WhatsApp cambia las burbujas de chat y estrena diseño más redondeado

Última actualización: 10 marzo, 2026
  • WhatsApp prueba en la beta de Android un rediseño de las burbujas con esquinas más redondeadas y aspecto tipo píldora.
  • Las fotos y vídeos se integran mejor en el chat, con menos marcos y un estilo más limpio y uniforme.
  • El cambio llega primero a la versión beta 2.26.10.2 de Android y se irá activando de forma gradual en Europa.
  • Meta busca una interfaz más moderna, coherente con el resto de sus apps y preparada para la interoperabilidad en la UE.

Cambios en las burbujas de chat de WhatsApp

WhatsApp está dando un paso más en la renovación de su aspecto y ha comenzado a probar un cambio profundo en el diseño de las burbujas de chat que verá la mayoría de usuarios en sus conversaciones del día a día. La modificación afecta tanto a los mensajes de texto como al contenido multimedia y, de momento, se está desplegando de forma limitada en la versión beta para Android.

Este rediseño, detectado en las últimas compilaciones de prueba, apuesta por una estética más redondeada, minimalista y uniforme dentro de los chats. Aunque pueda parecer un retoque menor, hablamos de una de las señas de identidad visual de la aplicación, por lo que el cambio tendrá impacto en millones de personas en España y en el resto de Europa cuando llegue a la versión estable.

Así son las nuevas burbujas de chat en WhatsApp

La principal novedad está en la forma de los mensajes: las clásicas burbujas verdes y grises dejan atrás sus bordes más marcados para adoptar esquinas mucho más redondeadas y un aspecto de «píldora». El resultado es una interfaz que se percibe más suave y menos rígida a simple vista.

Hasta ahora, las burbujas tenían un contorno más anguloso y un diseño que había cambiado muy poco desde los primeros años de la app. Con esta actualización, el radio de curvatura aumenta de forma notable, lo que hace que cada mensaje parezca un elemento independiente más orgánico y moderno dentro de la conversación.

Además del texto, también cambia cómo se ven las fotos y los vídeos que se envían en los chats. En lugar de aparecer encerrados dentro de un marco clásico, las imágenes y los clips se integran directamente en la forma de la burbuja, ocupando mejor el espacio disponible y reforzando la sensación de continuidad en el hilo de mensajes.

Este enfoque visual, que reduce marcos y bordes innecesarios, persigue que la interfaz sea más limpia, contemporánea y coherente entre texto y multimedia. La conversación gana en claridad, sobre todo en pantallas pequeñas donde cada píxel cuenta.

Para evitar confusiones a la hora de identificar quién envía qué, WhatsApp acompaña este rediseño con un espaciado ligeramente distinto entre los mensajes del emisor y del receptor y una alineación más marcada hacia los lados derecho e izquierdo. Así, incluso con formas más suaves, se mantiene la lectura intuitiva del chat.

Desaparición del «rabillo» y apuesta por el minimalismo

Uno de los detalles más llamativos es la desaparición del clásico «rabillo» o pico lateral que señalaba visualmente el origen del mensaje. Ese pequeño triángulo, que apuntaba hacia el avatar del usuario, se sustituye por burbujas completamente redondeadas de estilo pastilla, sin ese indicador tan reconocible.

Con este gesto, la aplicación rompe con un elemento que muchos identificaban como parte del ADN de WhatsApp. El nuevo planteamiento se alinea con las tendencias de diseño vistas en otras apps de Meta, como Instagram o Messenger, donde predominan las formas sencillas, los bordes suaves y los detalles cada vez más discretos.

Esta búsqueda de minimalismo no es aislada. En actualizaciones recientes ya se había experimentado con cambios sutiles en los chats, como la forma de mostrar el aviso de «Escribiendo…» sustituyéndolo por un icono más integrado en la conversación. La modificación de las burbujas encaja en esa misma línea de aligerar la interfaz.

Desde el punto de vista práctico, la nueva estética busca que el ojo del usuario se centre en el contenido del mensaje y no tanto en el contenedor. Se reduce el ruido visual, algo especialmente útil en chats muy activos o en grupos donde se encadenan decenas de mensajes en pocos minutos.

El cambio también tiene una lectura de continuidad de marca: la compañía trata de unificar la experiencia visual de su ecosistema de aplicaciones, de manera que moverse entre distintos servicios de Meta resulte más familiar para el usuario, como al dar apariencia de iOS a tu móvil Android, tanto en móviles Android como en iPhone.

Una interfaz más limpia para texto, fotos y vídeos

El rediseño no se limita al contorno de las burbujas; también se aprecia en cómo se presentan los distintos tipos de contenido dentro del chat. Las fotos y los vídeos, por ejemplo, pierden parte de los marcos que los rodeaban, de forma que encajan mejor en la estructura general de la conversación.

En la práctica, esto significa que el contenido multimedia se muestra con un estilo más integrado, ocupando el ancho de la burbuja y aprovechando mejor el espacio disponible en pantalla. Para quienes reciben muchas imágenes o clips de vídeo, la sensación global es de una cronología más ordenada y menos fragmentada.

Este tipo de ajustes también ayudan a dar una apariencia más unificada cuando se combinan mensajes de texto, respuestas rápidas, notas de voz y archivos multimedia en un mismo chat. El objetivo es que todo parezca formar parte del mismo hilo, sin saltos bruscos de diseño entre unos elementos y otros.

Los cambios se enmarcan en una oleada más amplia de pruebas que WhatsApp está haciendo en sus betas, donde se han visto otras funciones en desarrollo relacionadas con la manera de interactuar en los chats y con nuevas herramientas pensadas para usuarios avanzados, como la ampliación de chats fijados.

Para los usuarios, la sensación puede ser sutil al principio, pero a medio plazo este tipo de modificaciones terminan condicionando cómo percibimos la app en el día a día. El diseño visual, aunque no cambie la funcionalidad, influye en la comodidad y en la forma de usar el servicio.

Qué versión incluye el cambio y quién puede probarlo

El nuevo aspecto de las burbujas de chat se ha localizado en la versión beta 2.26.10.2 de WhatsApp para Android. No todos los participantes del programa de pruebas la tienen activada todavía, ya que la compañía suele habilitar este tipo de novedades de forma escalonada.

En España y en otros países europeos, solo una parte de los usuarios inscritos en la beta están viendo el rediseño por ahora. Es habitual que, en esta fase, la empresa recoja comentarios y corrija posibles fallos antes de decidir un lanzamiento masivo a la versión estable.

Las versiones beta funcionan como un laboratorio, donde se testean cambios sin afectar al conjunto de la base de usuarios. Esto permite detectar problemas de rendimiento, de legibilidad o simplemente ajustar detalles visuales que no terminan de encajar en todos los tamaños de pantalla.

A día de hoy, WhatsApp no ha anunciado una fecha concreta para que el nuevo estilo de burbujas llegue a todo el mundo, pero la intención es que, si no surgen contratiempos, el despliegue global se produzca en las próximas semanas o meses. Como es habitual, la llegada será gradual y dependerá tanto de la región como del sistema operativo.

En el caso de Android, se espera que los usuarios españoles reciban el cambio mediante una actualización normal de la app a través de Google Play, sin necesidad de hacer nada especial más allá de mantener la aplicación al día. En iOS, la transición se haría también mediante una actualización en la App Store una vez que la versión para iPhone incorpore el rediseño.

Motivos detrás del rediseño y contexto europeo

Detrás de este movimiento no solo hay una cuestión estética. Analistas del sector apuntan a que Meta persigue tres grandes objetivos con el cambio de burbujas: preparar la app para la interoperabilidad que exige la normativa europea, unificar su imagen de marca y adaptarse mejor al hardware y a los sistemas actuales.

Por un lado, la futura apertura de WhatsApp a chats con aplicaciones de terceros en la Unión Europea, impulsada por la nueva regulación comunitaria, obliga a diseñar una interfaz que se sienta cómoda mostrando contenido procedente de otros servicios. Un estilo más neutro y menos recargado facilita esa convivencia.

Por otro, la compañía busca que la experiencia en WhatsApp resulte más coherente con lo que el usuario ve en el resto de apps de su ecosistema, donde predominan las formas redondeadas y el minimalismo visual. Esto ayuda a reforzar la identidad de marca sin necesidad de grandes cambios de color o de iconografía.

También hay un componente técnico: las nuevas generaciones de móviles, tanto en Android como en iOS, cuentan con pantallas de alta resolución y tasas de refresco elevadas, donde los pequeños detalles de interfaz se notan más. Ajustar bordes, sombras y curvas permite aprovechar mejor esas capacidades.

En el contexto europeo, donde la app es prácticamente omnipresente como herramienta de mensajería personal y profesional, un cambio de este tipo se estudia con cuidado para no provocar rechazo entre quienes están acostumbrados al diseño clásico. Por eso los primeros pasos se dan en la beta y con activación limitada.

Mientras se termina de pulir el rediseño, WhatsApp continúa probando en paralelo otras funciones, como mejoras en el sistema de estados o posibles opciones de suscripción con características adicionales, aunque estas últimas todavía se encuentran en una fase muy inicial y sin calendario confirmado.

Con todos estos ajustes, la aplicación de mensajería más usada del mundo avanza hacia una interfaz más moderna, homogénea y preparada para las exigencias normativas y tecnológicas actuales, manteniendo la esencia de sus chats pero cambiando la forma en que los vemos en pantalla.

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