Zoom periscópico en móviles: qué es y cómo funciona

  • El zoom periscópico usa lentes y prismas en forma de L para lograr grandes aumentos ópticos sin engordar el móvil.
  • Permite combinar varios sensores (gran angular, principal, tele corto y periscópico) para cubrir desde 0,5x hasta más de 10x con buena calidad.
  • El zoom híbrido parte de un tele periscópico 5x o 10x para extender el alcance hasta 20x, 30x o 100x con ayuda de IA.
  • Los nuevos diseños de zoom continuo y periscopios compactos buscan suavizar los saltos entre cámaras y reducir el tamaño del módulo.

qué hace el Zoom periscópico en móviles

Si sueles hacer fotos con el móvil y has visto en las especificaciones algo como “zoom periscópico”, seguramente te habrás preguntado qué demonios es eso y por qué solo aparece en algunos gama alta. Este tipo de cámara ha supuesto un salto enorme en fotografía móvil: gracias a un ingenioso truco de óptica permite acercarte muchísimo a la escena sin llevar un mazacote de cámara encima, manteniendo una calidad que hace unos años era impensable en un smartphone.

En poco tiempo hemos pasado de los clásicos teleobjetivos 2x a móviles capaces de ofrecer zoom óptico 5x, 10x y ampliaciones híbridas de hasta 100x o 120x, todo ello en cuerpos delgados que caben en el bolsillo. Detrás de esta “magia” hay sensores colocados de lado, prismas, espejos, túneles en forma de L, estabilización avanzada y un buen chute de procesado por inteligencia artificial para exprimir al máximo el espacio ridículamente pequeño que hay dentro del teléfono.

¿Qué es exactamente el zoom periscópico en un smartphone?

Cuando hablamos de zoom periscópico en móviles nos referimos a una cámara teleobjetivo que coloca las lentes y el sensor en posición perpendicular a la lente exterior, igual que un pequeño periscopio de submarino. La clave está en que la luz no entra en línea recta hacia atrás, sino que se desvía mediante un prisma o espejo.

En una cámara tradicional (y en muchos teleobjetivos “normales” de móvil), las lentes se sitúan alineadas justo detrás de la abertura que ves por fuera. Eso implica que, cuanto más larga es la distancia focal, más “fondo” físico necesitas. Si se intentase montar un teleobjetivo largo de esta forma en un smartphone actual, el módulo sobresaldría una barbaridad y el móvil sería muchísimo más grueso.

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El diseño periscópico le da la vuelta al problema: el sensor y el conjunto de lentes se desplazan hacia un lateral del teléfono, en horizontal, de forma que quedan colocados a 90 grados respecto a la lente externa. Entre esa ventanita que ves en la trasera y el módulo interno se coloca un prisma o sistema de espejos que desvía la luz en ángulo recto, de manera muy similar a como funciona un periscopio real.

Gracias a este truco los fabricantes pueden usar distancias focales mucho más largas (100 mm o más equivalentes en fotografía tradicional) sin engordar el teléfono. Frente a los unos 50 mm que suelen tener muchos teleobjetivos compactos, el periscopio permite acercarse muchísimo más al sujeto usando zoom óptico de verdad y no un simple recorte digital.

Así funciona el mecanismo periscópico por dentro

Para visualizar cómo funciona, imagina el interior del móvil como un túnel óptico con forma de L. En la parte que mira al exterior hay una pequeña ventana —a veces rectangular— por la que entra la luz. Esa luz impacta primero en un prisma o en un conjunto de espejos que la desvía 90 grados para enviarla a lo largo del brazo horizontal del periscopio.

A lo largo de ese tramo interno se colocan varias lentes encargadas de concentrar, dirigir y ampliar la imagen antes de que llegue al sensor. Como el recorrido efectivo de la luz es mayor que el grosor físico del dispositivo, se puede conseguir una distancia focal “larga” sin que la cámara sobresalga medio centímetro del cuerpo.

En muchos diseños, todo el sistema se monta como un bloque óptico sellado en forma de L. Cuanto más largo es ese brazo interno, más alcance se puede lograr: por eso en móviles con zoom periscópico 5x, 7x o 10x el módulo ocupa un buen trozo de la placa interna, aunque desde fuera solo veas una pequeña ventana.

Esta arquitectura permite que lente y sensor tengan más espacio para “respirar” dentro de un móvil muy fino, algo imposible con una cámara puesta en línea recta. El resultado práctico es un zoom óptico real de gran alcance sin convertir el teléfono en un ladrillo ni depender exclusivamente de los algoritmos para “inventarse” detalle.

¿Por qué el zoom periscópico marcó un antes y un después?

para que sirve el Zoom periscópico en móviles

El gran boom del zoom periscópico llegó en 2019 con el Huawei P30 Pro, el modelo que popularizó esta tecnología entre el gran público. Este móvil ofrecía un zoom óptico 5x cuando la mayoría de teléfonos se quedaban en 2x con teleobjetivos mucho más sencillos.

Ese 5x significaba, en la práctica, que podías acercarte cinco veces más que con la cámara principal sin sacrificar detalle. Además, combinando ese alcance óptico con recorte digital e inteligencia artificial, el P30 Pro ofrecía un zoom híbrido 10x muy decente para la época, lo que lo convirtió en referencia clara en fotografía móvil.

A partir de ahí, prácticamente todos se subieron al carro. Samsung apostó fuerte con el Galaxy S20 Ultra y después con los Galaxy S21 Ultra y S23 Ultra, incorporando módulos periscópicos con grandes aumentos y modos híbridos que alcanzan 100x. Dentro del ecosistema Android también brillaron modelos como el Xiaomi Mi 10 Pro, el Mi 10 Ultra con hasta 120x híbridos, además del realme X3 SuperZoom y los OPPO Reno 10x Zoom y Find X2 Pro.

Ventajas del zoom periscópico frente a otros teleobjetivos

La gran baza del zoom periscópico es que permite lograr aumentos ópticos muy altos sin disparar el grosor ni el tamaño del módulo de cámara. Al reubicar el sensor y las lentes en horizontal y usar un prisma para doblar el recorrido de la luz, se explota mucho mejor el espacio interior del smartphone.

Esto se traduce en teleobjetivos con distancias focales equivalentes mucho más largas y un acercamiento real al sujeto, sin depender de recortes agresivos. A diferencia del zoom digital, aquí la ampliación se produce físicamente en el sistema óptico, manteniendo más nitidez, rango dinámico y textura fina.

Además, el periscopio aporta una versatilidad brutal. En un mismo teléfono podemos tener un ultra gran angular (0,5x), un sensor principal (1x), un tele corto (2x o 3x) y un tele largo periscópico (5x o más). Ese abanico permite cubrir desde planos muy abiertos hasta primeros planos lejanos sin moverte del sitio, como ocurre en dispositivos como el iPhone 15 Pro Max o los Galaxy Ultra.

Otra ventaja es que un buen punto de partida óptico de 5x o 10x permite que el zoom híbrido posterior (20x, 30x, 50x, 100x…) sufra menos degradación. El recorte adicional que hay que aplicar es relativamente pequeño en comparación con hacerlo todo a partir de la cámara principal, y los algoritmos de IA pueden trabajar con mucha más información real.

Zoom óptico, digital e híbrido: en qué se diferencian

En el marketing de móviles se mezclan sin pudor los aumentos ópticos con los digitales, así que conviene dejar claros los conceptos. El zoom óptico es el de “toda la vida”, basado en la óptica física: se consigue cambiando de objetivo o moviendo elementos de la lente para que la imagen llegue ampliada al sensor, sin recortar la foto.

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En el extremo contrario tenemos el zoom digital, que es simplemente un recorte ampliado de la imagen. El móvil selecciona una parte central del sensor, la estira y va inventando píxeles intermedios mediante algoritmos. A medida que aumentas más, el resultado presenta menos detalle, más ruido y una apariencia claramente artificial.

El zoom híbrido combina lo mejor que tiene disponible en cada momento. Primero se llega todo lo lejos posible con el zoom óptico (por ejemplo, 5x en un periscópico) y, a partir de ahí, se añade recorte digital y procesado avanzado con IA para seguir acercándose sin que la calidad se derrumbe de golpe. Es una solución intermedia que, bien implementada, ofrece resultados sorprendentes.

En la gama alta actual el procesado ha mejorado tanto que un zoom digital moderado (hasta 2x o 3x sobre la cámara principal, algo más sobre un tele) es bastante utilizable para redes sociales o visualización en pantalla. Pero cuando hablamos de impresiones grandes, recortes muy agresivos o escenas con poca luz, el zoom óptico sigue siendo el rey indiscutible.

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Cómo se comportan los distintos tipos de zoom en la vida real

En el uso del día a día, el zoom periscópico brilla sobre todo en situaciones donde necesitas mucha distancia con el sujeto: fauna, deporte, conciertos, monumentos lejanos o astrofotografía básica. Con un 5x óptico de calidad puedes capturar primeros planos a los que con la cámara principal no llegarías sin destrozar la imagen a base de recorte. Para profundizar en técnicas nocturnas y astrofotografía, consulta guías específicas sobre fotografía nocturna con móvil.

Algunos móviles premium ya ofrecen hasta 10x de zoom óptico real gracias a módulos periscópicos muy avanzados. A partir de ahí entran en juego los modos híbridos, que pueden ofrecer resultados bastante buenos hasta 20x o así, y que llegan a los famosos 50x, 100x o 120x asumiendo que, desde cierto punto (30x aprox.), la calidad cae de forma más evidente.

En retrato, muchas marcas recurren a distancias focales equivalentes entre 85 mm y 135 mm para lograr una compresión agradable de los rasgos y un desenfoque de fondo suave. Un tele periscópico en torno a 5x puede ser perfecto para retratos más cerrados y dramáticos, siempre y cuando haya luz suficiente y la estabilización haga bien su trabajo.

Justo aquí aparece uno de los puntos débiles del periscopio: al trabajar con distancias focales largas y aperturas relativamente cerradas, la cantidad de luz que llega al sensor es limitada. Eso fuerza a subir el ISO, lo que eleva el ruido y obliga a usar procesado agresivo para limpiarlo. Dependiendo del modelo, esto puede generar imágenes algo “lavadas” o con un aspecto menos natural; si sufres problemas derivados del ISO o enfoque, consulta soluciones para fotos borrosas por zonas.

El gran reto: continuidad del zoom en móviles

Uno de los mayores trucos de ilusionismo en fotografía móvil es la sensación de continuidad al hacer zoom desde 1x hasta 5x o más. Cuando deslizas el dedo por la barra de zoom, no se está moviendo un único objetivo como en una cámara de vídeo profesional. En realidad, el móvil va cambiando de un sensor fijo a otro (principal, tele corto, periscópico) y rellenando los puntos intermedios con recorte digital e IA.

Este cambio de cámara provoca, en muchos terminales, saltos bruscos de color, contraste y nivel de detalle, tanto en el visor como en la foto final. Es el motivo de que, a veces, una foto a 3x se vea peor que a 1x o 5x, a pesar de estar “más cerca” del sujeto: en ese tramo intermedio el teléfono está haciendo malabares digitales para disimular el cambio de sensor.

Para atacar este problema, algunos fabricantes investigan y presentan sistemas de zoom óptico continuo para móviles. La idea es que, en lugar de dos o tres distancias focales fijas, el objetivo pueda variar de forma suave dentro de un rango, manteniendo nitidez y sin saltos de color. Algo similar a un objetivo zoom de cámara profesional, pero miniaturizado.

Sony probó algo parecido con algunos Xperia de gama alta con rangos relativamente cortos, y LG también enseñó prototipos. Más recientemente, Tecno ha presentado un sistema llamado «Freeform Continuum Telephoto» que, sobre el papel, ofrece zoom óptico continuo desde 1x hasta 9x utilizando principios físicos basados en las denominadas “lentes de Alvarez”.

Estas lentes emplean dos superficies de forma libre que se deslizan perpendicularmente al eje óptico. Al moverse una sobre la otra, varía la potencia del conjunto, permitiendo cambiar la distancia focal sin necesidad de alargar el módulo como un telescopio. Si esta aproximación cuaja, podría unificar en un solo bloque el rango que hoy cubren la cámara principal, el tele corto y el periscópico.

Nuevos diseños: periscopios más compactos y módulos plegados

Además del zoom continuo, Tecno ha mostrado otro concepto llamado «Dual-Mirror Reflect Telephoto» que promete reducir a la mitad el volumen del módulo y alrededor de un 10% la altura externa. La clave está en usar una óptica coaxial basada en varios espejos internos que hacen rebotar la luz varias veces.

En vez de un único prisma que desvía la luz 90 grados, este sistema hace que el haz de luz recorra varios “rebotes” dentro del propio módulo, plegando todavía más el camino óptico. De esta forma se logran distancias focales largas en un recorrido físico todavía más corto, algo muy jugoso para seguir fabricando móviles finos sin renunciar a grandes teleobjetivos.

Este diseño, eso sí, tiene efectos curiosos: la presencia de una obstrucción central produce un bokeh con forma de rosquilla en lugar del clásico desenfoque circular. El fabricante lo vende como un toque artístico diferenciador, pero es una consecuencia directa de la geometría óptica de espejos.

Todo esto sigue en fase de desarrollo y prototipo. El reto no es solo que funcione, sino que el sistema sea suficientemente luminoso en todo el recorrido de zoom. Si la apertura es muy cerrada, el ISO se dispara, aparece ruido y el procesado debe trabajar a destajo, lo que nos devuelve al mismo problema: demasiada dependencia del software para “arreglar” la imagen.

Zoom óptico vs zoom digital: cuál te interesa más

Si nos ponemos técnicos, no hay color: el zoom óptico siempre ofrece mejor calidad que el zoom digital. Mantiene la resolución nativa del sensor, conserva el rango dinámico, genera menos artefactos raros y, en general, se porta mejor cuando la luz escasea. Además, la estabilización óptica (OIS) suele estar muy afinada en estas lentes dedicadas.

El zoom digital, por su parte, tiene a su favor que no ocupa espacio extra ni encarece en exceso el teléfono. Por eso lo encontramos incluso en móviles muy básicos. Con algoritmos modernos e inteligencia artificial, hasta 2x o 3x desde la cámara principal se puede salir del paso con resultados decentes para redes o uso casual.

El zoom híbrido basado en un buen periscopio juega en un término medio muy interesante: al partir de un zoom óptico 5x o 10x de alta calidad, el recorte adicional necesario para llegar a 20x o 30x es mucho menos destructivo que si se hiciera todo a partir del sensor principal. Ahí es donde los móviles de gama alta marcan diferencias claras frente a los más asequibles.

¿Qué móviles montan zoom periscópico y rangos habituales?

En el mercado actual, la mayor parte de móviles con zoom periscópico pertenecen al segmento alta y premium, tanto en Android como en iOS. Apple reserva esta tecnología a su modelo más avanzado, el iPhone 15 Pro Max, con un 5x óptico muy solvente y un zoom digital de hasta 25x bastante usable.

En Android, Samsung lleva varias generaciones mimando sus periscopios en la familia Ultra de los Galaxy S: el Galaxy S20 Ultra estrenó la apuesta, seguida por los S21 Ultra, S22 Ultra y S23 Ultra, con teleobjetivos de largo alcance y modos híbridos de 100x muy mediáticos.

Huawei, pese a las restricciones comerciales, sigue ofreciendo series P y Mate con sistemas periscópicos potentes. Xiaomi ha jugado con rangos extremos, como los 120x híbridos del Mi 10 Ultra, apoyándose mucho en el procesado computacional para sacar detalle donde el sensor ya va muy justo.

Marcas como realme y OPPO también se han sumado al tele periscópico: el realme X3 SuperZoom, el OPPO Reno 10x Zoom o el Find X2 Pro son referencias claras de dispositivos que usaron esta arquitectura como reclamo, ofreciendo grandes aumentos en tamaños relativamente contenidos.

En gamas más contenidas en precio es habitual ver pequeños zooms ópticos 2x o 3x sin diseño periscópico, ya que la arquitectura en L con prisma sigue siendo cara y compleja. Es relativamente común encontrar zoom 2x en móviles de 300-500 €, mientras que los periscopios largos suelen reservarse para dispositivos por encima de los 700-800 €.

Aplicaciones prácticas del zoom periscópico en foto y vídeo

En fotografía del día a día, el zoom periscópico es una delicia para captar detalles lejanos sin tener que acercarte físicamente. Si te gusta fotografiar aves, fauna en libertad, conciertos desde la grada o jugadores en un estadio, este tipo de teleobjetivo marca un antes y un después.

Para retrato, un tele 2x o 3x ya resuelve muy bien, pero el salto a un 5x permite planos mucho más cerrados, con fondos muy comprimidos y un desenfoque muy marcado. Combinado con los modos retrato y simulaciones de apertura, puedes lograr un look bastante similar al de una cámara con tele dedicado, siempre respetando las limitaciones del sensor pequeño.

En vídeo, los periscopios empiezan a ser clave. La combinación de estabilización óptica y estabilización electrónica permite grabar clips muy amplificados sin que el temblor de manos arruine la toma. Eso sí, conseguir una transición fluida y sin saltos de calidad a lo largo de todo el rango de zoom sigue siendo hoy más complicado que en fotografía fija.

En el entorno profesional del cine o la televisión, los objetivos zoom se diseñan pensando en la continuidad del encuadre, la constancia de exposición y el enfoque parfocal (que el motivo no se desenfoque al hacer zoom). Llevar algo parecido a un módulo minúsculo de móvil es precisamente el objetivo de tecnologías como el zoom continuo y los nuevos periscopios plegados con lentes especiales.

Otros tipos de zoom que conviven con el periscópico

Dentro de la fotografía móvil moderna conviven varios tipos de zoom que se complementan entre sí. Además de los ópticos, digitales e híbridos, muchos móviles ofrecen zoom ultrawide, zoom inteligente de alta resolución y distintas combinaciones de recorte de sensor para cubrir situaciones muy diferentes.

El llamado zoom “ultrawide” no acerca la escena; de hecho hace justo lo contrario: amplía muchísimo el ángulo de visión para abarcar más elementos en el encuadre. Es ideal para paisajes, arquitectura o fotografías de grupo donde no puedes alejarte físicamente lo suficiente.

Por otro lado, algunos fabricantes hablan de zoom digital de alta resolución o inteligente, que combina sensores de muchos megapíxeles con técnicas de supersampling y procesado avanzado. El objetivo es simular un teleobjetivo óptico ofreciendo acercamientos más limpios que un simple recorte, aprovechando mejor la enorme resolución del sensor.

Gracias a la combinación de todas estas opciones —ultra gran angular, cámara principal luminosa, tele corto, periscópico y zoom digital avanzado—, los smartphones actuales ofrecen un abanico creativo enorme para fotografiar a distancia sin renunciar demasiando a la calidad. Y, a medida que la óptica mejora y el software deja de “maquillar” tanto la imagen, el resultado se va acercando cada vez más a lo que esperas de una cámara tradicional.

El zoom periscópico se ha convertido en una especie de truco de ingeniería óptica que permite meter teleobjetivos muy serios en teléfonos finos y elegantes. Gracias a prismas, espejos, túneles en forma de L y nuevos diseños plegados, es posible lograr acercamientos espectaculares apoyados en zoom óptico real y en modos híbridos cada vez más refinados.

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Todavía hay retos importantes —como lograr zoom continuo, mantener luminancia alta en todo el rango y reducir la dependencia del procesado agresivo—, pero hoy por hoy es la solución más completa para acercarte de verdad a la acción con tu móvil sin renunciar a una buena calidad de imagen. Comparte esta información para que más usuarios conozcan del tema.