC no ha solucionado consiste en utilizar parámetros como /CheckHealth, /ScanHealth y /RestoreHealth sobre la imagen del sistema. No obstante, la sintaxis puede resultar algo intimidante para usuarios poco habituados a la consola.

Para hacerlo más sencillo, hay pequeños programas de terceros que envuelven DISM en una interfaz gráfica con botones claros (por ejemplo, utilidades creadas por comunidades como Deskmodder). En ellas verás opciones como “Check”, “Scan” o “Restore” que disparan internamente los comandos adecuados, evitando tener que memorizar todos los parámetros. El objetivo final es reparar archivos de sistema dañados descargando copias nuevas desde los servidores oficiales de Microsoft cuando sea necesario.

Otra función nativa muy interesante es la herramienta de Diagnóstico de memoria de Windows, pensada para comprobar si la RAM está fallando. Al lanzarla, el sistema te pedirá reiniciar el equipo para ejecutar un test fuera de Windows, que suele durar entre 5 y 10 minutos. Después del reinicio, el sistema te informará si se ha detectado algún problema en los módulos de memoria.

Diagnóstico de discos y almacenamiento con CrystalDiskInfo

Usar tu móvil para diagnosticar problemas en tu PC

Uno de los puntos más delicados del ordenador es la unidad donde guardas tus datos. Un fallo en el disco puede provocar desde errores intermitentes y ralentizaciones hasta la pérdida total de archivos. Por suerte, la mayoría de HDD y SSD modernos incluyen la tecnología S.M.A.R.T., capaz de informar sobre la salud interna de la unidad.

La aplicación gratuita CrystalDiskInfo es una de las más usadas para leer esa información SMART. Tras instalarla, mostrará una lista de tus discos (internos y externos) junto a un indicador de estado. Usa un sistema de colores muy claro: si aparece en azul, significa que el disco está en buen estado y, salvo sorpresa, no deberías preocuparte.

Si el estado se muestra en color naranja, el programa está advirtiendo de que la unidad comienza a mostrar signos de desgaste o errores que podrían ir a más. Es la señal perfecta para comprar un nuevo disco, clonar tus datos cuanto antes y no jugártela a que un día el PC no arranque.

Cuando el indicador pasa a rojo, la situación ya es crítica: el disco puede estar a punto de fallar de forma definitiva o presentar tantos errores que el acceso a los datos deje de ser fiable. En este punto, lo prioritario es intentar copiar lo más urgente a otro soporte y dar por perdido el disco para uso diario.

Además del color, CrystalDiskInfo enseña detalles como temperatura, horas de funcionamiento, número de sectores reasignados, firmware, interfaz, etc. Revisar de vez en cuando estas métricas te ayuda a adelantarte a posibles desastres y saber si los tirones y ruidos del PC vienen realmente de un disco moribundo.

CPU, GPU y sensores: control total de componentes internos

Para analizar en profundidad si el cuello de botella está en el procesador, la placa, la RAM o la tarjeta gráfica, hay varias herramientas gratuitas muy completas que se complementan muy bien con el uso del móvil como monitor.

Por un lado está CPU-Z, una utilidad clásica que proporciona un resumen muy detallado de la CPU: modelo, número de núcleos e hilos, frecuencia en tiempo real, voltajes, cachés, instrucciones soportadas, etc. También ofrece pestañas específicas para la placa base, la memoria RAM (tipo, velocidad, latencias) y, en muchos casos, información básica de la GPU.

CPU-Z es especialmente útil si has hecho overclocking o ajustes de voltaje y quieres comprobar que los valores que se aplican en la práctica son los que has configurado en la BIOS o en otro software. Ver la frecuencia de la CPU subiendo y bajando, junto a las tensiones, te ayuda a detectar inestabilidades relacionadas con configuraciones demasiado agresivas.

Cuando el problema parece estar en la tarjeta gráfica, lo ideal es complementarlo con GPU-Z. Esta herramienta se centra de lleno en la GPU y su memoria VRAM: nombre del chip, fabricante, tipo de memoria, ancho de banda, número de sombreadores, ROPs, tecnologías compatibles y, sobre todo, sensores en tiempo real de temperatura, uso de GPU, consumo, velocidades de reloj y velocidad de los ventiladores.

Con GPU-Z puedes comprobar si la gráfica sufre thermal throttling (baja su frecuencia por exceso de temperatura), si la carga de trabajo se reparte bien o si hay cuello de botella por culpa de la CPU. Además, verás si los ventiladores reaccionan como deben o se quedan cortos hasta que el chip se calienta demasiado.

Para tener una visión global de temperaturas y voltajes de casi todo el equipo, una opción muy recomendable es HWMonitor. Este programa recopila los datos de los sensores de la CPU (núcleo a núcleo), la GPU, la placa base, los discos, la caja y otros dispositivos, incluyendo las RPM de los ventiladores y el porcentaje de carga sobre cada componente.

Muy en la línea de HWMonitor, hay otras utilidades como HWiNFO que además de mostrar sensores permiten ver de forma estructurada el hardware instalado: CPU, GPU, chipsets, buses, configuraciones activas de la CPU, etc. Son ideales para detectar, por ejemplo, si una función de ahorro de energía está desactivada, si una frecuencia máxima no se está alcanzando o si un ventilador no gira cuando debería.

Si quieres ir un paso más allá en la identificación de problemas de procesador, especialmente en equipos con CPUs Intel, puedes recurrir a Intel Processor Diagnostic Tool. Esta herramienta oficial somete al procesador a una serie de pruebas de estrés y verifica que todas sus unidades internas funcionan como deben, comprobando también temperatura, frecuencias y características activadas. Si las pruebas no se completan correctamente, es un indicio claro de que el fallo podría venir del propio procesador.

Por el lado de la memoria RAM, cuando sospeches que los cuelgues, pantallazos azules o errores aleatorios puedan venir de ahí, el clásico es Memtest86+. Se ejecuta arrancando el PC desde un USB preparado con la herramienta y realiza diferentes baterías de tests sobre la RAM, detectando celdas defectuosas y problemas de estabilidad que no siempre salen a la luz en un uso normal.

Finalmente, para comprobar la estabilidad de la GPU bajo carga intensa, puedes usar Furmark, una aplicación diseñada para estresar la gráfica al máximo. Si durante esta prueba aparecen artefactos, cuelgues, reinicios o temperaturas desbocadas, es bastante probable que el origen de tus problemas esté relacionado con la tarjeta de vídeo o su refrigeración.

Inventario y análisis general del sistema

Más allá de vigilar en tiempo real, viene muy bien tener un informe completo del hardware y el software instalado en el PC. Eso te ayuda a identificar controladores inadecuados, componentes no detectados correctamente o configuraciones extrañas.

Entre las herramientas más populares está Speccy (de Piriform), que muestra de forma clara información sobre el procesador, la placa base, la memoria RAM, los discos, el sistema operativo, la gráfica, la tarjeta de sonido y la red. Sirve para comprobar de un vistazo si todo lo que debería estar instalado aparece correctamente y con las especificaciones que toca.

Si quieres algo aún más exhaustivo, puedes recurrir a AIDA64 en Windows o a HardInfo en Linux. Estos programas generan informes muy detallados sobre cada subsistema del ordenador: desde el modelo exacto de placa y BIOS hasta las APIs gráficas soportadas, codecs de sonido, comparativas de rendimiento de la CPU, detalles de los monitores conectados y mucho más.

En el ámbito del software de diagnóstico general también destaca SysInspector de ESET, que analiza procesos, controladores, entradas de registro, conexiones de red y otros elementos del sistema, ayudando a localizar irregularidades, software potencialmente no deseado o configuraciones sospechosas.

Todo este inventario es muy útil cuando tu PC no se comporta como debería sin un fallo claro de hardware. Ver qué drivers tienes, qué procesos arrancan con el sistema o cómo se estructura tu instalación te da pistas sobre conflictos, restos de programas o servicios innecesarios que podrían estar lastrando el rendimiento.

Procesos y malware: cuando el problema está en el software

No todos los problemas del PC vienen de un componente físico en mal estado. Muchas veces el rendimiento se desploma por procesos mal diseñados, programas pesados, adware o malware oculto. Aquí entran en juego varias utilidades de diagnóstico enfocadas a procesos y seguridad.

Una herramienta muy potente es Process Explorer, de la familia Sysinternals (propiedad de Microsoft). Es una especie de Administrador de tareas avanzado que muestra en una vista jerárquica todos los procesos del sistema, su consumo de CPU, RAM, disco y otros recursos, así como qué archivos y DLL tienen abiertos.

Process Explorer permite activar una integración con VirusTotal: al habilitarla desde el menú de opciones, se añade una columna con el porcentaje de detecciones de cada proceso según los motores antivirus de la plataforma. De esta forma puedes ver rápidamente si un ejecutable concreto levanta sospechas a nivel de seguridad.

Otra columna recomendable es la que indica desde qué ruta del sistema se está ejecutando cada proceso (Autostart Location). Si ves algo raro corriendo desde una carpeta sospechosa, puedes investigar más o, directamente, terminarlo con clic derecho y la opción Kill Process, siempre con cuidado de no cerrar procesos críticos del sistema.

En el menú View > System Information, Process Explorer ofrece una vista global del uso total de CPU, memoria, actividad de disco y red, útil para identificar de un vistazo si hay algún componente saturado. Esto, combinado con what ves en el móvil como monitor de recursos, te ayuda a cruzar datos y afinar el diagnóstico.

Otro programa similar es System Explorer, que además añade vistas específicas para conexiones y puertos abiertos, mostrando qué servicio o aplicación está usando cada uno. Es muy interesante para detectar comunicaciones extrañas hacia fuera o servicios que no sabías ni que tenías instalados.

En lo relativo a malware, una de las utilidades complementarias más conocidas es Malwarebytes. No pretende sustituir al antivirus principal, sino añadir una capa extra de detección para cierto tipo de código malicioso que a veces se escapa. Ejecutar un análisis con Malwarebytes en un PC que se comporta de forma errática ayuda a descartar infecciones antes de culpar al hardware.

Red e Internet: diagnósticos cuando la conexión falla

Otro foco de dolores de cabeza son los problemas de conexión: cortes de WiFi, velocidad irregular, ping altísimo o equipos que desaparecen de la red local. Para estos casos existen herramientas específicas que te ayudarán a saber si el problema está en tu PC, en el router o en la propia red.

Una de las más cómodas es WiFi Analyzer, disponible tanto para dispositivos móviles como en la Microsoft Store de Windows. Su función es analizar las redes WiFi cercanas y mostrarte gráficos de canales, intensidades de señal (dBm) y saturación del espectro, lo que permite elegir el canal más limpio para tu router.

Con WiFi Analyzer puedes comprobar si tu señal es débil en una zona concreta de casa, si estás compartiendo canal con demasiadas redes vecinas o si esa caída de velocidad se debe simplemente a que estás demasiado lejos del punto de acceso. Si tienes varios routers o repetidores, también te sirve para estudiar la mejor colocación y ganar cobertura.

Para explorar de forma más técnica la red local puedes usar Angry IP Scanner o Advanced IP Scanner. Ambas aplicaciones escanean un rango de direcciones IP y muestran qué dispositivos responden, qué puertos tienen abiertos, latencia (ping) y, en el caso de Advanced IP Scanner, opciones adicionales como abrir interfaces web de administración, conectarse por SSH o enviar paquetes Wake‑on‑LAN.

Todo esto te ayuda a identificar saltos de IP, dispositivos fantasma, servicios expuestos sin razón o simplemente saber si un PC no se ve en red por un problema de configuración o porque directamente está apagado o colgado.

Mantenimiento, limpieza y organización del sistema

Una parte del diagnóstico pasa también por revisar el estado del propio sistema operativo: archivos temporales, registro, espacio en disco y organización de datos. Un equipo saturado de basura digital se vuelve lento y da errores, aunque el hardware esté perfecto.

Entre las herramientas más populares se encuentra CCleaner, que, bien usada, permite eliminar archivos temporales, cachés y otros restos que solo ocupan espacio. También incluye un limpiador de registro capaz de eliminar entradas obsoletas que en algunos casos pueden originar comportamientos raros.

Otra utilidad muy práctica es WinDirStat, un analizador visual del uso del disco duro. Escanea tus unidades y representa en un mapa de bloques de colores qué carpetas y tipos de archivo ocupan más espacio. Así puedes localizar en segundos carpetas gigantes que habías olvidado, copias de seguridad duplicadas o colecciones de vídeos que llenan el SSD.

Para problemas concretos de pantalla, como los temidos píxeles atascados (que se quedan en un color fijo), existe la herramienta web JScreenFix. Mediante un patrón de píxeles que cambian de color muy rápido, intenta “desatascar” esos subpíxeles que no responden bien. No debe confundirse con los píxeles muertos, que permanecen completamente negros y no tienen solución por software.

En paralelo a estas utilidades de mantenimiento, siempre es buena idea aprovechar los servicios de copia de seguridad en la nube, como OneDrive integrado en Windows. Tener tus fotos y documentos sincronizados reduce bastante el drama si finalmente un disco falla o hay que reinstalar el sistema desde cero.

Con todas estas herramientas, tanto en el PC como en el móvil, tienes a tu alcance un arsenal completo para diagnosticar casi cualquier problema de tu ordenador sin necesidad de ser técnico profesional. Tu smartphone puede pasar de estar olvidado en un cajón a convertirse en la pantalla donde ves, en tiempo real, cómo respira tu equipo mientras verificas con programas gratuitos el estado del hardware, de Windows, de la red y del propio software que instalas a diario.

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